La comunicación entre padres
e hijos en la diabetes
Hemos de saber…
- Mantener las líneas de comunicación
abiertas entre padres e hijos es
fundamental para una buena relación.
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-
Los padres quieren que los hijos
compartan sus pensamientos y
sentimientos para poder comprenderles
y ayudarles.
Algunos factores agilizan esta labor.
1- Comunicando la
diabetes:
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





Manera adecuada para su edad.
Siempre la verdad.
No te desanimes frente a todas las preguntas de tu hijo.
Responder también puede ayudarte a ti a aprender.
Es posible que los niños crean que la enfermedad se debe
a que han hecho algo malo hincapié en aclararlo.
Asegúrate de que comprenda que la diabetes no
desaparecerá.
Házle saber que es normal que sienta tristeza o disgusto
por tener diabetes y permítele hablar abiertamente.
Habla con tus otros hijos: podrían sentir celos a causa de
la mayor atención o estar preocupados.
* Transmitir el mensaje correcto:







Las palabras pueden transmitir un mensaje muy
importante Ser positivo.
Hincapié en que juntos pueden controlar la diabetes y en
que cuanto mejor lo hagan, menor será la interferencia en
las actividades.
Evita usar palabras como "engañar" o "portarse mal" si tu
hijo se desvía del programa de control de la diabetes.
Ayudar a comprender la relación entre la alimentación y
el ejercicio, y los niveles de azúcar en la sangre.
Referencia, los padres: la manera en hagas frente a la
enfermedad determinará la actitud de tu hijo.
Difícil que un niño con diabetes limite los dulces o
realice ejercicio si padres y hermanos que no lo hacen.
Organiza una charla familiar en la que se destaque un
estilo de vida sano para todos no sentirá que es
diferente a los demás.
* El diagnóstico según las edades:
a) Los bebés y los niños pequeños:
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No comprenden por qué se les aplican inyecciones ni por
qué se les pinchan los dedos.
Para ayudarlos a aprender los niveles de azúcar y las
inyecciones se transformen en parte de la rutina diaria del
niño, como el cambio de pañales y la siesta.
Realiza los cuidados con rapidez, suavidad y de manera
tranquilizadora,
Una vez que termines, utiliza palabras afectuosas que lo
calmen.
b) Los niños en edad preescolar:
-
Aún dependen de sus padres para manejar su diabetes.
Explicar las tareas de manera sencilla.
Ayudarlos a sentir que tienen parte del control si les
permiten elegir en qué lugar prefieren su inyección y en qué
dedo…
c) Los niños de la escuela primaria y media:
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Aprenden a manejar el cuidado de su diabetes, pero aún
necesitan la participación de los padres.
Bríndale todo tu apoyo, pero no lo presiones mientras va
aprendiendo a hacerse poco a poco responsable.
El médico te pueden sugerir en qué responsabilidades
hacer hincapié, según la edad y caso del niño.
A medida que crecen, se van interesando más en ser
independientes y les molesta más parecer diferentes del
resto de sus compañeros.
Elogia a tu hijo cada vez que asuma una nueva
responsabilidad, pero también sé comprensivo cuando
presente algún retroceso temporal.
Evita sobreprotegerlo y reafirma la meta de que los niños
con diabetes pueden hacer las mismas cosas.
Explicarle cómo ser responsable en su cuidado hará que
sea más sencillo participar de actividades divertidas.
d) Los adolescentes:
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

