EL MITO DEL ESPACIO
INTERIOR
Dra. María Teresa Muñoz Sánchez
1. El dualismo cartesiano
 Descartes concibe dos sustancias,
entendiendo éstas como lo que puede
existir independientemente, una es la
sustancia extensa (el cuerpo) y otra la
pensante (el alma).
El cuerpo, res extensa
“Por cuerpo entiendo aquello susceptible de ser determinado por
una figura, circunscrito por un lugar, ocupando un espacio en
forma tal que excluya de éste cualquier otro cuerpo; es
perceptible mediante el tacto, la vista, el oído, el gusto o el
olfato, y se mueve de diversas maneras, si bien no lo hace por
sí mismo, sino por algún otro que lo impulsa;
ya que juzgaba que no pertenece en absoluto a la naturaleza
del cuerpo el poseer fuerza para moverse a sí mismo, o el
pensar; para ser precisos, me sorprendía y admiraba que
algunos cuerpos poseyesen dichas facultades.”
(René Descartes, El tratado del hombre)
El alma, res cogitans
“[...] como sé de cierto que existo, y, sin
embargo, no advierto que convenga
necesariamente a mi naturaleza o esencia
otra cosa que ser cosa pensante, concluyo
rectamente que mi esencia consiste sólo en
ser una cosa que piensa, o una substancia
cuya esencia o naturaleza toda consiste sólo
en pensar”. ( R. Descartes, Meditaciones Metafísicas,
segunda meditación.)
Cuatro rasgos del dualismo:
1. Supone una diferencia entre dos tipos de
fenómenos: mentales y físicos.
2. Esta diferencia expresa un contraste entre lo
mental y lo físico
3. Se trata de una distinción de carácter universal:
aunque distinguimos fenómenos particulares lo
aplicamos universalmente.
4. Esta distinción supone exclusividad: ambos
ámbitos se excluyen mutuamente. Un fenómeno
mental no puede ser a la vez físico. Hay un abismo
ontológico entre ellos.
2. El conocimiento como contenido de la
mente
Con Descartes surge la concepción del
entendimiento como conjunto de
representaciones internas. Se produce
entonces un giro gnoseológico fundamental,
aparecen los estados internos o estados de
conciencia.
Los contenidos
“De entre mis pensamientos, unos son como
imágenes de cosas, y a estos sólo conviene con
propiedad el nombre de “idea”: como cuando quiero,
temo, afirmo o niego; pues, si bien concibo entonces
alguna cosa de la que trata la acción de mi espíritu,
añado asimismo algo, mediante esa acción, a la idea
que tengo de aquella cosas; y de este género de
pensamientos, unos son llamados voluntades o
afecciones y otros, juicios.”
(Descartes, Meditaciones Metafísicas)
2. El conocimiento como contenido de la
mente
La mente humana pasa a concebirse
como un "teatro interior“ donde tienen
cabida las ideas, entendidas éstas como
representaciones. El criterio para definir lo
metal no es otro que la indubitabilidad.
2. El conocimiento como contenido de la
mente
Descartes define la mente mediante su
estatus epistémico: lo que es mejor conocido,
lo indubitable, lo incorregible. De esta
manera, sus “objetos”, esto es, los estados
de la mente, son también incorregibles y de
acceso inmediato.
Las marcas de lo mental para Descartes
a) Capacidad de conocerse a sí mismo
incorregiblemente (“acceso privilegiado”).
b) Capacidad de existir independientemente
del cuerpo.
e) No-espacialidad (tener una parte o
“elemento” no-espacial)
Los dos supuestos anticipados:
1) hay una distinción especial entre los objetos
del mundo externo y las ideas que me hago
de los objetos en la mente que es un espacio
interno y
2) la inmediatez de los objetos de la mente es
la garantía de su incorregibilidad.
2. La razón, fundamento del
conocimiento
La razón es la capacidad o facultad de
conocimiento absolutamente verdadera. Lo
importante es conseguir juicios
absolutamente válidos en la medida en que
son incorregibles. Como no todos los juicios
son absolutamente verdaderos hay que
conseguir un criterio de incorregibilidad: la
evidencia.
