Música: F. Palazón. 1, Adagios Inmortales
Montaje: Eloísa DJ
Avance Manual
¿Cuál es la cosa más
importante que debemos
hacer?
«¿Qué es lo más importante?
Respuesta del Papa Francisco
en la vigilia de Pentecostés
19 de Mayo 2013
Diré tan solo tres palabras.
La primera: Jesús.
¿Quién es lo más
importante?
Jesús.
Si seguimos adelante con la
organización, con otras
cosas, con cosas bonitas,
pero sin Jesús, no seguimos
adelante, la cosa no
funciona.
Jesús es más importante.
Ahora quisiera hacer un pequeño
reproche, pero fraternalmente,
entre nosotros.
Todos habéis gritado en la plaza:
«¡Francisco, Francisco, Papa
Francisco!».
Pero Jesús, ¿dónde estaba?
Yo habría querido que gritarais:
Jesús es más importante.
«¡Jesús, Jesús es el Señor y está
precisamente entre nosotros!».
¡De ahora en adelante, nada de
«Francisco», sino «Jesús»!
La segunda palabra es: la oración.
Mirar el rostro de Dios,
pero sobre todo
sentirnos mirados.
El Señor nos
mira:
nos mira
antes.
Mi vivencia es lo que
experimento ante el sagrario
cuando voy a rezar, al
anochecer, ante el Señor.
Algunas veces me duermo un
poquito; esto es verdad, porque
el cansancio de la jornada te
adormece un poco.
Pero él me comprende.
¡Y siento tanto consuelo cuando pienso
que él me mira!
Nosotros creemos que tenemos que rezar, hablar, hablar, hablar…
¡No! ¡Deja que el Señor te mire!
Cuando él nos
mira, nos da
fuerza y nos
ayuda a
testimoniarlo,
porque la
pregunta era
sobre el
testimonio de la
fe, ¿no?
Primero, «Jesús»; después, «oración»: sintamos que Dios nos está
agarrando de la mano.
Subrayo, por lo tanto,
la importancia de
esto: dejarnos guiar
por él.
Esto importa más que
cualquier cálculo.
Somos verdaderos
evangelizadores si
nos dejamos guiar
por él.
Pensemos en Pedro:
tal vez estaba
durmiendo la siesta,
después de comer, y
tuvo una visión…
y oyó que Jesús le
decía algo, pero no
entendía.
En aquel momento, llegaron
unos no judíos a llamarlo
para que fuera a una casa, y
vio que el Espíritu Santo
estaba allí.
Pedro se dejó guiar por
Jesús para llegar a esa
primera evangelización
de los gentiles que no
eran judíos.
¡Y así toda la historia,
toda la historia!
Dejarse guiar por Jesús.
Es precisamente el líder; nuestro líder es Jesús.
Y tercero:
el testimonio.
Jesús, oración
–la oración,
ese dejarse
guiar por él–,
y después
testimonio.
Pero quisiera añadir algo.
Ese dejarse llevar por
Jesús te lleva a las
sorpresas de Jesús.
Uno puede pensar que la evangelización tenemos que programarla en
una mesa, pensando en estrategias, haciendo planes.
Pero estos son instrumentos, pequeños instrumentos.
Lo importante es Jesús y dejarse guiar por él.
Después podemos
hacer estrategias,
pero esto es
secundario.
Por último, pues, el testimonio: la comunicación de la fe solo puede
hacerse con el testimonio, y este es el amor.
No con nuestras ideas,
sino con el Evangelio
vivido en la propia
existencia y que el
Espíritu Santo hace que
viva en nuestro interior.
Es como una sinergia entre nosotros y el Espíritu Santo, y esto lleva
al testimonio.
La Iglesia la llevan adelante
los santos, que son
precisamente los que dan
este testimonio.
Como dijo
Juan Pablo II y
como ha dicho
también
Benedicto XVI,
el mundo de
hoy está muy
necesitado de
testigos.
No tanto de maestros, sino de testigos.
No hablar mucho, sino hablar con
toda la vida:
¡la coherencia de vida,
precisamente la coherencia de
vida!
Una coherencia de vida que
es vivir el cristianismo
como un encuentro con
Jesús que me lleva a los
demás, y no como un hecho
social.
Socialmente
somos así,
somos
cristianos,
encerrados en
nosotros
mismos.
¡No, esto no!
¡El testimonio!
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Qué es lo más importante que debemos hacer?