Pueden tomar decisiones desacertadas por la presión de
su grupo, por miedo a ser diferentes y por su sentimiento
de ser invencibles.
Es importante hablar con ellos acerca de las drogas, el
alcohol, la sexualidad y otros temas.
La línea que separa el brindar apoyo del sermonear es muy
fina importante que expreses tus preocupaciones de
manera afectuosa.
Sin importar la edad, encontrar un grupo de apoyo para
niños y familias con diabetes es muy útil relacionarse
con otros niños que padecen de diabetes y no sentirse
tan solos.
La comunicación abierta y honesta es fundamental
Cuanto más hables con tu hijo y más lo involucres en el
cuidado más preparados estarán todos para cuando no
estén juntos.
2- Las fases del diagnóstico:
- La diabetes, se presenta repentinamente y es notificada por el
médico sorpresa de una enfermedad cuya existencia ni
sospechaba.
Si el paciente es un niño el tratamiento recae sobre toda la
familia.
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Tras el diagnostico, se encuentran con que su vida ha
cambiado en numerosos aspectos: ciertas rutinas a las que
nadie prestaba atención, ahora deben ser motivo de
supervisión constante.
El diagnóstico de cualquier enfermedad crónica produce una
reacción emocional: saber que se padece una enfermedad que
durará toda la vida y por los ajustes en el estilo de vida.
El diagnóstico afecta al estado de ánimo, desencadenando una
serie de mecanismos para protegerse de la angustia.
El proceso de adaptación a la enfermedad se desarrolla a
través de distintas fases:
1- Negación: “Se ha equivocado”, “me voy a curar”.
2- Rebeldía o ira: “¿Por qué me ha tocado a mi? no
me lo merezco”. Culpar a alguien de la
enfermedad: familiares, familiares con diabetes,
etc.
3- Negociación: “No pienso ponerme insulina”.
4- Depresión: “No seré nunca como el de antes”,
“¿qué haré si tengo complicaciones?”. Conforme
se piensa en el futuro, abruma la cantidad de
cosas que hay que aprender y hacer.
5- Adaptación: Se dan cuenta de que se puede
seguir viviendo y tener una buena calidad de
vida.
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Lo ideal es que transcurra lo más
brevemente posible, teniendo en cuenta
que cada persona es diferente y necesita
un tiempo distinto.
La actitud de los padres va a influir de
forma directa en el niño con diabetes:
angustia sobreprotección rechazo y
rebeldía por parte del niño.
Fundamental tener en cuenta: la
diabetes puede influir en el futuro, pero
no lo determinará; la actitud sí tendrá
más peso  es más importante la actitud
que la enfermedad en sí.
* El diagnóstico en las
diferentes edades:
a) Menores de 4 años:
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-
No entiende en qué consiste la diabetes ni lo que implica, pero
percibe que sus padres sufren.
La responsabilidad del tratamiento recae íntegramente sobre los
padres.
Hasta los tres años, los principales problemas surgen por el riesgo
de hipoglucemias severas, por la dificultad de ajustar las dosis de
insulina y la falta comunicación oral con el niño.
Ansiedad por la separación de los padres y temores y fobias por los
procedimientos dolorosos.
El niño necesita ayuda de los padres y del calor y alimento de los
profesionales de la salud.
Las sensaciones dolorosas suelen vivirlas como un posible castigo
por su supuesto mal comportamiento explicarles que la
administración de insulina y las restricciones alimentarías y las
hospitalizaciones son consecuencia de la diabetes trabajar la
autoestima.
b) Niños pequeños (4-6 años):
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Interpreta el hospital como que está siendo castigado por
algo que ha hecho mal muy importante que los padres
permanezcan con él durante el tiempo de hospitalización.
Llevar al niño algún objeto suyo.
No engañar al niño, ante preguntas relacionadas con su
enfermedad como por ejemplo: “¿me voy a curar?”, “¿puedo
comer chucherías?,” “¿voy a tener que estar siempre
pinchándome?”.
Tampoco es conveniente abrumarle con excesiva
información explicaciones justas y necesarias para su
edad y nivel de compresión.
Imaginan que podrán curarse en un hospital explicarles
la verdad e insistirles en la importancia del autocuidado
aprender a ser responsable independencia personal.
c) Niños (7-9 años):
-
Estará más pendiente de las novedades del tratamiento
que de la diabetes en sí.
Curioso: los padres están destrozados, mientras el niño
mantiene una postura más racional.
Se da cuenta perfectamente de que algo ocurre con su
salud evitar que el diagnóstico suponga una tragedia a
su alrededor.
d) Niños (9-12 años), preadolescencia:
-
Periodo más difícil del control por la revolución hormonal.
Mayor importancia lo social, el sentirse “igual a sus
iguales”.
Fundamental que los padres manejen su propia ansiedad.
Talleres de inteligencia emocional.
3- ¿Y los papás…?
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-
Como padre quizás en un primer momento, te sientas
conmocionado, triste, enfadado o culpable: son
emociones perfectamente normales.
Pero cuanto más sepas acerca de la diabetes, menos
ansiedad sentirás y mejor preparado estarás para
hablar.
Los padres transmiten a los hijos el estado
emocional cólera, ansiedad, depresión, miedo,
desilusión, inseguridad influye en su hijo.
Resultado: que el niño pierda la seguridad afectiva
tan importante para su equilibrio emocional.
* Las preocupaciones y temores más
frecuentes:
a) Miedo ante las complicaciones.
b) Posibilidad de ser ellos responsables de la
enfermedad.
c) Cambio en el modo de considerar a su
hijo.
d) Abandono de las actividades.
e) Ansiedad ante el futuro del niño.
* Para solucionar esto:
a)
b)
c)
d)
Intentar que el estado emocional y conductas
de los padres no repercutan sobre la dinámica
familiar tratar al niño con diabetes como a
uno más.
Necesario que los padres se desahoguen
sentir y expresar todo tipo de emociones
ayuda a asimilar la nueva situación.
Muy importante que el niño perciba
normalidad evitar que el niño presencie
estados emocionales negativos.
Apoyo social: médicos, educadores,
psicólogos…  resolver las dudas.
a)
b)
c)
No dejarse abrumar por los conocimientos previos sobre
la enfermedad, y opiniones “amigos de cabecera”,
“vecinos psicólogos”, rumores, etc.,  conocimiento
muy limitado y no se corresponde con la realidad.
Favorecer la expresión de sentimientos del niño y
ayudarle a buscar soluciones.
Continuar realizando las mismas actividades, trabajos,
tareas y pasatiempos y distraerse ante los pensamientos
obsesivos.
- Darse tiempo, intentando aprender con serenidad y poco a
poco sobre el tratamiento.
- Aconsejable que cada padre comparta su aprendizaje con
su pareja y otros familiares hacer vida normal y pensar
que tanto los padres como el hijo, conservan muchísimo
más de lo que se ha perdido.
4- Algunas preguntas de los
niños:
a) ¿Me voy a curar?
Puedo…
Decir la verdad al niño.
- Dar explicaciones justas.
- Valorar qué puede haber
detrás de esa pregunta.
- Énfasis en que podrá
hacer prácticamente todo
cuanto quiera.
No puedo…
Mentirle para animarle
temporalmente.
- No prestarle atención y
“cortarle” cambiando de
tema.
- Decirle “ya te lo he
explicado”.
- Enfadarnos.
b) ¿Qué es la diabetes?

