Manual de Pastoral
Vocacional de la Compañía
de Jesús para América
Latina
(2005)
Presupuestos básicos…

Una pastoral juvenil bien elaborada y
una amplia política vocacional que tenga
en cuenta ‘la cultura y valores de la
juventud’, promoverá vocaciones para la
Compañía, el sacerdocio, la vida religiosa y
el laicado comprometido con el Reino.

Es en este terreno de una pastoral
juvenil, inspirada y animada por la
espiritualidad y el carisma ignacianos,
nuestra pastoral vocacional podrá
prosperar y dar fruto. (Presentación de F. Ivern,
Presidente de la CPAL)
Introducción
El candidato a la Compañía de Jesús es
fundamentalmente un ‘oyente’ de la palabra
interior de Dios, escuchada más con el corazón que
con los oídos.
Dios habla, inquieta, propone, llama y espera una
respuesta. Necesitamos educar a los jóvenes a tener
esta sensibilidad para ‘oír’ las palabras interiores y
‘ver’ las cosas de Dios.
El discernimiento ignaciano se fundamenta en estas
premisas. Sin oír ni entender esta ‘palabra interior’
de Dios, los jóvenes nunca se pondrán en camino
ni tomarán decisiones importantes y
significativas para sus vidas.
1. Ministerio vocacional
Ignacio de Loyola, a ejemplo de Jesús, tuvo interés por
formar un grupo de compañeros. Los jesuitas de antaño no
esperaban pasivamente a que los jóvenes llamaran a sus
puertas.
En 1562, el P. Nadal contaba con que cada comunidad
tuviera un promotor encargado especialmente de tener los
ojos abiertos para posibles candidatos e insistía para que
‘los más posibles entre los mejores’ entraran en la
Compañía.
Es necesario reconocer y superar nuestras resistencias en
la realización de este ministerio. El pudor o recelo a llamar
pueden tener sus raíces en nuestra comodidad,
inseguridad o en el falso planteamiento del respeto a la
libertad ajena.
El P. General nos invita a ejercer una promoción agresiva.
2. Animación vocacional
Fomentar e inspirar la fecundidad vocacional del
cuerpo apostólico que nos hace a todos
promotores de vocaciones.
Es necesario pasar de la responsabilidad asumida por
un solo animador vocacional, a la responsabilidad
asumida por todos: la comunidad vocacional. Una
comunidad identificada con su carisma y misión,
motivará vocacionalmente.
Para que surjan vocaciones es fundamental el
testimonio personal y comunitario al interior de
una propuesta religiosa y apostólica significativas.
3. Promoción vocacional
Realizar actividades que presentan a los jóvenes lo que
somos, lo que hacemos y el por qué lo hacemos,
para colaborar con Dios que hoy los sigue llamando.
Las vocaciones son un don de Dios, pero un don que
gusta de nuestros esfuerzos por suscitarlas y
descubrirlas.
El Manual destaca también el objetivo y las metas de la
Promoción Vocacional. Hacer la Promoción Vocacional
donde trabajamos y vivimos con los recursos
humanos, pastorales y materiales necesarios.
Por último, concretizar políticas adecuadas para
nuestros Colegios, Universidades, Parroquias, Centros
de Espiritualidad, etc.
4. Acompañamiento vocacional
Debe ser un ministerio de todo jesuita, por el cual
el aspirante conoce la Compañía de Jesús y el
acompañante evalúa la motivación, madurez y
capacidad afectiva, intelectual, comunitaria y
apostólica del aspirante, preparándolo para su
ingreso en el noviciado.
Es necesario tener respeto por el camino y
proceso vocacional. El proceso del
acompañamiento lleva a un auto-conocimiento,
reconciliación, vida espiritual, apostolado, vivir en
comunidad, sensibilidad social, capacidad
intelectual y algún conocimiento de la Compañía.
El acompañante debe hacerse
algunas preguntas previas:
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¿Hay “subjectum” en el joven inquieto
vocacionalmente?
¿Las motivaciones presentadas son válidas
y libres?
¿Tiene una experiencia de Dios?
¿Hay un cierto tipo de gradualidad en el
acompañamiento (dependiendo de si el
joven es apenas un inquieto
vocacionalmente, un aspirante o un
candidato)?
5. Prenoviciado
Etapa de probación, preparación y selección del candidato.
Puede ser realizada en:
a) Comunidad Vocacional;
b) Comunidades apostólicas;
c) Casa del candidato.
Las áreas humana, cristiana, apostólica e vocacional deben ser
siempre contempladas. Es necesario el querer, poder
realizar este camino y tener intención recta.
Desaconsejan la admisión: escasa formación, salud física o
mental precaria, afectos o pasiones difíciles de dominar, falta
de perseverancia, edad avanzada, obligaciones civiles, etc.
Impedimentos que hacen ilícita la admisión (ser mayor de 50
años, tener deudas, no haber pasado más de 3 años desde
su conversión, etc.) o inválida (tener menos de 17 años,
ocultar la incorporación pasada a un Instituto de vida
consagrada, etc.)
6. Unidos en la misión y en red
Existe un Coordinador del Sector de Vocaciones de la
CPAL, una Comisión Vocacional de América Latina
(COMVOCAL) y Coordinadores de PV Provinciales,
todos trabajando unidos por la misión recibida.
Las reuniones son cada dos años, intercalando la
Continental (años pares) con las Regionales (años
impares):
• Región Norte: ANT, CAM, COL, CUB, ECU, MEX,
PRI y VEN.
• Región Sur: ARG, BOL, CHL, PAR, PER, URU y el
Coordinador de la CONPAV.
• Brasil: BAM, BRC, BMT, BNE y BRM, formando la
Comisión Nacional de PV (CONPAV).
7. Lineamientos para un
trabajo ignaciano con jóvenes
La etapa juvenil es de decisiones vocacionales.
 Muchas obras nuestras trabajan con jóvenes.
 La PJ es una plataforma para que surjan
vocaciones en sentido amplio.
 Queremos impulsar la inspiración ignaciana de
nuestro trabajo juvenil para implementar una
‘amplia política vocacional’.
 Para eso, establecer una Coordinación de
Pastoral Juvenil en cada Provincia, definir los
objetivos comunes y una evaluación con
indicadores de logros.
8. Conclusión
Todos, jesuitas y laicos, debemos ir
más allá de lo que el Manual apenas
insinúa y dice, para poder implantar
• en nuestras comunidades
• y obras
una cultura de corresponsabilidad
vocacional.
Para pensar y compartir:

1. ¿Cuanto pesa y que relevancia tiene
en mi la Promoción Vocacional?

2. ¿Ya que todos somos promotores
vocacionales, qué podríamos hacer a
más en nuestro Sector?
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