ADA LOVELANCE
(I)
Autora: Florentina Martínez Martínez
Tutor: Francisco Martínez González
Augusta Ada Byron King, Condesa de Lovelace,
conocida como Ada Lovelace se la considera la
primera persona que desarrolló un lenguaje de
programación, además de ser una matemática
brillante.
Nació en Londres, el 10 de diciembre de 1.815, y
murió en Marylebone, el 27 de noviembre de 1.852.
Hija de Lord Byron y Annabella Milbanke (Princesa
de los Paralelogramos). La educación de Ada recayó
sobre su madre, que impulsó a que Ada aprendiera
Matemáticas.
Se casó el 8 de julio de 1835 con William King,
descendiente directo del barón King de Ockham,
teniendo entre sus antepasados al filósofo John
Locke.
Charles Babbage
Estudió en el Trinity College. Habla francés, español, italiano y
griego. Se interesa por las más diversas disciplinas, desde la
arquitectura hasta la agricultura. Es un hombre equilibrado y
justo, dispuesto a comprender y perdonar las locuras del
temperamento byroniano de Ada. Tuvo dos hijos y una hija:
Byron Noel, Anne Isabella y Ralph Gordon.
Escribió la manipulación de los símbolos, de acuerdo a las normas
para una máquina de Charles Babbage. Dedujo y previó la
capacidad de los ordenadores para ir más allá de los cálculos de
números.
Charles significó mucho en la vida de Ada Lovelance. Considerado el padre de las computadoras, inventó la
“máquina analítica” que funciona con el mismo principio que las computadoras actuales, sin embargo, su
talento no fue reconocido y su gran invento fue despreciado por las autoridades y por sus colegas.
Representa un proceso en el que la técnica y la lógica se han conjugado para ofrecer soluciones.
Las invenciones de Babbage y sus cerebros mecánicos destronaron a las anteriores herramientas. Su
“máquina analítica” convierte los cálculos en una tarea intrascendente. Al conocer los planes de Babbage
para construir su “máquina analítica” le fascinó lo que sería la joya de las calculadoras.
Babbage diseñó una “máquina diferencial” sencilla, con el objeto de simplificar el trabajo que le habían
encomendado a él y a John Herschel: la supervisión de una edición de tablas astronómicas. Estas tablas son
importantes para la navegación, pero reiterativas en su preparación y sujetas a los consiguientes errores,
productos de la fatiga. Babbage reparó en que los valores de una función, donde intervienen diversas
operaciones, podían reducirse a la ejecución de repetidas adiciones. En ese caso, los cálculos podrían
mecanizarse y transformar las funciones en una simple sucesión de sumas y restas.
ADA LOVELANCE
(II)
Autora: Florentina Martínez Martínez
Tutor: Francisco Martínez González
John Napier concibió los logaritmos que hicieron posible la invención
de la “Regla de cálculo”.
Se dedicaba a administrar sus bienes y se entretenía investigando
distintas formas de calcular, estableciendo una similitud entre sumar
números y multiplicarlos, señalando la analogía sobre la que reposan
los logaritmos. Reduce los números a expresiones exponenciales, para
sustituir la multiplicación de números por la suma de sus exponentes,
permitiendo definir las “Tablas de logaritmos”. Napier inventó unas
tablas de multiplicar llamadas “Los Rodillos de Napier”, que Charles
Babbage fijó para desarrollar su “máquina diferencial”, antecesora de
la “máquina analítica”.
Leibniz predijo que sus máquinas
eliminarían los errores humanos y
liberarían a los que se servían de
las matemáticas de la tarea de
calcular. Leibniz se interesó por los
problemas de la lógica y de la
utilización del lenguaje, queriendo
configurar un lenguaje universal y
único, donde las verdades de la
razón se pudieran reducir a
cálculos. Estudió las ventajas de un
sistema numérico binario, donde
las proposiciones ciertas pudieran
representarse por ceros y las falsas
por unos.
