Estudio
17
Unirse a Dios
Exige ajustes
mportantes
I
Basado en el libro Mi experiencia con Dios
de Enrique T. Blackaby y Claudio V. King
Siete realidades de la experiencia con Dios.
1. Dios siempre está obrando a nuestro alrededor.
2. Dios busca una relación de amor continua, real
y personal con nosotros.
3. Dios nos invita a unirnos a Él en su obra.
4. Dios habla por su Espíritu a través de:
a)
b)
c)
d)
La Biblia,
La oración,
La iglesia y
Las circunstancias,
para revelar su persona, sus propósitos y sus
caminos.
Después que habla:
a) Dios espera respuesta de su pueblo.
b) Dios revela su persona, sus propósitos y sus
caminos.
5. La invitación que Dios nos hace para trabajar
con Él, siempre nos llevará a una crisis de
convicciones que demandará de nosotros fe y
acción.
6. Necesitamos realizar ajustes importantes en
nuestra vida para poder unirnos a Dios en lo
que Él está haciendo.
7. Llegaremos a conocer a Dios por experiencias
en nuestro trato con Él, a medida que le
obedecemos cuando Él lleve a cabo su obra a
través nuestro.
TEXTO CLAVE:
“Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo,
tome su cruz cada día, y sígame. Porque
todo el que quiera salvar
su vida, la perderá; y todo el que pierda
su vida
por causa de mí, éste la salvará.”
Lucas 9:23, 24
INTRODUCCIÓN:
Ya hemos visto la manera en que cada creyente
va viviendo realidades en su vida en la medida
en que va experimentando a Dios. Estamos
ahora en el momento en que habiendo tomado
la decisión de ir tras Dios en obediencia,
debemos hacer en nuestra vida, algunos ajustes
importantes.
Convencidos de esta realidad, debemos
entender que el ajuste o la armonización de
nuestra vida con Dios, es otro momento
decisivo. Realizar los ajustes necesarios en
nuestra vida a Dios, es también un momento de
tomar decisiones. Es aquí cuando necesitamos
de igual manera obedecer. Si nos negamos,
podemos llegar a perder lo que Dios tiene
preparado para nosotros de manera especial.
I) DIOS DEMANDA UNA
DECISIÓN INMEDIATA
A. DIOS NOS LLEVARÁ A REALIZAR
IMPORTANTES CAMBIOS
1.
Cuando Dios nos habla revelándonos lo
que está por hacer, esa revelación es la
invitación de Dios para que comencemos a
ajustar nuestra vida a Él. Una vez que
ajustemos nuestra vida a Él, a sus
propósitos y a sus caminos, entonces
estaremos en condiciones de obedecer.
2.
Ninguno de nosotros podremos por mucho
que lo pretendamos, ir a alguna misión de
Dios sin que antes hayamos ajustado nuestra
vida a los propósitos divinos. Estos ajustes
preparan para la obediencia. De hecho no
podremos vivir la vida como la hemos vivido
hasta el llamado de Dios quedándonos ahí y
de igual manera pretender ir con Dios para
hacer lo que Él demanda.
3.
A través de la Escritura encontramos
ejemplos extraordinarios de hombres que
tuvieron que tomar serias decisiones con
respecto a los ajustes que tuvieron que
experimentar en su vida para poder ser
utilizados por Dios.
• Noé – No podía continuar su vida como
siempre y al mismo tiempo construir un
arca , Génesis 6.
• Abram – No podía quedarse en Ur o en
Harán y a la vez ser padre de una nación
en Canaán, Génesis 12:1-8.
• Moisés – No podía permanecer en el
desierto pastoreando ovejas y al mismo
tiempo presentarse ante faraón, Éxodo 3.
• David – Debió dejar su rebaño para ser
rey, 1 Samuel 16:1-16.
• Jonás – Debió dejar su casa y superar un
importante prejuicio, a fin de predicar en
Nínive, Jonás 1:1, 2; 3:1, 2; 4:1-11.
• Amós – Tuvo que dejar los sicómoros, a
fin de predicar en Israel, Amós 7:14, 15.
