Hablar de educación es liberar y guiar.
Dos realidades urgentes al hablar de la
mujer hoy: la mujer necesita educarse
porque así descubre y conoce su
pasado, reconstruyendo desde éste su
presente y su futuro.
Es la educación la que puede
transformar, sacar de la ignorancia y
esclavitud.
La Escuela Pìa femenina, educadora
desde nuestra raíz fundacional, confía
plenamente en la fuerza liberadora de
la educación y la pone al servicio de la
mujer, segura de que:
Educada en su singularidad crece en la valoración
de su dignidad como persona: por el propio
conocimiento, la aceptación y superación de sí
misma, la libertad y autonomía y el sentido crítico.
Por la educación de la interioridad potenciamos en ella su ser de mujer,
fuente de riqueza, que le abre caminos de encuentro con los otros, con el
mundo y con Dios.
La educación la hace consciente de sus valores, elevando su autoestima,
capacitándola para tomar decisiones y comprometerse responsablemente al
nivel social desde su fe.
Por la educación en las virtudes humanas y cristianas
encuentra el sentido de la vida y la felicidad en su
realización personal, siendo capaz de transmitir valores y
ser modelo de identificación.
Por su formación y educación aporta la calidez
humana, la capacidad para intuir, armonizar,
pacificar y la sensibilidad para conocer lo que cada
persona necesita.
La inversión en la educación y promoción de la mujer es prioritaria en el
mundo de hoy, porque ella generará un nuevo estilo de sociedad.
Su educación asegura la dimensión ética de la cultura, la humanización de
la sociedad, construyéndola en paz.
La educación le descubre el valor y el sentido de la
virginidad y de la maternidad responsable, porque
engendrando. Nutriendo y educando para la vida, será la
educadora natural de sus hijos y del entorno.
Como en todo camino también en éste
resulta importante asegurar nuestros
pasos en la esperanza, sin permitir que
los miedos y dificultades nos desalienten
en la lucha.
La genialidad carismática de Paula
Montal es un reto constante para
nosotras, Escolapias. Un desafío que
nos llama a contemplar el mundo y la
historia con ojos de mujer consagrada
que se realiza plenamente y da la mano
a cada mujer que cruza en su camino.
Somos Escolapias, mujeres consagradas y
educadoras, llamadas desde nuestros inicios
fundacionales, a trabajar comprometidamente en
uno de los grandes desafíos del mundo actual: la
promoción humana y cristiana de la mujer.
Por fidelidad al carisma de Paula Montal, cada
una nos responsabilizamos de nuestra
cualificación profesional, de la promoción integral
de nuestro ser de mujeres y de mujeres
consagradas, conscientes de que transmitimos el
modelo de las mujeres que somos.
Las Escolapias educamos con nuestra
vida. Esto nos exige vivir en serenidad y
equilibrio, ser positivas y optimistas para
acompañar, iluminar y ayudar a nuestros
alumnos, transparentando valores
específicos de nuestra feminidad: armonía,
paz, ternura, sensibilidad, intuición,
sencillez, gratuidad, fortaleza y esperanza.
El conocimiento íntimo de Dios y de
sus planes, el trato familiar con Él, nos
va transformando en mujeres
enamoradas de Jesucristo y dóciles a la
acción de su espíritu. Hacemos de
nuestra experiencia femenina de Dios
signo profético para la mujer y el
hombre de hoy.
María es nuestro modelo de mujer,
de madre educadora. De ella
aprendemos a vivir desde la Palabra de
Dios y a entregar nuestra existencia a la
misión educadora.
 Vivimos en nuestras comunidades una relación de igualdad
fraterna y nos ofrecemos mutuamente espacios de iniciativa,
autonomía y responsabilidad.
 Ser Escolapias nos lleva a una real inculturación en el lugar donde
vivimos, conocer la realidad de la mujer con la que nos
encontramos, estar abiertas a las nuevas pobrezas, y desde el
Evangelio, ofrecer una auténtica promoción humana que la
dignifique.
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