ANOCHE CUANDO
DORMÍA
POESÍA ESCRITA POR
ANTONIO MACHADO
ANOCHE CUANDO DORMÍA

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión! ,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón
Dí: ¿porqué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
colores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
en donde nunca bebí?
y porque hacía llorar.
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión! ,
Que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
Y las doradas abejas
iban fabricando en él ,
Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.
Antonio Machado.
ANTONIO MACHADO
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Su nombre es Antonio Cipriano José María Machado Ruiz. Nació en Sevilla el 1875 y murió en
Collioure en 1939 con 64 años.
Pasó su infancia en Sevilla hasta que su familia se trasladó a Madrid cuando él tenía 8 años.
Antonio se aficionó a la literatura gracias a que su padre y su abuela le contaran obras y poemas
de Shakespeare, Dickens y Bécquer. Cuando tiene dieciocho años, muere su padre y dos años más
tarde, su abuelo. Al ir sus hermanos a trabajar como traductores a Paris él también fue con ellos.
Al regresar, publica su primer libro, Soledades. Él se llamó a sí mismo “Un hombre de sueños”.
Tiempo después, ya es conocido como uno de los mejores poetas españoles con el libro de
Campos de Castilla.
Leonor, la esposa de Antonio, era lo más preciado que tenía. Se casaron en Soria tras 8 meses de
noviazgo pero pocos meses después, ella fallece y él cae en una profunda depresión. Se marchó a
Baeza y de allí a Segovia para poder visitar a sus amigos de Madrid.
En ese momento, estalla la guerra civil. Su madre y su hermano se trasladan a Valencia y de allí a
Barcelona. Luego a Collioure, Francia, el 22 de enero. Un mes después, el 22 de febrero, fallece en
el hotel Bougnol-Quintana a causa de una grave enfermedad.
COMENTARIO
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Figuras Literarias
Repetición: los dos primeros versos y el cuarto verso
de cada estrofa se repiten.
Metáfora: El autor se imagina que tiene una serie de
objetos dentro de su corazón.
Personificación del agua: “Dí…agua”
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Estructura Interna
1ª parte: versos 1 a 8. El elemento que destaca en estos
versos es el agua, campo semántico que engloba estos
términos: fontana, acequia, agua y manantial.
2ª parte: versos 9 a 16. Las imágenes utilizadas son en
esta ocasión la miel, las abejas y la colmena.
3ª parte: versos 17 a 24. Esta parte se centra en el
campo semántico del calor.
4ª parte: versos 25 a 28. La última estrofa como
compendio de las tres anteriores y conclusión. Nótese
la gradación en esta estructura, recurso eficacísimo
para comunicar emociones.
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Palabras Destacadas
Utiliza varios campos semánticos, separando así en
estrofas el poema:
1ª estrofa. Campo semántico del agua: fontana, acequia,
agua y manantial..
2ª estrofa. Campo semántico de las abejas: colmena,
abejas, cera y miel.
3ª estrofa. Campo asociativo del calor: sol, lucía, ardiente,
calores, rojo, hogar (lugar de la casa donde arde el fuego)
y alumbrar (protección, seguridad, también vida)
Este sugerente poema de Antonio Machado depara una primera lectura placentera, a la par que un revelador análisis
formal. En efecto, es menester apreciar el ahínco intelectual que el poeta sostiene en estos versos para aromar de
sencillez una expresión compleja en su estructura y desgarradora en su significado último.
La composición pertenece a Soledades. Galerías. Otros poemas, recopilación de 1907 que amplía el libro Soledades, publicado
en 1903. En los poemas añadidos a la segunda versión, Machado se aleja del modernismo melancólico que impregnaba
su primera obra para perfeccionar la estética de la introspección. Así, la voz poética recorre las galerías interiores del
poeta para expresar, con inusitada densidad simbólica, la esencia de su ser. El limonar florido, el cipresal del huerto, el
prado verde, el sol, el agua, el iris, son símbolos que jalonan el tránsito metafísico del poeta en este libro.
Tengamos en cuenta, no obstante, que “Anoche cuando dormía” aparece en una sección titulada Humorismos, fantasías,
apuntes. Se diría que el autor pretende subrayar la ligereza del poema, una especie de juego intrascendente que no se debe
mezclar con la seriedad del resto de composiciones. En mi opinión, el poema es liviano en apariencia. La complejidad de
la estructura, que examinaremos a continuación, y la fuerza del sentimiento apoyan su inclusión en la búsqueda del yo
que representa Soledades
El tema de la composición es la desolación que procura la pasajera emoción del alma en su encuentro místico con Dios.
El poema nos brinda un sentimiento candoroso, reconfortante, pero destrozado por el carácter efímero del sueño. A
pesar de esto, en nuestro análisis también sabremos apreciar el sabor amable de estas cuartetas, cuyo olvido
empobrecería la lectura.
En cuanto a la estructura externa (análisis métrico), hay que señalar que la composición consta de 28 versos octosílabos
agrupados en siete cuartetas, de esquema métrico abab y rima consonante.
La elección de la cuarteta no es casual. Los versos octosílabos y la rima consonante enabab son característicos de la
poesía folclórica, popular, y sirven de manera idónea al propósito del poeta de transmitir un sentimiento sencillo y
directo.
La estructura interna se divide en cuatro partes:
1a parte: versos 1 a 8. El elemento que destaca en estos versos es el agua.
