• No dejes que sitios de redes sociales
reemplacen o rivalicen con el contacto y la
comunicación personal. No podemos dejar
que sitios de internet sean un sustituto al
trabajo más difícil de edificar y mantener
relaciones personales que son cara a cara.
• Ponte parámetros claros en cuanto al
tiempo que pasarás en estos sitios. Pueden
ser seductivos y podemos derrochar
mucho tiempo. Redes sociales (y el
internet en general) pueden llegar a ser
una obsesión y pueden ser destructivas
para otras relaciones personales que son
de más alta prioridad para el cristiano.
• Nunca escribas algo en una red social que
no quisieras que todo el mundo vea o que
pudiera afectar tu testimonio cristiano.
Muchos jóvenes están arruinando empleos
futuros por su mal comportamiento en
sitios de redes sociales. El costo para
nuestro testimonio cristiano
frecuentemente es mucho mayor.
• Nunca dejes que niños o adolescentes
tengan acceso independiente a sitios de
redes sociales (o al Internet en general).
Padres deben de monitorear, supervisar y
controlar el acceso al Internet de sus niños
y adolescentes. Observa los mensajes o
entradas que publican tus hijos y sus
amigos.
• No permitas que tus hijos o adolescentes
acepten como “amigos” a personas que tú
no conoces. El mundo de redes sociales
puede ser un mundo realmente peligroso y
la protección de los padres es vital.
• Anima a padre, familiares y a amigos de
edad más avanzada a usar esta tecnología.
Abuelos pueden disfrutar estar al tanto de
lo que hacen sus nietos y de las vidas de
sus amigos y seres queridos que están
geográficamente distantes.
• Usa la tecnología de redes sociales para ser
un testimonio al Evangelio, pero nunca
pienses que puede reemplazar el lugar
central del evangelismo, testimonio y
discipulado personal, cara a cara.
• Haz todo para la gloria de Dios, y no
permitas que tu red social sea un ídolo y
una muestra de narcisismo (muestra de
admiración excesiva por uno mismo).
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Redes sociales: Facebook para la gloria de Dios