Lección 12:
Comparte lo que tienes
Hechos 17.1-4, 10-12, 22-25, 28
«Porque pasando y mirando vuestros
santuarios, hallé también un altar en el
cual estaba esta inscripción: “Al dios no
conocido”. Al que vosotros adoráis,
pues, sin conocerlo, es a quien yo os
anuncio».
—Hechos 17.23
Propósito
En esta lección combinaremos varios de los puntos que vimos en
algunas de las primeras lecciones del trimestre —valentía,
generosidad, firmeza— y veremos cómo se relacionan con otro de
ellos que ha reaparecido a través de todo el trimestre, el testimonio. Al
compartir lo que tenemos, debemos recordar que lo más importante
que tenemos es el evangelio y que hemos de compartirlo con valentía,
generosidad y firmeza.
Bosquejo de la lección
I. Conectar el pasaje con el de la lección anterior y completar la
historia de lo que sucede en Tesalónica, en Berea y en Atenas.
II. Pablo busca puntos de contacto y respeta a su audiencia.
III. El respeto requiere tomar en serio y corregir a la otra persona.
IV. Lo que esto implica para nuestro testimonio.
Vocabulario bíblico
«TESALÓNICA»: Esta ciudad era la capital de la provincia romana de
Macedonia. Sabemos acerca de la iglesia que Pablo fundó allí no solo
por el pasaje que estudiamos, sino gracias a sus dos Epístolas a los
Tesalonicenses. Hoy se llama Salónica.
«BEREA»: Ciudad a unos 80 kilómetros de Tesalónica. Cicerón la llama
«pueblo apartado del camino», pues no era un gran centro comercial y
administrativo como Tesalónica y Atenas.
«ATENAS»: Una de las principales ciudades de Grecia, conocida desde
tiempos antiguos por sus filósofos —entre quienes se contaban
Sócrates y Platón. En tiempos de Pablo, Atenas no era ya el centro de
vida intelectual que antes había sido, Alejandría, en Egipto, había
venido a ocupar ese lugar. Todavía seguía siendo lugar famoso por sus
filósofos y por los debates que tenían lugar entre ellos.
Hechos 17.1-2
RVR
VP
1 Pasando por Anfípolis y
Apolonia llegaron a Tesalónica,
donde había una sinagoga de los
judíos.
2 Pablo, como acostumbraba, fue
a ellos, y por tres sábados
discutió́ con ellos,
1 En su viaje, Pablo y Silas
pasaron por Anfípolis y Apolonia,
y luego llegaron a Tesalónica,
donde los judíos tenían una
sinagoga.
2 Pablo, según su costumbre, fue
a la sinagoga, y cada sábado,
durante tres semanas seguidas,
discutió́ con ellos, basándose en
las Escrituras.
Hechos 17.3-4
RVR
VP
3 declarando y exponiendo por
medio de las Escrituras que era
necesario que el Cristo padeciera
y resucitara de los muertos. Y
decía: «Jesús, a quien yo os
anuncio, es el Cristo.»
4 Algunos de ellos creyeron y se
juntaron con Pablo y con Silas;
asimismo un gran número de
griegos piadosos, y mujeres
nobles no pocas.
3 Les explicaba que el Mesías
tenía que morir, y que después de
muerto tenía que resucitar. Les
decía: —Este mismo Jesús que yo
les anuncio a ustedes, es el
Mesías.
4 Algunos de los judíos creyeron,
y se unieron a Pablo y Silas.
También creyeron muchos
griegos que adoraban a Dios, y
muchas mujeres distinguidas.
Hechos 17.10-11
RVR
VP
10 Inmediatamente, los
hermanos enviaron de noche a
Pablo y a Silas hasta Berea. En
cuanto llegaron, entraron en la
sinagoga de los judíos.
11 Estos eran más nobles que los
que estaban en Tesalónica, pues
recibieron la palabra con toda
solicitud, escudriñando cada día
las Escrituras para ver si estas
cosas eran así.
10 Ya de noche, los hermanos
hicieron que Pablo y Silas
partieran inmediatamente hacia
Berea. En cuanto llegaron, se
dirigieron a la sinagoga de los
judíos.