• Pedro, Andrés, Santiago y Juan –
Debieron dejar su negocio de la pesca,
para poder seguir a Jesús, Mateo 4:18-22.
• Mateo – Tuvo que dejar la mesa de los
impuestos para seguir a Jesús, Mateo 9:9.
• Saulo – Tuvo que realizar un cambio total
de dirección en su vida, a fin de ser usado
por Dios para predicar el evangelio a los
gentiles, Hechos 9:1-19.
B. DIOS NOS LLEVARÁ A REALIZAR
ENORMES CAMBIOS Y DESAFIANTES
AJUSTES
1.
Como podemos ver, no son solamente
simples cambios, los que Dios tiene que
hacer para que podamos participar en su
obra, sino enormes cambios y desafiantes
ajustes. Algunos de estos hombres
tuvieron que dejar familias y sus propios
países para poder participar de la obra de
Dios.
2.
3.
Por otro lado, otros tuvieron que abandonar
prejuicios,
preconceptos
y
cambiar
preferencias. Otros dejar metas atrás, ideales
y anhelos para sus vidas. Todos sabían que
tenían que rendirse a Dios, de tal manera que
lo de Dios fuese primero para ellos.
Es tremendo ver, que en el momento en que
estos hombres realizaron los ajustes
necesarios, Dios comenzó a cumplir a través
de ellos, sus propósitos y sus metas. No
obstante los sacrificios que cada uno de
estos hombres tuvieron que hacer, supieron
después, cuánto obró para bien en sus vidas
y que bueno fue pagar el precio que
demandó Dios para experimentar en ellos
esos cambios tan enormes y esos ajustes tan
desafiantes.
C. DIOS EXIGIÓ ESOS MISMOS
AJUSTES A SU PROPIO HIJO,
CUANTO MÁS A NOSOTROS.
1.
Está claro que no solamente a los siervos
de Dios en el pasado, exigió éste, este tipo
de ajustes cuando fueron a realizar alguna
obra, sino que también lo hizo con su
propio Hijo y lo hará con cada uno de
aquellos que sean hijos suyos.
2.
Como podemos ver en 2 Corintios 8:9, se
dice: “Porque conocéis la gracia de nuestro
Señor Jesucristo, que siendo rico, por amor de
vosotros se hizo pobre, para que vosotros con su
pobreza fueseis enriquecidos.” Lo que nos
3.
asegura que Jesús se despojó a sí mismo de
su posición y riqueza en el cielo con el objeto
de unirse al Padre en el propósito de proveer
redención a través de su sacrificio en la cruz.
¡Ese fue un verdadero ajuste!
Si queremos ser verdaderos discípulos, fieles
seguidores de Jesús, no tenemos opciones.
Para seguir a Dios deberemos realizar ajustes
importantes en nuestras vidas. Seguir a
nuestro maestro requiere adecuar nuestra
vida al plan maravilloso de Dios.
II) DIOS DEMANDA DISPOSICIÓN
PARA REALIZAR ESTOS
AJUSTES
A. NO TIENDA A PERMANECER
ESTÁTICO ANTE DIOS
1.
Aunque muchas veces hemos citado el
Salmo 46:10 que dice: “Estad quietos, y
conoced que yo soy Dios.” Debemos dejar
claro que cuando este salmo se refiere a
estar quietos, se está refiriendo al hecho
de saber que Dios es nuestro amparo y
nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio
en la tribulación y que nosotros no
podemos hacer nada cuando Él nos
permite una prueba, pero no está diciendo
que no trabajemos en aquellas cosas de
nuestra vida que tenemos que cambiar.
2.
3.
Lo que queremos dejar dicho que esto no
tiene nada que ver con la diligencia que
debemos mostrar en poner nuestra voluntad
en disposición de someternos a los ajustes
demandados por Dios para que Él pueda
hacer la obra a través de nosotros.
La Palabra nos demanda ser diligentes en
estas cosas, Dios requiere que nosotros nos
concentremos en analizar nuestras vidas y
estar pendientes a aquellas cosas que deben
desaparecer de nosotros o de ser colocadas
en el orden de prioridad que Dios desea que
la pongamos para poder obrar a través
nuestro.
