Neil MacCormick y su
teoría integradora de la argumentación jurídica
 Casos difíciles. Aquéllos en los que no es posible aplicar el
silogismo jurídico si lo que se busca es no dejar sin resolver
todos los puntos que plantea la esencia de la litis.
 Casos fáciles. Aquéllos en los que no hay más que aplicar el
silogismo jurídico, éste consistente en una premisa
normativa (o mayor), una premisa fáctica (o menor) y una
conclusión derivada de las dos anteriores.
 Casos trágicos. Aquéllos en los que, sea cual sea la
determinación que se tome, siempre habrá un bien
jurídicamente tutelado que se anteponga en detrimento de
otro en el momento de establecer la postura que decide
sobre el fondo del asunto.
 Juicio de ponderación. La ponderación no es más
que la optimización relativa a principios
contrapuestos [dado que] cuanto mayor sea el
grado de insatisfacción o de detrimento de un
derecho o de un principio, mayor debe de ser la
importancia de satisfacer el otro. Robert Alexy.
 Principio de proporcionalidad. Pretensión de
evitar el uso de una sanción desmedida que
conlleve una privación o una restricción de la
libertad, limitando su uso a lo imprescindible.
 Principio de universalidad. En materia de
derechos humanos y libertades fundamentales, se
pretende que éstos apliquen para todas las
personas sin importar su condición.
Síntesis de MANUEL ATIENZA respecto de la proposición de NEIL
MACCORMICK:
 Para el autor escocés [Neil MacCormick], lo
esencial es que la gente honesta y razonable puede
discrepar, lo cual provoca que nuestra razón
prefiera unos principios antes que otros que
rechazamos emocional o racionalmente, pues su
teoría gira en torno a esta tesis.
CASO DANIELS VERSUS R. WHITE AND SONS AND TARBARD:
 Si una persona transfiere la propiedad de sus
mercancías a otra persona por una suma de dinero,
entonces existe un contrato de venta de esas
mercancías entre ambas partes, llamadas vendedor y
comprador respectivamente.
 En el caso concreto, la señora Tarbard [la vendedora]
transfirió la propiedad de un bien [una botella de
limonada] al señor Daniels [el comprador] por una
suma de dinero
 Si un vendedor ha roto la condición de un contrato cuyo
cumplimiento le fue requerido, entonces el comprador está
autorizado para obtener del vendedor daños y perjuicios
equivalentes a la pérdida resultante directa y naturalmente
por el incumplimiento de la condición por parte del
vendedor.
 En este caso, la parte vendedora ha roto una condición del
contrato, cuyo cumplimiento le había sido requerido.
 En este caso, el comprador está legitimado para obtener
del vendedor los daños equivalentes a la pérdida resultante
directa y naturalmente por el incumplimiento de la
condición por parte del vendedor.
 La crítica más significativa que se le puede hacer al
caso anteriormente expuesto es que sólo se piensa
en un modelo de acción inmediata, puesto que
excluye a un tercer agente, que no es otro que
quien fabricó la cosa con el defecto y en cuyo deber
de diligencia recae la responsabilidad que se
materializa en el daño aludido.
 Es él contra quien se puede ejercer una mejor
acción, excluyendo lógicamente a la parte
vendedora, dado que en este conjunto de
circunstancias se erige en un simple intermediario.
 Es necesario abrir el espectro de la relación contractual
entre el enajenante y el adquirente para saber si no
existen uno o más terceros con interés jurídico en el
negocio, toda vez que éste ha ido a parar al escritorio
de un juez, quien ahora es quien dirime el pleito.
 En la autoridad juzgadora recaería esta obligación
cuando ninguna de las dos partes en litigio –la señora
Tarbard y el señor Daniels, en este caso– se pronuncia
sobre el particular. R. White and Sons, en su calidad
de fabricante, es quien debe apersonarse para
manifestar lo que a su interés convenga.
 Derivado del caso anterior, MacCormick propone que
las resoluciones judiciales en base a los principios
establecidos por la justicia y que el juez válidamente
puede fallar incluso contra legem, cuando lo jurídico y
lo justo estén contrapuestos.
 Ello aplica en los casos difíciles, dado que, como
hemos visto, su propia y especial naturaleza impide el
uso normal del silogismo, pudiendo extenderse la
esfera de acción de este mismo criterio para los casos
trágicos, situaciones en las que es moneda corriente
utilizar el principio de proporcionalidad y el juicio de
ponderación.
 El requisito de consistencia en una resolución, por
un lado, se satisface cuando el texto de la misma
no contraviene a lo dispuesto por la norma vigente,
es decir, no es ilegal.
 Por otra parte, el requisito de coherencia se ve
colmado una vez que es posible simplificar el texto
de la sentencia en un principio general del
Derecho.
 No obstante lo anterior, es inconcebible dictar una
sentencia aludiendo nada más a la máxima jurídica
antes aludida, en el entendido de que ésta sólo se
queda en un terreno declarativo, careciendo en
consecuencia de la fuerza vinculatoria que sí posee
por su propia y especial naturaleza el texto de la
ley; así las cosas, el documento aquél tiene que
redactarse en función de la norma, en la
inteligencia de que ésta posibilita a lo dicho por el
juzgador para adquirir el carácter de ejecutable.
 La causa es lo de menos…, puesto que lo que importa
son los efectos. (O algo así.)
 En los dominios del common law, es a través de las
decisiones judiciales que se da a luz al Derecho, a
diferencia de los reinos del sistema romanista, pues en
estos parajes es la ley la fuente por antonomasia de
aquél.
 En su teoría, Neil MacCormick expone que las
consecuencias marcan el rumbo de la actividad legal,
por lo que resulta de primer orden que éstas guarden
relación no nada más con el sistema sino con el
mundo.
 Para poder fallar contra legem es indispensable
que la resolución que al punto se dicte no sea
injusta o contravenga el sentido común.
 Ese es el único límite para una decisión judicial de
esa naturaleza.
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