ÁNGULO DE VUELO DE LA PERDIZ ROJA (Alectoris rufa)
PÉREZ, J.A.; ALONSO, M.E.; DÍEZ, C.; PRIETO, R.; GAUDIOSO, V.R.
Dpto. Producción Animal II, Facultad de Veterinaria de León. 24071. España.
E.mail: [email protected]
XI CONGRESO NACIONAL Y VIII IBEROAMERICANO DE ETOLOGÍA (PUERTO DE LA CRUZ, TENERIFE)
OBJETIVOS.
E relación con las posibles modificaciones inferidas sobre el etograma de huída de la perdiz roja por los sistemas de cría llevados a cabo en las explotaciones cinegéticas, tras el análisis del
tipo de huída (PÉREZ, 2006) ante un peligro inminente, tratamos ahora de evaluar el ángulo de ataque con que inician el vuelo las perdices que optan por este tipo de huída.
MATERIAL Y MÉTODOS.
Para ello se han estudiado 206 perdices de 9-10 meses de edad procedentes de cuatro lotes de cría perfectamente diferenciados: 75 procedentes de granja cinegética comercial (GG), 30
silvestres nacidas en incubadora (SIA), 30 silvestres nacidas en cautividad tras incubación natural (SIN) y 71 silvestres capturadas en el campo el mismo día de la suelta (SS).
Todos los animales fueron liberados desde un cajón de suelta directa, registrando la salida de los animales mediante videocámara de alta sensibilidad colocada perpendicularmente a la
dirección de apertura del cajón (Foto 1), para posteriormente analizar la grabación con la ayuda de un ordenador (Foto 2).
Para facilitar la interpretación de los resultados, los ángulos se aproximaron a 8 valores de inclinación: 14º, 26,5º, 37,5º, 45º, 56,5º, 63,51º, 76º y 90º (Foto 3).
Foto 2: Salida de una de las perdices.
Foto 1: Disposición del equipo de grabación.
Foto 3: Análisis de los ángulos de ataque al vuelo.
RESULTADOS.
Las perdices SS mostraron ángulos de ataque al vuelo muy cercanos al suelo, en un 98,63% de los casos por debajo de 45º, mientras que un 64,04% de las GG iniciaron el vuelo con
inclinación por encima de esos 45º. Por su parte, un 56,66% de las IA superaron los 45º de inclinación, frente a tan solo un 26,67% de las del lote IN (Gráficos 1, 2, 3,4).
Tras realizar un test de Newman-Keuls aparecen diferencias existen entre las silvestres del campo y los restantes tres lotes, y las silvestres criadas por sus padres en cautividad y los otros tres
lotes, mientras que las de granja y las silvestres nacidas en incubadora se diferencian de las silvestres del campo y las silvestres criadas tras incubación natural pero no entre sí.
52,5º
0,00%
63,5º
0,00%
90º
37,5º
30,99%
63,5º
0,00%
14º
0,00%
0,00%
0,00%
45º
1,41%
14º
25,35%
76º
14º
76º
0,00%
90º
0,00%
0,00%
76º
5,26%
90º
2,63%
14º
2,63%
26,5º
12,28%
76º
90º
3,33%
3,33%
63,5º
26,5º
52,5º
13,33%
6,67%
26,5º
10,00%
23,33%
63,5º
15,79%
45º
20,00%
52,5º
13,33%
37,5º
21,05%
37,5º
30,00%
52,5º
14,04%
26,5º
42,25%
Gráfico 1: Ángulo de vuelo SS.
45º
26,32%
Gráfico 1: Ángulo de vuelo GG.
45º
37,5º
26,67%
50,00%
Gráfico 1: Ángulo de vuelo SIA.
Gráfico 1: Ángulo de vuelo SIN.
DICUSIÓN.
Las perdices silvestres siempre arrancan a volar con ángulos de despegue muy cerrados, sin buscar la vertical, con lo que, creemos, se facilita la evasión tanto de un ataque por parte de
predadores terrestres, que no las pueden capturar volando, como de un ataque de rapaces, ya que les dejan un menor espacio de maniobra respecto del suelo y la vegetación, de manera que
con un quiebro pueden esquivarlas con mayor facilidad que en vuelos más altos, donde el ave rapaz encontraría ventaja.
Aquí sí que existen diferencias significativas entre los ángulos de vuelo del lote de animales silvestres capturados en campo y los restantes tres lotes experimentales, de modo que pensamos
que la cría en cautividad, que impide el contacto con sus predadores naturales, podría alterar las características propias del vuelo de las perdices, coincidiendo, pues, con lo señalado por
GRIFFIN y col. (2000). Al ser criadas en naves, jaulas y voladeros, no han podido corregir sus ángulos de vuelo con el aprendizaje que suponen las experiencias ante los depredadores. Pese a
todo, surgen diferencias significativas entre las criadas por sus padres y los dos lotes de animales criados sin adultos, con lo cual también el hecho de que tengan una mejor respuesta de huída
previa puede influir sobre sus ángulos de vuelo y determinar que estos sean más cerrados.
Si, nuevamente, relacionamos ángulo de vuelo y capacidad de defensa frente a los predadores y tenemos en cuenta que BAGLIACCA y col. (1996) consideran que el ángulo de despegue del
suelo es individual, mensurable y repetible, podemos concluir que cuanto menores ángulos de despegue utilicen los animales mayor posibilidad de supervivencia tendrán en el medio natural.
BIBLIOGRAFÍA.
BAGLIACCA, M.; SANTILLI, F.; MARZONI, M. (1996). Valutazione del volo dei Fagiani. Nota 1: Repetibilitá delle caratteristiche dell’involo misurate in voliera. N=K Ricerche di ecologia
venatoria 2:3-8.
GRIFFIN, A.A.; BLUMSTEIN, D.T.; EVANS, C.S. (2000). Training captive-bred or translocated animals to avoid predators. Conservation Biology 14 (5):1317-1326.
PÉREZ, J.A.; ALONSO, M.E.; BARTOLOMÉ, D.; SÁNCHEZ, C.; GAUDIOSO, V.R. (2006). Tipo de huída de la perdiz roja (Alectoris rufa) chicks. Póster del XI Congreso Nacional y VIII
Latinoamericano de Etología, Tenerife, España.
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