B. NO TIENDA A QUERER PASAR POR
ALTO LOS AJUSTES
1.
Otro detalle que es importante en este
punto es el de darnos cuenta que lo que
Dios está demandando es imprescindible
para poder obrar a través nuestro. Esto
que Dios requiere no es opcional, ni
tampoco puede ser pasado por alto.
2.
3.
Si queremos seguir a Dios no podemos pasar
directamente del creer en Él en cuanto a ser
capaces de hacer la obra, a la acción.
Tenemos que pasar por la obediencia, pues
si queremos seguirlo debemos entender que
no tenemos opción en cuanto a pasar por la
experiencia de someternos a estos ajustes
demandados por Él.
Recordemos que los caminos de Dios son
muy diferentes a nuestros caminos. Dios dice
en Isaías 55:9 - “Como son más alto los cielos
que la tierra, así son mis caminos más altos que
vuestros caminos, y mis pensamientos más altos
que vuestros pensamientos.” Es pues,
importante, que sepamos que la obra ha de
ser hecha por Dios, a su manera, tomando en
cuenta que hay que obedecer a lo que Él
decida para aquellos que han de ser sus
instrumentos de labranza.
C. NO PRETENDA NEGARSE A
REALIZAR ESTOS AJUSTES
1.
A veces decimos, “Señor, úsame”, pero la
realidad es que no estamos dispuestos a
que Dios nos toque o nos exija dejar nada
de lo que amamos, de lo que estamos
aferrados o de lo que nos pueda quitar la
comodidad que hemos alcanzado. Esto
tiene que ser aprendido dentro de la
escuela de Dios.
2.
Tenemos que estar dispuestos a decir como
dijo el apóstol Pablo en Filipenses 4:11-13:
“No lo digo porque tenga escasez, pues he
aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi
situación. Sé vivir humildemente, y sé tener
abundancia; en todo y por todo estoy enseñado,
así para tener abundancia como para padecer
necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me
fortalece.”
3.
Todos
aquellos
que
se
nieguen
a
experimentar los ajustes que Dios demanda,
como lo hizo “El joven rico” de Lucas 18:1827, perderán la oportunidad de vivir el gozo
de constituirse en vasos de honra para Dios.
Este joven no pudo llegar a conocer a Dios,
tal cual Dios es y mucho menos a Jesucristo
su Hijo, ni saborear la bendición de ser su
discípulo. Todo esto, por negarse a ajustar
su vida a Dios.
III) DIOS DEMANDA
PERSEVERAR EN ESTOS
AJUSTES
A. ESTO DEBE COMENZAR CON UNA
RENDICIÓN TOTAL
1.
Los creyentes en Cristo que deseen ser
utilizados en la obra de Dios, debemos
entender que cuando Dios demanda
cambios importantes y ajustes desafiantes
en nuestras vidas, no lo hace porque sí,
sino porque Él sabe que de otra manera no
podrá utilizarnos en su obra.
2.
Dios no hace esto de manera antojadiza o
para mortificarnos, sino porque sabe que
esto es eminentemente necesario. Por esto
demanda una rendición total de nosotros en
cuanto a esas cosas que debemos cambiar.
Debemos rendirnos en:
• Nuestras circunstancias: (Trabajo, Hogar,
Finanzas).
• Nuestras
relaciones
personales:
(Cónyuge, Familia, amigos, compañeros).
• Nuestra forma de pensar: (Preconceptos,
métodos, capacidades)
• Nuestros
compromisos:
(Con
los
familiares, las tradiciones, etc.)
• Nuestras creencias: (Acerca de Dios, de
sus propósitos, etc.)
3.
Para experimentar esa rendición total, Dios
demanda que ejerzamos fe. Hemos dicho que
cuando estemos frente a una crisis de fe,
deberemos decidir qué es lo que creemos
acerca de Dios. Esta es la parte fácil,
después tenemos que hacer lo difícil, ajustar
nuestra vida a Dios, haciendo una entrega o
rendición total de todo aquello que pueda
estorbar el trabajo de Dios.