John Napier
Blaise Pascal inventó la Pascalina, máquina que
facilita los cálculos y comprobaciones, siendo muy
limitada en sus prestaciones, ya que sólo sirve
para sumar y restar.
Ha contado con la ayuda de
tres
personas:
Mary
Somerville, Augustus de
Morgan y Charles Babbage.
Su primer profesor fue Mr.
Frend, antiguo profesor de
mi madre y padre de Sofía,
la mujer de Augustus de
Morgan.
A Mary Fairfax Somerville le llamó la atención una referencia al Tratado de mecánica celeste de
Laplace, que algún día se encargaría de traducir al inglés. Cuando le explicaron que trataba de
matemáticas, tuvo que recurrir al profesor de su hermano para que le facilitara un ejemplar de los
Elementos de Euclides y un tratado de álgebra con los que descifrar el significado de aquel artículo. Con
una voluntad de hierro aprendió los rudimentos de las matemáticas por sí misma.
Mary Somerville ( 1780-1872 ) aprovecha cualquier tiempo libre para realizar su concienzudo trabajo,
sin menoscabo para sus obligaciones de ama de casa y madre de seis hijos.
Ella considera un atrevimiento, su intrusión en el mundo de las ideas científicas, patrimonio, de los
hombres. A pesar de haber editado un libro sobre la relación entre las diferentes ciencias físicas.
ADA LOVELANCE
(III)
Autora: Florentina Martínez Martínez
Tutor: Francisco Martínez González
Augustus de Morgan, bisnieto de James Dodson, matemático fué el
inspirador de la “Equitable Society”, la primera compañía de seguros de
vida que empleó las matemáticas para calcular sus primas. Falleció antes
de la constitución formal de la sociedad porque, durante años, las autoridades se negaron a concederle la cédula real aduciendo la «incoherencia
y desfachatez» que suponía el asociar una determinada probabilidad a la
vida de los individuos.
Ha sido profesor del London College y es un incansable escritor. Ha
participado en la “Sociedad para la Difusión de Conocimientos Útiles” y
en la “Penny Encyclopedia” aportando artículos. Se dedicó a dar clases
particulares justo cuando Ada Lovelance pretendía encontrar a un
profesor de una cierta categoría para que le enseñara álgebra y
geometría. Tuvo suerte porque poseía un don único para ilustrar con
paradojas y anécdotas tanto las teorías dominantes en ciencia como las
disidentes.
De Morgan publicó un tratado sobre “Trigonometry and Double
Algebra”, en donde da una interpretación geométrica de los números
complejos, de los que Ada siempre tuvo dificultades en comprenderlos; a
pesar de reconocer que las operaciones de álgebra con números negativos
dan resultados correctos, no consigue ver clara su interpretación
matemática.
Augustus de
Morgan
Afición matemática.
Con cierta falta de imaginación, una insuficiencia para captar ideas abstractas. Cuando se pone a
trabajar, siente que va a avanzar indefinidamente, pero cuando encuentra un escollo ve que sus fuerzas
iniciales se agotan sin haber cumplido la tarea que me ha impuesto. Se desespera, se rebela contra esa
resistencia que frena sus ansias de profundizar. No se conforma pensando que otros deisten antes.
Algunas veces piensa que ese empeño en estudiar matemáticas está asociado a un afán de purificarse y
hacerse perdonar los pecados de sus progenitores. Con el paso de los años, su madre le ha ido revelando
datos íntimos sobre la verdadera naturaleza de su padre, lord Byron. Aunque llegado este momento
ignoró la parte de verdad y la de resentimiento que se esconden detrás de sus acusaciones, se siente
vulnerable a esa especie de locura que nos posee a sus familiares; ya sea su tía Augusta, la
personificación del mal desde su niñez y de la cual, por desgracia, lleva su nombre; o Medora, la
supuesta hija de ese incesto, quien a su vez se escapó con el marido de su hermanastra, teniendo un hijo
ilegítimo y degradándose hasta caer en la miseria.