Puedo hacer…

No puedo hacer…
Ayudar de libros
especiales para niños.
Hablarle técnicamente
sobre la diabetes.
Responder
serenamente a todas
las dudas y
preocupaciones.
- Dejar que ese tipo
de preguntas
recaigan únicamente
sobre personal
sanitario.
-
- Mostrarnos
angustiados y
tristes.
c) ¿Por qué a mí?
Puedo decir…
No puedo decir…
-
Ni siquiera los adultos
sabemos dar una respuesta.
-Valorar que hay detrás de la
pregunta, (cansancio).
-
- Poner ejemplos de niños
cercanos.
-
Resaltar todas sus
cualidades.
- Énfasis en que si se cuida, no
será una limitación.
Decirle que hay
casos más graves,
(“hay niños que se
mueren de hambre”).
Infravalorar sus
emociones: “no
puedes estar triste”,
“no llores”.
5- La importancia de la
comunicación:


La comunicación saludable es crucial para ayudar a los niños a
desarrollar una personalidad saludable y buenas relaciones con
los padres y los demás.
Le da al niño la oportunidad de ser feliz, seguro y sano en
cualquier circunstancia.
* Ayuda a su niño a:






Sentirse cuidado y amado.
Sentir que él es importante para tí.
Sentirse seguro y no aislado en sus problemas.
Aprender a decirte lo que siente y necesita directamente en
palabras.
Aprender a manejar sus sentimientos con cuidado para no
actuar sin meditar.
Hablarte abiertamente en el futuro.
* Ayuda a los padres:

Para sentirse cercano a su hijo.

Conocer las necesidades de su hijo.


Saber que cuenta con herramientas para
ayudar a su hijo a crecer.
Manejar su propia frustración y estrés.
6- Iniciando una buena
comunicación:
Procura…
- Mucha capacidad de escucha.
- Mantener el contacto visual y
la proximidad física.
Espacios de reflexión,
respetando turnos 5-6
años.
Normas sencillas, justas y
mantenerse.
Coherencia entre padre y
madre.
Evita…
-
Falta de tiempo.
Momentos poco adecuados.
No elegir el lugar adecuado.
Estados emocionales con
alta activación.
Acusaciones, amenazas,
reproches.
“Deberías”.
Sarcasmo e ironía.
Procura…
Evita…
-
-
-
-
-
Coherencia entre lo que
dices y sientes.
Expresar los motivos de lo
que hacemos.
Atención al lenguaje no
verbal: los gestos, la mirada,
el tono.
Buen modelo.
-
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-
-
Etiquetar, generalizar (“eres
un desastre”).
Sermones y frases
interminables.
Consejo prematuro no
pedido.
Ignorar los mensajes del
otro.
Sacar “trapos sucios”.
- Juzgar.
-
Procura…
Estar disponible.
-
Mostrar empatía.
Evita…
-
-
-
Déficit de lenguaje
positivo.
No reconocer la parte
de razón del otro.
Respuestas cortantes.
- Adivinar lo que el otro
quiere decir.
* Especialmente con la diabetes…
a) Con los niños:
-
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-
-
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Arma el rompecabezas de la diabetes: necesitan tener la
experiencia en sus manos, con ejemplos palpables. Está
iniciándose y debe aprender poco a poco.
Sólo lo necesario: responsabilidades adecuadas conforme
a su edad y aptitudes. Ni sobreproteger ni descuidar.
Sociedad entre los padres, el hijo y el equipo de salud
comunicación frecuente.
Recompensas por sus esfuerzos.
Preguntar cómo resolvería un problema, en lugar de
solucionarlo tú.
Descomponer las tareas en pasos.
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-
Intervenir cuando los errores sean frecuentes.
Asumir que cada quien desempeña cada tarea a
su manera.
-
Ver los fallos como algo natural.
-
Preguntar cómo puedes ayudarle.
-
-
Comunicar claramente el proceso para que él
elija hacerse responsable de alguna tarea.
Establecer metas específicas a corto plazo que
gradualmente incrementen.
b) En los adolescentes:









