Zygmunt Bauman nació en Poznan,
Polonia en 1925. Es uno de lo grandes
pensadores de la actualidad.
Filosofo, sicólogo y ensayista
Su obra comienza en los años 50 y se ocupa, entre otras cosas, de
cuestiones tales como las clases sociales, el socialismo, el holocausto, la
modernidad y la posmodernidad, el consumismo, la globalización y la
nueva pobreza.
Pertenece a una humilde familia judía no practicantes y Tubo que
emigrar con su familia a Rusia en ese tiempo “Unión soviética” cuando
los nazis invadieron Polonia. En ese tiempo se unió a el ejercito donde
milito en el partido comunista.
Fue profesor de filosofia y sociologia en la Universidad
de Varsovia antes de verse obligado a irse de Polonia en 1968. A
causa de la política antisemita.
La modernidad líquida como categoría sociológica es una figura del
cambio y de la transitoriedad, de la desregulación y liberalización
de los mercados. La metáfora de la liquidez – propuesta por
Bauman intenta también dar cuenta de la precariedad de los
vínculos humanos en una sociedad individualista y privatizada,
marcada por el carácter transitorio y volátil de sus relaciones.
El amor se hace flotante, sin responsabilidad hacia el otro, se
reduce al vínculo sin rostro que ofrece la Web. Surfeamos en las
olas de una sociedad líquida siempre cambiante “incierta” y cada
vez más imprevisible, es la decadencia del Estado del bienestar.
La modernidad líquida es un tiempo sin certezas, donde los
hombres que lucharon durante la Ilustración por poder obtener
libertades civiles y deshacerse de la tradición, se encuentran ahora
con la obligación de ser libres asumiendo los miedos y angustias
existenciales que tal libertad comporta; la cultura laboral de la
flexibilidad arruina la previsión de futuro.
La incertidumbre se corresponde a transformaciones como el debilitamiento de
seguridad que protegían al individuo y la renuncia a la planificación de largo plazo: el
olvido y el desarraigo afectivo se presentan como condición del éxito. Esta nueva (in)
sensibilidad exige a los individuos fragmentación y compartimentación de intereses y
afectos, se debe estar siempre bien dispuesto a cambiar de tácticas, a abandonar
compromisos y lealtades. Bauman se refiere al miedo a establecer relaciones
duraderas y a la fragilidad de los lazos solidarios que parecen depender solamente de
los beneficios que generan. Bauman se empeña en mostrar cómo la esfera comercial
lo impregna todo, que las relaciones se miden en términos de costo y beneficio –de
”liquidez” en el estricto sentido financiero.
“El otro” tipificado como extraño por
desconocido es un portador innato de
incertidumbre, de potencial peligro, siendo,
tal vez, su mayor amenaza, el atentar
contra mi mundo.
Justamente, los extraños irritan,
desagradan, desconciertan porque tienden
con su sola presencia a ensombrecer las
líneas fronterizas clasificatorias que
ordenan el mundo en el que vivo. En el
caso de los marginados sociales que, como
una categoría de una clase de extraño
contemporáneo, reciben sobre sí los rasgos
sobresalientes de la ambivalencia (sentidos
opuestos) a ellos se les atribuye la falta de
confiabilidad por lo errático de su rumbo.
Los marginados son el punto de reunión de
riesgos y temores que acompañan el
espacio cognitivo. Son el epítome del caos
que el espacio social intenta
empeñosamente (...) sustituir por el orden”
La modernidad líquida es un tiempo sin
certezas. Sus sujetos, que lucharon durante
la Ilustración por poder obtener libertades
civiles y deshacerse de la tradición, se
encuentran ahora con la obligación de ser
libres. La cultura laboral de la flexibilidad
arruina la previsión de futuro.
La búsqueda de la felicidad, que el hombre moderno consideraba una responsabilidad
colectiva, ha sido depositada por la globalización unilateralmente empresarial sobre los
hombros del individuo que debe buscarla por sí mismo y para sí mismo. En un clima
social la inestabilidad y la víctima televisiva , pasajera e intercambiable, y el héroe
moderno por el “famoso”, cuyo fundamento de celebridad es el mismo hecho de ser
célebre precarización laboral, consolidada por una educación funcional a los mercados
globales, se ha convertido en la nueva estrategia de dominación por el miedo inducido
por la inseguridad y la vulnerabilidad. la “vida líquida” es un cambio constante de
valores volátiles, despreocupadas ante el futuro y egoístas entre si. Por debajo de ellas
sobrevive la clase media que no tiene mas remedio que jugar a contra gusto ya que
mas debajo de ellos se encuentra los “residuos humanos” excluidas de la sociedad
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