Un libro para siempre...
El Ritual del Coaching, de Julio Olalla.
Edición de lujo en conmemoración de los 20 Años de The Newfield Network.
192 páginas con nuevos textos acompañados de fotografías del artista chileno George Munro.
Edición de lujo en conmemoración
de los 20 Años de
Breve Presentación
y muestra del libro
Puedes adquirirlo en las oficinas de Newfield en Presidente Errazuriz 3746, Las Condes,
o solicitarlo por teléfono al (56-2) 3217915 para su envío. Valor: $ 22.500
Cada cierto tiempo, tomo alguna de las antiguas
ediciones de este libro llamado “El Ritual del
Coaching” y comienzo inevitablemente a
preguntarme acerca del extraordinario arte del
coaching. Al mismo tiempo reflexiono sobre lo
grandiosos y únicos que han sido los regalos que he
recibido de la vida al practicar este arte por más de
25 años en diferentes continentes.
En estos años una pregunta se ha vuelto central para mí: ¿De cuál o cuáles ámbitos de preocupación o interés de
nuestros tiempos vino el coaching a hacerse cargo?. Esta pregunta ha resultado ser un tesoro. Me ha forzado a
mirar nuestros tiempos y el tipo de quiebres recurrentes que estamos teniendo, desde una perspectiva que estaba
tomando forma al mismo tiempo que yo era formado por las miles de personas que me han honrado al compartir
conmigo sus sueños y pesadillas.
He comenzado a observar ciertas consistencias y patrones en las narrativas, historias y ataduras emocionales de
mis coachees. Estas consistencias aparecen como universales incluso cuando puedo ver que se presentan vestidas
con diferentes trajes culturales. Yo he descubierto que el Ser de la Modernidad se ha formado por múltiples
supuestos que aceptamos y desde lo que vivimos, convencidos de que son parte del mundo objetivo.
Claramente nosotros pertenecemos a una mirada del mundo que define el universo en el que vivimos. Nosotros
vivimos la gran mayoría del tiempo ciegos a nuestros sueños, nuestros juicios, nuestras acciones, y a todo lo que
constituye nuestra vida. El coaching se vuelve entonces un ejercicio que nos permite revelar nuestras cegueras, y
no sólo nuestras cegueras personales sino también, las cegueras de una era.
Estoy muy de acuerdo con Richard Tarnas cuando dice “Ninguna revisión a la filosofía, la ciencia o la religión,
puede forjar una nueva visión del mundo sin un cambio radical a un nivel de la cosmología”. Yo me he dado
cuenta de que los seres modernos vivimos en un universo mecánico, sin sentido, sin significado y sin alma,
motivado por seudo valores económicos.
Para enfrentar este inmenso e indiferente universo, este espacio desencantado y aterrador, el ser moderno tiene
que aprender a predecir y controlar. Nos volvemos obsesivos con el conocimiento y vamos abandonando nuestro
interés por la sabiduría. El “Dios Economía” comienza a hacer su show y nosotros enviamos a todos los otros
dioses al exilio.
En nuestros tiempos nos hemos entendido a nosotros mismos como entes separados del mundo y separados de los
otros seres vivos, de esa manera entramos en una soledad ontológica. Entonces cuando hablamos con nuestro
coach acerca de nuestras dificultades le decimos: “Yo soy de esta manera y, además, es mi culpa”. Decimos:
“Ellos son así y es su culpa”, así quedamos completamente ajenos a la danza que constituye el nosotros.
Este es el motivo por el cual cuando yo hago coaching, puedo ver y disfrutar la bella sorpresa en los ojos de mi
coachee cuando el universo se reencanta para ellos, cuando su conocimiento ya no está más movido por el miedo
ni por el deseo de controlar, cuando su soledad comienza a desaparecer ante el reconocimiento de que nos
constituimos a nosotros mismos a través de tantos otros y de este mágico y misterioso mundo.
En esta nueva edición del Ritual del Coaching he realizado algunos
cambios al texto acordes a las ideas aquí expuestas, sin embargo,
el espíritu es el mismo.
Boulder, Colorado, Mayo 2011.
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