Toman todo muy seriamente, particularmente a ellos mismos
críticos consigo mismos y se juzgan según sus amigos.
No tienen un sentido equilibrado de la autoestima.
Tienen que desarrollar su propia opinión sobre todo.
Hacen sus primeros intentos para separarse de sus padres.
Los adolescentes procuran esconder su diabetes y no están
dispuestos a hablar de ella.
Los riesgos a largo plazo, de repente toman un nuevo significado.
Importante pero difícil ofrecer una cantidad sana de apoyo, y
escuchar.
Es importante tomar parte en todas las actividades de su
grupo experimentarán con el tabaco, con el alcohol y quizás
incluso drogas.
Van a necesitar un tratamiento flexible de insulina.
Decepción ya que ninguna terapia puede mantener el mismo
ritmo de cambio de la rutina diaria, la actitud y el nivel de
actividad que un adolescente demanda.
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-
-
-
-
Muy sensibles a la presión. Restringirse las reglas a las
cosas necesarias para la supervivencia.
No les gusta que sus padres les elogien. Quieren ser
tratados como iguales.
Tienen que encontrar su propia forma de vivir con la
diabetes no preocuparte demasiado.
Es importante tomar riesgos y probar límites, incluso con
diabetes.
Comprende errores. Reaccionar de forma tranquila.
Mucho entendimiento enseñarle que es en beneficio
propio.
Negociar si quiere que se le trate como un adulto, ha de
comportarse como un adulto.
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-
-
Escuchar lo que te cuente sobre su diabetes,
cuando esté enfadado o triste  se calmará por
decisión propia si le escuchas y le muestras
comprensión.
No culpes a tu hijo por lecturas de glucosa en
sangre altas.  Úsalas como un misterio que
ambos podéis resolver juntos.
Deja que participe en tantas actividades como
pueda.
Intenta encontrar un médico que le guste.
Explicar que hacerse adulto implica hacerse
responsable ventaja sobre sus compañeros 
su condición le permite tomar decisiones cada
día valioso y maduro.
7- Las situaciones sociales:
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Practicar con él las posibles situaciones
que se pueden dar ofrecimientos,
preguntas, comentarios, etc.
Plantearlo como un “teatrillo” los
padres modelo de lo que pueden hacer o
decir.
Enseñarle a llevar sus provisiones.
Campamentos organizados
específicamente para ellos les enseña a
moverse con su enfermedad.
8- La comunicación en
pareja:
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a)
b)
c)
d)
Tener un hijo: tema central en las conversaciones de la
pareja, de sus de familias, y del círculo de amistades.
La comunicación personal, las confidencias, las aficiones,
cederán el paso ante las "apremiantes" necesidades del
niño.
Si no tomamos medidas, seremos unos excelentes padres
pero unos pésimos amantes. Relación de pareja resentirse:
Buscar tiempo para la pareja.
Respiros para el rol del cuidador principal.
Esforzarse por hablar de más temas.
Mediación familiar para desacuerdos sobre el cuidado.
* En conclusión…
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La diabetes supone un fuerte impacto al que ha de
adaptarse toda la familia como sistema.
Nuestras actitudes, verbales y no verbales, son cruciales
para la actitud del niño.
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Poco a poco, existe una adaptación de la enfermedad.
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Hablar de todos los temas que la rodean.
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Indispensable el desarrollo en inteligencia emocional y
autoestima.
Importante el trabajo de todos los profesionales, en
padres e hijos.
*Algunos libros…
1- Cómo hablar para que sus
hijos le escuchen y cómo
escuchar para que sus
hijos le hablen.
2- Padres liberados,
hijos liberados
3- Entre padres e hijos
4- Cómo educar la
voluntad
5- Si no lo creo, no lo
veo
6- Cuentos para sentir
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La comunicación entre padres e hijos en la diabetes