La evidencia
Nunca acoger nada como verdadero, si antes
no se conoce que lo es con evidencia: Por lo
tanto, evitar con cuidado la precipitación y la
prevención; y no abarcar en mis juicios nada
que esté más allá de lo que se presentaba
ante mi inteligencia de una manera tan clara
y distinta que excluía cualquier posibilidad
de duda.
Las características del método
 La verdad es el objetivo del método. Se trata de una verdad




absoluta e indubitable.
La verdad como deseo, deber y plenitud, es el soberano bien
para el hombre.
Hay un sujeto que pretende poseer la verdad. Una verdad
poseída por la conciencia que tiene en sí y que está iluminada
por la certeza.
Toda reflexión sobre las cosas ha de ser analizada
previamente. Antes de hablar de algo debemos preguntarnos
como es posible el conocer.
Se establece una relación entre el método y la teoría. El método
no produce teoría, ahora bien, no se puede hacer ciencia sin
método.
El objetivo del método
 El racionalista, en este caso Descartes,
afirma típicamente que los hombres estamos
dotados de una facultad de intuición
intelectual. Adscribe la verdad a las
proposiciones que tal facultad confirma y
todo lo que se sigue lógicamente de ellas. El
ideal consiste en descubrir el menor número
posible de premisas evidentes por sí mismas,
que produzcan deductivamente una
descripción total de la realidad.
Duda metódica
El ámbito inicial de aplicación del método es
el mundo natural, a la imagen que tenemos
del mundo natural. Más allá de toda duda
razonable creemos que estamos en un
mundo rodeados de objetos y personas, a
los que percibimos no equívocamente.
Duda metódica
En este mundo de cosas y personas también
estamos nosotros como un cuerpo natural de
ese mismo mundo. También hay relaciones
que podemos distinguir. Creemos además
que tenemos un alma espiritual y que los
seres que nos rodean también tienen
conciencia pese a que no la percibimos. Por
último, también creemos en un Dios.
Funciones de la duda:
 Propedéutica: correctivo de toda clase de
prejuicios. Función negativa.
 Demarcadora: permite distinguir verdadero
de falso conocimiento. Función positiva.
 Del regreso al yo, se trata del retroceso
desde la realidad al pensamiento.
 Función sistemática: establece un orden
jerárquico en el conjunto del conocimiento.
Niveles de la duda
1er Nivel Realismo de sentido común
Cosas + Nuestro propio cuerpo ------------- Conciencia
Recepción sensible
Fenómeno
Partiendo de este nivel y de la aplicación de la regla
de la evidencia llegaremos a la duda; en tanto, los
sentido no siempre son ciertos.
Los sentidos nos engañan (1a. meditación)
Niveles de la duda
2do Nivel: Duda de las cosas mismas:
Hipótesis del sueño.
Descartes lleva al extremo la duda del
mundo exterior a través de la hipótesis del
sueño. ¿Y si nuestra vida es sueño?
La hipótesis del sueño hace posible el presupuesto racionalista
según el cual lo experimentado directamente es la idea.
Niveles de la duda
3er. Nivel Duda del razonamiento
matemático.
Se trata de una radicalización de la duda, que
en las Meditaciones llega incluso a las
tautologías. Es un paso metafísico.
La hipótesis del genio maligno.
La radicalización del genio maligno se funda
en que se pone en duda la regla de la
evidencia.
El escepticismo cartesiano
Dos son las afirmaciones que conforman el
argumento del sueño:
1) si estoy soñando que algo está pasando en
el mundo, no sé que ese algo está
sucediendo en realidad y
2) podemos soñar todo lo que percibimos
mientras estamos despiertos.
El argumento de sueño
No hay nada en las experiencias mismas o
en los contenidos de la conciencia que
permitan determinar si estamos despiertos y
no soñando. No hay ninguna diferencia
cualitativa entre lo que experimentamos al
estar dormidos y lo que experimentamos al
estar despiertos.
La actitud “escéptica” cartesiana
El escéptico es aquel que examina o que
procede de manera crítica. Esta manera de
proceder, dirigida al interior de nuestro
sistema conceptual, puede dar buenos frutos
para la epistemología al cuestionar la
justificación de los procesos por medio de los
cuales adquirimos nuestras creencias o la
justificación de determinados tipos de
creencia.
