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Nutrición y actividad físico deportiva en niños.
Barbero Álvarez, José Carlos; Barbero Álvarez, Verónica.
LA PARTICIPACIÓN DE NIÑOS EN COMPETICIONES DEPORTIVAS A UNA EDAD PRECOZ ES MUY FRECUENTE.
EN MUCHAS OCASIONES, SUELE REPERCUTIR EN TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO CON EFECTOS
NEGATIVOS PARA LA SALUD COMO ALTERACIONES DEL APETITO, ANOREXIA, PRÁCTICAS DE CONTROL DE PESO
INADECUADAS, DESHIDRATACIÓN O LA UTILIZACIÓN INDISCRIMINADA DE SUSTANCIAS CONSIDERADAS ERGOGÉNICAS.
ASPECTOS ESENCIALES
1. El
rendimiento
atlético
depende
de
diversos
factores, socioeconómicos,
culturales,
ambientales,
personales, etc., entre los
que podemos mencionar la
genética, el entrenamiento y
la alimentación.
2. La nutrición es un factor muy
importante a la hora de lograr el
éxito en un deporte, hasta tal
punto que el tiempo de
entrenamiento y preparación
pueden verse comprometidos
por una alimentación incorrecta
o por deshidratación.
4. Además de las exigencias que
implica la práctica deportiva, las
necesidades nutricionales de
estas
poblaciones
vienen
marcadas por los procesos de
maduración sexual, aumento de
talla y de peso, característicos
de esta etapa de la vida.
3. Un deportista necesita una
alimentación diferente de la
población
en
general,
se
diferencian en la cantidad de
calorías que debe ingerir. Si se
trata de niños que realizan
deporte
competitivo
estas
necesidades se incrementan.
La nutrición y el ejercicio físico son los dos factores externos que mayor importancia tienen en el crecimiento y desarrollo
de los niños.
ACTIVIDAD FÍSICO
DEPORTIVA
NUTRICIÓN
Es una pieza importante en el proceso de crecimiento y desarrollo. La actividad
física proporciona la posibilidad de integrarse socialmente, recrearse y desarrollar
aptitudes que elevan la autoestima, además de un mayor nivel de aptitud física y
prevenir enfermedades como la diabetes, obesidad o hipertensión.
Una alimentación equilibrada es imprescindible para alcanzar el apropiado
potencial genético y un óptimo rendimiento físico. Si el aporte calórico es
insuficiente el crecimiento se altera y se oxidan las proteínas para obtener la
energía necesaria, lo que impide su empleo para la construcción celular.
Incluso con una correcta combinación de genética, preparación física y entrenamiento, los deportistas mal alimentados son incapaces
de desarrollar por completo sus capacidades.
R
E
Q
U
E
R
I
M
I
E
N
T
O
S
1. Durante el crecimiento la fase anabólica del metabolismo exige gran número de fenómenos de construcción y reestructuración que provocan
un incremento del metabolismo de base: En niños el metabolismo basal es entre un 10 y un 20% más elevado que en los adultos.
2. No podemos determinar el gasto energético diario del niño en deportes específicos ya que en la literatura no existen datos sobre la cantidad
de energía que un niño consume en una rutina de entrenamiento o una competición.
3. Los requerimientos energéticos del niño están sujetos a oscilaciones diarias que dependen de la intensidad y la cantidad de sus movimientos.
Un niño sano suele recorrer por término medio de 10 a 12 Km, si además, el niño realiza algún tipo de actividad deportiva, la necesidades de
vitaminas, minerales y nutrientes se verán incrementadas como consecuencia de los programas de entrenamiento.
4. Los niños necesitan de mayor cantidad de energía que los adolescentes y adultos para la realización de actividades deportivas. El coste
energético al andar o correr a una misma velocidad, cuando se calcula por Kg de masa corporal, es considerablemente superior.
Niños entre 7-10 años
deben consumir 1.1-1.2
g/Kg/día y para niños de
11-14 años 1 g/Kg/día
(Ziegler y cols. 1998).
Los hidratos de carbono y las grasas suministran la mayor parte de la
energía necesaria para el entrenamiento y la competición, mientras que
las proteínas ejercen una función de crecimiento y reposición
Los niños tienden a utilizar más
grasas y menos carbohidratos como
fuente energética durante
actividades de larga duración en
comparación con adultos y jóvenes.
55-60% de
hidratos de
carbono
HIDRATOS
Y
Suministrar el 2530% del total de
energía en forma de
G
grasas.
Aunque su organismo
tiene preferencia hacia
las grasas como
sustrato energético no
existen evidencias de
que deban consumir
más del 30%.
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES.
A
G
U
A
R
A
S
A
S
Ingerir suficiente
ácidos grasos
esenciales (omega-3 y
omega-6) por ser
vectores de las
vitaminas A, D, E y K.
ELECTROLITOS
Evitar una deshidratación
inducida por el ejercicio
bebiendo antes, durante y
después del entrenamiento y
competición según las
necesidades individuales.
La reposición hídrica no puede
consistir en reponer agua y sal,
además debe introducir el resto
de electrolitos perdidos: Sodio,
potasio, magnesio, calcio y
fósforo.
Las necesidades de vitaminas y
minerales están incrementadas. En
especial, algunas antioxidantes
que intervienen en los procesos de
crecimiento, maduración ósea y
regeneración muscular.
Dedicar especial atención al
aporte de hierro a fin de evitar
anemias, calcio, magnesio, zinc,
cromo y ácido fólico, así como
a las vitaminas C, E y las del
complejo B (B6).
MINERALES
CARBO
Del 12 al 15% del
total de las calorías
NECESIDADES
ENERGÉTICAS Y
PLÁSTICAS
VITAMINAS Y
Se recomienda un balance
de nitrógeno positivo que
permita el normal
crecimiento y desarrollo
de los órganos y tejidos.
PROTEINAS
5. La práctica de un deporte puede requerir una aportación adicional de 500 a 1500 kcal a su recomendación diaria, dependiendo de la frecuencia,
intensidad y duración de la actividad deportiva.
La infancia es el momento ideal para que se establezcan hábitos alimenticios saludables que se prolonguen toda la vida.
Los niños y adolescentes físicamente activos deben ingerir los nutrientes y la energía adecuados para satisfacer las necesidades diarias
que exige el crecimiento y la manutención de tejidos, así como para garantizar un excelente rendimiento deportivo.
En algunas actividades deportivas los niños utilizan más energía por Kg de peso corporal que los adultos. Por consiguiente, utilizar las
tablas de adultos podría menospreciar las necesidades energéticas de los niños. Como regla para niños de 8 a 10 años se puede añadir el
20-25% del coste energético de los adultos y el 10-15% para niños de 11 a 14 años.
Entrenadores, padres y equipos médicos deben estar muy atentos a las necesidades proteicas de los atletas jóvenes, diferenciar entre
niños y adultos con respecto a la utilización de HDC y grasas en ejercicios prolongados y estimular el consumo de líquidos para prevenir
una deshidratación inducida.
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