Con estos antecedentes es preferible que su imaginación sea estimulada por el estudio de las matemáticas
a verse arrastrada por esa herencia hacia el descubrimiento de los más horribles defectos humanos
mirándose en un espejo: “Si he de ser lo que llaman una loca, quiero ser conducida a ese abismo por la
lógica matemática, no por el albedrío de mis estigmas”.
ADA LOVELANCE
(IV)
Autora: Florentina Martínez Martínez
Tutor: Francisco Martínez González
Sociedad de apuestas.
Charles Babbage ( 1792 – 1871 ), De Morgan y Ada Lovelance
estudiaron la teoría de probabilidades y la emplearon para apostar en
las carreras de caballos. Estaban convencidos de que las matemáticas
podrían contribuir a su búsqueda de fondos para financiar los
proyectos de Babbage.
Babbage calculó de qué manera tendrían que ir duplicando las
apuestas para no perder, y planteó las estrategias que les beneficiarían
a medio plazo. Convencidos que triunfarían y que llegarían a dominar
el azar, mezclando el juego y la ciencia, únicamente les sirvió para
perder dinero y para contraer deudas, viéndose obligados a empeñar
joyas familiares.
Los «Papeles Menabrea».
A raíz de unas conferencias que Babbage dio en Turín, uno de los científicos asistentes, Luigi Menabrea, un
hombre excepcionalmente inteligente, con posibilidades de ser ministro, reunió en 17 páginas las
características más sobresalientes de la máquina analítica. A Ada y a Babbage les gustó esta crónica, pero
consideraron que debía ser aumentada, mejorada y traducida al inglés para dar una nueva oportunidad a
nuestros compatriotas de deleitarse con la imaginación de uno de ellos. Y así lo hicieron.
La descripción de los «Papeles Menabrea» se centra más en los principios lógicos que gobiernan el
funcionamiento de la máquina que en las piezas y mecanismos necesarios para construirla. La máquina
analítica supera conceptualmente al anterior diseño de Babbage, la diferencial. Esta era una compleja
calculadora, conectada a una impresora, especializada en la realización de operaciones frecuentes en los
cálculos astronómicos y en la elaboración de tablas matemáticas como senos, logaritmos y raíces cuadradas.
Pero la máquina analítica supone un extraordinario avance, pues está provista de capacidad de aprender y
memorizar los procesos que deberá realizar, mediante su alimentación con unas cartas perforadas similares
a las que se emplean en los tejares franceses de Jacquard.
Lo más notable es la diferencia entre las funciones de análisis previas y los mecanismos que se emplean para
realizarlas, como si, por un lado, estuviera el cuerpo o la maquinaria y, por el otro, su mente o capacidad de
procesamiento. Por supuesto, la máquina analítica no tiene la pretensión de ser imaginativa. Solamente
podrá hacer los cálculos para los que la programemos, habiendo procedido previamente a diseccionar el
problema. Seguirá los pasos que le indiquemos pero no podrá anticipar una relación entre los procesos en
juego o discernir sobre la verdad de los mismos. Su misión es subordinada: asistirnos a resolver los
problemas que conocemos y que seamos capaces de organizar y clasificar en una serie de pasos recurrentes.
Esta misma obligación que nos crea de desmenuzar los problemas puede contribuir a la presentación de las
fórmulas matemáticas desde un nuevo ángulo, a abrirnos nuevas vías para la investigación de problemas.
Sus únicas limitaciones están en nuestra imaginación, en nuestros cerebros, en nuestra destreza para
sistematizar los procesos creativos.
«Si un joven debutante a punto de entrar en Cambridge hubiera demostrado la misma capacidad (que Lady
Lovelance), hubiera predicho... que sería un investigador original en esta ciencia, puede ser que de prmera
magnitud.
Carta de Augustus de Morgan a Lady Byron ( 1841 )
Descargar

Poster de Ada Lovelance