11 Estos judíos, que eran de
mejores sentimientos que los de
Tesalónica, de buena gana
recibieron el mensaje, y día tras
día estudiaban las Escrituras para
ver si era cierto lo que se les
decía.
Hechos 17.12
RVR
VP
12 Muchos de ellos creyeron, y
de los griegos, mujeres
distinguidas y no pocos hombres.
12 De modo que muchos de ellos
creyeron, y también creyeron
muchos de los griegos, tanto
mujeres distinguidas como
hombres.
Hechos 17.22-23
RVR
VP
22 Entonces Pablo, puesto en pie
en medio del Areópago, dijo:
—Atenienses, en todo observo
que sois muy religiosos,
23 porque pasando y mirando
vuestros santuarios, hallé
también un altar en el cual estaba
esta inscripción: “Al dios no
conocido”. Al que vosotros
adoráis, pues, sin conocerlo, es a
quien yo os anuncio.
22 Pablo se levantó en medio de
ellos en el Areópago, y dijo:
«Atenienses, por todo lo que veo,
ustedes son gente muy religiosa.
23 Pues al mirar los lugares
donde ustedes celebran sus
cultos, he encontrado un altar
que tiene escritas estas palabras:
“A un Dios no conocido”. Pues
bien, lo que ustedes adoran sin
conocer, es lo que yo vengo a
anunciarles.
Hechos 17.24-25
RVR
VP
24 »El Dios que hizo el mundo y
todas las cosas que en él hay,
siendo Señor del cielo y de la
tierra, no habita en templos
hechos por manos humanas
25 ni es honrado por manos de
hombres, como si necesitara de
algo, pues él es quien da a todos
vida, aliento y todas las cosas.
24 »El Dios que hizo el mundo y
todas las cosas que hay en él, es
Señor del cielo y de la tierra. No
vive en templos hechos por los
hombres,
25 ni necesita que nadie haga
nada por él, pues él es quien nos
da a todos la vida, el aire y las
demás cosas.
Hechos 17.28
RVR
VP
28 porque en él vivimos, nos
movemos y somos; como algunos
de vuestros propios poetas
también han dicho: “Porque
linaje suyo somos.”
28 Porque en Dios vivimos, nos
movemos y existimos; como
también algunos de los poetas de
ustedes dijeron: “Somos
descendientes de Dios.”
Resumen - 1
• En el pasaje que estudiamos vemos a Pablo dando testimonio en
tres ciudades: Tesalónica, Berea y Atenas. En las dos primeras, el
pasaje habla del testimonio de Pablo en las sinagogas, ante judíos y
«temerosos de Dios». En ese contexto puede hacer uso de las
Escrituras de Israel. En la tercera, Atenas, el pasaje nos habla del
testimonio de Pablo en el Areópago, ante griegos interesados en las
cuestiones filosóficas y en la literatura griega. Allí Pablo les habla de
un altar que los atenienses mismos han construido y les cita a
poetas griegos.
Resumen - 2
• Tanto ante los judíos como ante los atenienses, Pablo presenta su
mensaje sin ambages. A los judíos les habla de Jesús como el
Mesías. A los griegos les habla de Jesús y de la resurrección. Esto le
cuesta la simpatía de sus audiencias, pero Pablo tiene que hacerlo
por respeto tanto al evangelio como a las audiencias mismas.
• Esto ha de servirnos de modelo en nuestro testimonio. No es
cuestión de despreciar ni de humillar a los incrédulos. Es más bien
cuestión de respetarles, como criaturas amadas de Dios, de buscar
puntos de contacto con ellos y hablarles con firmeza del evangelio,
aunque esto nos lleve a perder sus simpatías.
Oración
Señor, mediante tu Espíritu Santo dirígenos en nuestro testimonio,
como antes dirigiste a Pablo. Ayúdanos a ver a quienes no creen con
amor y respeto y a descubrir los puntos de contacto que tenemos con
ellos y ellas, como modo de entrar a nuestro testimonio. No permitas
que todo esto le reste firmeza a nuestro testimonio ni que dejemos de
decir todo lo que debemos por temor a caer mal. Acompáñanos Tú en
nuestro testimonio. Amén.