Las Falacias
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¿Por qué estudiar las falacias?
Puede parecer un poco curioso
terminar esta clase de Lógica con
un estudio de las falacias, o falsos
razonamientos, dado que nuestro
propósito en estudiar Lógica es
llegar a razonar correctamente.
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Conviene reconocer las maneras en
que un argumento puede fallar,
porque, en primer lugar, existen
personas que buscan engañar
deliberadamente, disfrazando una
falsedad bajo una argumentación
aparentemente válida.
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Y es posible fallar sin malas
intenciones, y un estudio de las
falacias puede aprovecharnos para
poder evitarlas, o para reconocer
una argumentación defectuosa
que se nos presenta.
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Dos tipos de falacias
Podemos distinguir entre falacias del
lenguaje (que surgen del abuso de
palabras) y falacias aparte del
lenguaje (que surgen del abuso
del razonamiento de las cosas).
Las falacias del lenguaje son más
comunes.
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Falacias del lenguaje
1. La falacia de equivocación
La equivocación es la utilización de
una palabra con dos significados
diferentes (una palabra equívoca).
Si intentamos construir un
silogismo donde el término medio
se utiliza con dos significados
diferentes, estaría inválido por esta
falacia de equivocación:
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Ejemplo
Cualquier ley puede ser revocada por la Legislatura.
La ley de la gravedad es una ley.
Por tanto, la ley de la gravedad puede ser revocada
por la Legislatura.
El silogismo comete la falacia de utilizar la palabra
“ley” con dos significados diferentes.
Por eso, no puede ser utilizado como término
medio.
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2. La anfibología
Esta falacia consiste en una
ambigüedad en una frase o la
estructura de una oración.
Por ejemplo, El dijo a su padre que
tuvo miedo, no está claro quién
tuvo miedo, él o su padre.
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Ejemplo
El abogado cuestionó un testigo, preguntándole:
“¿Cuándo usted cumple años?”
El testigo contestó:
“El 4 de abril.”
El abogado insistió:
“¿En qué año?”
“Pues, ¡todos los años!”
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3. La falacia de composición y
división.
Esta falacia consiste en combinar
objetos en la conclusión que no
eran combinados en las premisas,
o vice-versa.
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Ejemplo
Los legisladores son PPD, PNP, y PIP.
Francisco Zayas Seijo es un legislador.
Por tanto, Francisco Zayas Seijo es PPD, PNP, y PIP.
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4. La falacia de énfasis.
Esta falacia surge de las diferencias
que puedan surgir por un cambio
de énfasis de una expresión.
Por ejemplo, dependiendo cual
palabra recibe mayor énfasis, la
siguiente frase puede significar
cosas muy distintas:
¿Qué está haciendo tu hijo?
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5. La falacia de la forma de
expresión.
Surge esta falacia cuando nos
engañamos por la utilización de
una forma parecida de expresión.
Por ejemplo, cuando estudiamos la
oposición entre palabras, vimos
que la oposición privativa utilizaba
el prefijo “in-” para distinguirse.
Sería una falacia asumir que toda
palabra que empieza con “in-”
refiere a una oposición privativa,
como “interesante” o “intensa”, a
pesar de su aparente semejanza
con “insubstancial” o “indispuesto.” 13
Las Falacias aparte del lenguaje
1. La falacia del accidente
Es la confusión de un atributo
accidental con algo esencial a una
cosa.
Se podría argumentar falsamente
confundiendo el uso de algo con el
abuso, por ejemplo, arguyendo
que se debe prohibir el uso de
automóviles, porque muchas
personas mueren en accidentes de
tránsito.
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2. La falacia de relativo a absoluto.
Esta falacia intenta argüir de lo que
es verdad sólo relativamente a lo
que es verdad absolutamente, sin
cualificación.
Otra manera de concebir esta falacia
es como arguyendo de la verdad
de lo particular a la verdad de lo
universal.
Ejemplo: si se mantiene que todos
los policías son corruptos porque
algunos lo son.
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3. La falacia de no dirigirse a lo que
está en disputa.
Consiste en intentar probar algo que
no está en juego, o de refutar otro
punto que no está en cuestión.
Hay varias maneras de cometer esta
falacia.
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La primera es confundir el asunto en
cuestión con la persona del
contrincante (argumento ad
hominem, o contra el hombre).
Ejemplo: Argüir que el contrincante
no puede saber lo que es la
verdad, porque siempre miente.
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La segunda forma consiste en
recurrir a la fuerza o la amenaza
para obligar al contrincante a
ceder el “issue” por miedo
(argumento ad baculum, o de
presión).
Ejemplo: Los camioneros quieren
obtener ciertas concesiones en las
nuevas tarifas de carga, y causan
un tapón gigantesco para
presionar al gobierno.
La fuerza puede ser física o
emocional (por ejemplo, el
chantaje).
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La tercera forma de ignorar el asunto
es apelando al público, suscitando
las pasiones y los perjuicios, para
resolver el asunto emocionalmente
en vez de en sus méritos. Esta
forma se llama el argumento ad
populum, o al pueblo.
Ejemplo: los productores de
programas chabacanas dicen que
“esto es lo que quiere el público.”
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La cuarta forma es aceptando lo que
dice alguien que es una autoridad
en otro campo del saber
(argumente ad verecundiam).
Ejemplo: Porque Albert Einstein es
una autoridad reconocida de la
ciencia, debemos aceptar su
opinión sobre la política.
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4. La falacia de petición de principio.
Esta falacia consiste de presuponer en las
premisas la conclusión que debe ser
probada.
Es razonar en un círculo, utilizando la
conclusión como premisa.
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Ejemplo
Devolver lo prestado es justo.
La justicia es una virtud.
Por tanto, es un acto de virtud devolver lo
prestado.
La premisa menor asuma lo que se busca
probar, es decir, que un acto sea justo,
porque esto es lo que significa ser una virtud.
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5. La falacia del consecuente.
Esta es la falacia de invertir la relación entre
antecedente y consecuente, arguyendo
que, porque el consecuente es verdad,
que el antecedente también es verdad.
Ejemplo:
Si alguien ronca, está dormido.
Fulano está dormido.
Por tanto, ronca.
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6. La falacia de la causa falsa.
La falacia de la causa falsa supone
que algo es efecto de cierta causa
cuando en realidad no lo es.
Por ejemplo, podríamos suponer que
algo es la causa de una ocurrencia
por el mero hecho de precederla
en en tiempo (post hoc, ergo
propter hoc, o sea, después de
esto, luego a causa de esto.)
Ejemplo: Pensar que el día es la
causa de la noche, porque el día
precede la noche.
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O se confunde a veces dos acciones
simultáneas como si una fuera la
causa de la otra, como en un truco
de magia. El mago mueve su
varita, y el conejo desaparece.
Se confunde a veces una condición
con una causa, como cuando uno
piense que la luz es la causa de la
acción de ver.
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7. La falacia de la pregunta
compleja
Se busca enredar el contrincante
obligándolo a dar una sola
contestación a dos preguntas
distintas.
¿Usted ha dejado de emborracharse
todas las noches?
Si la persona contesta que sí, implica
que admite que estaba
acostumbrado a hacer eso en el
pasado.
Si contesta que no, implica que sigue
haciéndolo.
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Falacias del lenguaje