El problema del mundo externo
El argumento del sueño descansa sobre un
supuesto: Los objetos inmediatos de la
conciencia son los objetos independientes
del mundo. Nuestras ideas son
modificaciones de la conciencia.(Mentalismo)
Descartes supone que nuestras
representaciones en el sueño y en la vigilia
son las mismas. (Discurso del Método).
El problema del mundo externo
Las impresiones sensoriales no pueden ser
observadas, según Descartes, y por otro lado
las ideas sí pueden ser observadas por la
conciencia. Somos conscientes de nuestros
procesos interiores.
La hipótesis del sueño acepta el presupuesto
racionalista según el cual lo que se
experimenta directamente es la idea.
El problema del mundo externo
¿Qué sería probar la existencia del mundo
externo?
Véase, 3a. Meditación
3. La relación entre evidencia y verdad
Tras todo el proceso de la duda se consigue
un juicio que se mantenga, tal sería la base
del conocimiento.
Será un conocimiento absolutamente
verdadero y justificado.
3. La relación entre evidencia y verdad
¿Qué entiende Descartes por verdadero?
1. Juicios que expresan una relación de conceptos: la
matemática. Verdad es coherencia
2. Juicios como yo soy o Dios existe. Verdad aquí es
correspondencia entre el aserto de existencia y la
existencia misma.
¿Qué entiende por evidencia? Lo manifiesto, lo patente;
también la inevitabilidad del asentimiento a un juicio.
El criterio de claridad y distinción está vinculado a la
evidencia.
3. La relación entre evidencia y verdad
¿Qué se revela como indubitable la duda o el
sujeto que duda? La duda es lo único
indubitable. En ella está contenido un
momento de autoconciencia. La duda es
pues, inejecutable. La proposición “Yo no
pienso” es irrealizable.
3. La relación entre evidencia y verdad
Engañarse en el grado máximo, es decir, a
través del genio maligno es pensar.
Descartes no concibe el primer principio
como resultado de un razonamiento, sino
como el resultado de una auto-conciencia.
El ámbito que se busca es el de la
autoconciencia. Si alguien trata de dudar de
su propia duda cae en contradicción. Por ello,
“pienso luego existo” es el primer principio
que estábamos buscando.
3. La relación entre evidencia y verdad
El criterio para establecer la verdad del juicio
“ pienso luego existo” será la claridad y
distinción. El primado corresponde a la
evidencia que es en primera instancia de los
juicios analíticos y matemáticos.
 ¿Qué es claridad y distinción?
Claridad (contenido): algo que le sea a la mente
patente y manifiesto.
Distinción (extensión del concepto): Distinguible
de lo demás.
Evidencia y verdad
La motivación de todo el método cartesiano
es la búsqueda de la verdad, es decir, de
aquel conocimiento que tras pasar por todos
los filtros de la duda metódica alcanza el
estatuto de absolutamente evidente y, por
ello, indubitable. Para establecer
justificadamente la verdad requerimos de un
criterio: la evidencia.
4. Conocer es representar
Descartes acepta la teoría de la
representación: La relación que establece
entre la idea y lo ideado, es decir, el mundo
exterior, es de copia. Las impresiones
sensoriales no pueden ser observadas; las
ideas sí pueden ser observadas por la
conciencia. Somos conscientes de nuestros
procesos interiores.
Conocer es representar
Lo que se pretende con el proceso de la duda
metódica (primera meditación) es
precisamente hacer sostenible el
presupuesto racionalista según el cual lo que
se conoce directamente es la idea.
Esta inmediatez de las ideas es garantía de
su indubitabilidad.
El Mito del Espacio Interior
Con Descartes se constituye la interioridad como
ámbito desde el cual se valida, se fundamenta el
conocimiento: el Mito del Espacio Interior.
Así, se cumplen dos supuestos clave para entender la
idea de conocimiento como representación, a saber:
a) Hay una distinción esencial entre los objetos del
mundo externo y las ideas (objetos del mundo
interno) que me hago de ellos en la mente la cual es
un espacio o ámbito interno; y
b) la inmediatez de los objetos de la mente es la
garantía de su incorregibilidad
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