2a parte: versos 9 a 16. Las imágenes utilizadas son en esta ocasión la miel, las abejas, la colmena.
3a parte: versos 17 a 24. Esta parte se centra en el campo semántico del calor.
4a parte: versos 25 a 28. La última estrofa funciona como compendio de las tres anteriores y conclusión. Nótese la
gradación en esta estructura, recurso eficacísimo para comunicar emociones.
El primer verbo que aparece, dormía, denota una idea de indefensión. La persona que duerme no puede luchar contra
ataques externos, esto es, contra las crisis de fe que socavan sus creencias y le dejan inerme ante los peligros morales
que esta situación puede acarrearle. Por otro lado, si tenemos en cuenta las connotaciones de sueño, hemos de admitir la
desolación indecible del poeta que acaricia la felicidad en el sueño, mas la ve partir al despertar.
En los versos 3 y 5-8, esto es, la segunda cuarteta, predomina el campo asociativo del agua: fontana, acequia, agua,
manantial, beber. Como más adelante nos revela el verso 27 (que era Dios lo que tenía), los elementos de las seis primeras
cuartetas representan a Dios y lo que el poeta, transido de divinidad, siente con su presencia íntima. En este caso, el
agua aparece como imagen de vida (verso 7), de regeneración (nueva vida). El poeta opta por una personificación del
agua, mediante la función apelativa (di, agua, versos 5 y 6) y una interrogación retórica que ocupa casi toda la cuarteta.
Estos recursos le permiten presentar a Dios como alguien cercano con quien es posible hablar.
Las dos cuartetas de la segunda parte (versos 9 a 16) se articulan en torno al campo semántico de las abejas (colmena,
abejas, cera, miel). La cualidad de este laborioso insecto que se identifica con Dios es el bienestar. La dulzura bienhechora
de la miel es un bálsamo para el quebranto vital del poeta: las abejas transforman las amarguras viejas en blanca cera y dulce
miel.
Otro recurso utilizado por el autor para transmitir el tema es la contraposición de los versos 15 y 16. Las amarguras viejas
del pasado contrastan con lo dulce y lo blanco que el encuentro con Dios le hace sentir. Este es un claro ejemplo de
cómo la connotación es fundamental para la comprensión del lenguaje poético. Blanco y dulce miel han de ser leídos
como “pureza” y “bienestar”.
El campo semántico del calor caracteriza la tercera parte (versos 17 – 24). Sol, lucía, ardiente, calores, rojo, hogar (lugar de la
casa donde arde el fuego), alumbrar poseen el mismo significado connotativo (protección, seguridad, también vida).
Este significado concuerda perfectamente con la inocencia del poema. Después de vida y bienestar, lo que el poeta
siente con la presencia de Dios es protección. La felicidad que procura este estado se revela en el verso 24:
y porque hacía llorar.
¿Acaso llorar de dicha?. Si así lo queremos leer, la sencillez encantadora del lenguaje alcanza así su cumbre. Se
transparenta en este verbo, no obstante, el pesimismo existencial que acecha al poema. “Llorar de felicidad” y “llorar
de pesadumbre” por la pérdida de ese calor pugnan por imponerse en la sensibilidad del lector.
Por último, en la cuarta parte aparece la clave de lectura del primer plano significativo. En el verso 27 se menciona a
Dios como la verdadera presencia que el poeta siente en su seno. El paralelismo formal con los versos 3, 11 y 19 no es
casual, puesto que donde ahora aparece Dios, antes lo hacían fontana, colmena y sol, respectivamente. Esto es, el término
que abre el campo semántico de cada parte. Por tanto, el verso 27 sirve de conclusión al reunir en una sola palabra
todos los sentimientos expuestos anteriormente. Así pues, Dios es vida, bienestar y protección. Este es el centro de la
emoción que el sueño le transmite. Lo consigue condensando toda la composición en dos versos finales con una
economía de medios magistral. Estos dos versos (27 y 28 ) completan y cierran el poema, puesto que no se puede ir
más allá en la explicación de sus sentimientos. La gradación del sentimiento llega a su cúspide.
Se trata, en resumen, de una composición con un aire aparentemente popular (versos octosílabos agrupados en
cuartetas, repeticiones musicales, lenguaje sencillo) que encierra, sin embargo, una complejidad formal innegable
(paralelismos, vocabulario distribuido estratégicamente, connotaciones). Se aprecia así la mano hábil del poeta culto.
En mi opinión, el valor de la obra consiste en que el esfuerzo intelectual que el comentario pone de manifiesto está al
servicio del sencillo decir machadiano. Desde un punto de vista más optimista, esta misma naturalidad expresiva
despliega un sentimiento religioso de pulcritud e inocencia universales. Se trata de un Dios amable, reconocible por
todos, que une las almas en un sentimiento absoluto de pureza y felicidad. En cambio, la lectura desesperanzada
hunde al lector en un sentimiento de desconsuelo atroz, puesto que toda la felicidad que derrama el poema no es más
que una ilusión.
A mi juicio, este sentimiento es coherente con el significado que aportábamos más arriba a las secciones añadidas
de Soledades. Galerías. Otros poemas. El viaje interior que nos revelan sus composiciones obtiene de este poema una
reflexión que lo impulsa a las cumbres introspectivas de Galerías. El lugar que ocupan estos gratos versos tanto en el
libro como en nuestra literatura está, pues, enteramente justificado.
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ANOCHE CUANDO DORMÍA - ies josé jiménez lozano