Texto: Alejandro Fernández Barrajón – Mercedario
sábado, 03 de octubre de 2015-20:54 hrs.
1. Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que saben bien de Quién se han fiado
y buscan apasionadamente a Dios sin treguas.
2.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que buscando a Dios de corazón
se han encontrado necesariamente con las/os pobres
y se han dejado evangelizar por ellos.
3.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que en un mundo dividido y crispado
apuestan firmemente por la fraternidad
y hacen del Reino de Dios su preocupación primera,
como lo era de Jesús.
4.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que no renuncian a su libertad
y mantienen en alto su dignidad
sin dejarse condicionar por nada ni por nadie
que no sea la voluntad de Dios en sus vidas
o el sufrimiento de los más pequeños.
5.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que se convierten en testigos
y quieren dejar de ser maestras/os y doctoras/es
para ser discípulas/os
siempre dispuestas/os a aprender de Jesús
y a seguirle más de cerca.
6.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que cultivan una espiritualidad encarnada y
comprometida
y no dan rodeos para llegar pronto al templo.
7.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que han hecho de la comunión una auténtica tarea
y no desmayan tendiendo puentes
y trazando caminos.
8.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que no insisten en el "estado de perfección“
y en la "fuga mundi“,
sino que han decidido construir en la vida,
en la calle y entre la gente su mejor santuario,
porque tienen vocación samaritana.
9.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que se saben convocados al presente,
a este día que tiene su propio afán
y no viven empeñados en mirar al pasado
y en descalificar permanentemente la modernidad.
10.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os que
quieren participar gozosamente en el concierto
divino que anuncia la justicia para todos,
la paz y la integridad de la creación.
11.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que quieren hacer de su opción vital
un camino de austeridad y sencillez,
para denunciar el consumismo enfermizo
que nos despoja de nuestra condición de personas
y la vergonzosa desigualdad que exhibe
este pequeño planeta llamado tierra.
12.- Bienaventuradas/os las/os consagradas/os
que hacen de sus carismas una mano tendida
en nombre de Dios a la humanidad
y saben decir sí y no,
desde un discernimiento compartido.
13.- Bienaventuradas/os las/os laicas/os
que caminan con nosotras/os, unidas/os a nosotras/os
y comparten con el mismo empeño
este sueño de fraternidad.
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Bienaventuranzas de la Vida Consagrada