B. ESTO DEBE CONTINUAR CON UNA
RESOLUCIÓN PERSONAL
1.
La resolución personal que debe hacer
todo hijo de Dios que desea ser utilizado
en la obra, es saber que su vida de
bendición dependerá del grado de
dependencia que mantenga de Dios. Ya lo
dijo el Señor Jesucristo en Juan 15:5: “Yo
soy la vid, vosotros los pámpanos; el que
permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho
fruto; porque separados de mí nada podéis
hacer.”
2.
No podemos decir que vamos a ajustar
nuestra vida ahora y en cuanto Dios
comience la obra que hará a través de
nosotros, entonces comenzaremos a utilizar
nuestras capacidades para seguirla. No, esta
es una triste ilusión. Es más, Dios requiere
que mientras más tiempo pasa, más unidos
estemos a Él para poder resistir los embates
del enemigo.
3.
Esta resolución exige pasar de hacer cosas
para Dios sobre la base de nuestras
capacidades, dones o lo que nos gusta o no
nos gusta, y de la persecución de objetivos y
metas personales, a depender totalmente de
Dios, de sus acciones y recursos. Se trata de
un ajuste total que nunca resulta fácil de
implementar, pero que con su ayuda y unión
con Él podemos lograrlo, 1 Corintios 15:10;
Gálatas 2:20; Isaías 14:24; 41:10; 46:9-11.
C. ESTO DEBE FINALIZAR CON UNA
ACTITUD DE CONFIANZA EN DIOS
1.
Lo más difícil para nosotros los seres
humanos, es confiar plenamente en otro y
muchas veces aún en Dios. Decimos “Dios
ayúdanos” pero en cuanto nos sentimos
seguros, volvemos a decir “Dios ya no te
preocupes, que puedo seguir solo”. Esto
es verdaderamente triste que ocurra en
muchos que se dicen ser creyentes e hijos
de Dios.
2.
En la obra de Dios, se necesita mantener la
confianza en que Dios hará la obra y en que
debemos esperar en Él. Sepamos que toda
vez que comencemos a implementar
nuestros ajustes, Dios nos pedirá que
esperemos en Él, o dicho de otra manera, que
lo esperemos a Él.
3.
Lo que estamos diciendo, no es que Dios
necesite de nosotros o que no sepa lo que
debe hacer, sino que lo que Él desea es que
mantengamos una estrecha relación de amor
con Él, mientras estamos realizando la labor
encomendada.
Las
Escrituras
nos
recomiendan estar siempre al lado de Dios y
esperar en Él, Salmos 5:3, 33:20, 37:34, 38:15;
Isaías 40:31.
CONCLUSIÓN:
Amados hermanos, cuando estemos dispuestos
a rendir toda nuestra vida a Dios y al señorío de
Cristo,
experimentando
estos
ajustes
demandados, entonces es ahí que veremos la
Gloria de Dios.
Es ahí donde tenemos que obedecer para ser
bendecidos.
Ojalá que podamos lograr estos cambios
importantes y estos ajustes que desafían
nuestra vida de complacencias.
Dios nos guarde de ser vasos de honra para Él.
AMÉN
CRÉDITOS
Al Dios de los cielos y a Nuestro Señor Jesucristo,
que por medio de su gracia y misericordia,
puso en nuestro corazón diseñar esta presentación,
para ser presentada originalmente en la
Iglesia de Convertidos a Cristo,
en Santo Domingo, República Dominicana.
Basado en el libro Mi experiencia con Dios
de Enrique T. Blackaby y Claudio V. King.
Puedes utilizar esta presentación
todas las veces que quieras,
siempre que respetes el derecho de autor
y conserves esta nota al final de la misma.
El pastor José Mallén Malla, quien suscribe,
agradece tanto sus oraciones como sus comentarios.
Si desea recibir esta presentación puede contactarme
en la siguiente dirección E.mail
[email protected]
2003-2008
http://www.convertidosacristo.org
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017 Unirse a Dios exige ajustes importantes