Las escuelas historiográficas (III)
El siglo XIX
La historiografía moderna
nace en el siglo XIX, con
los Estados-Nación. En el
siglo anterior los
ilustrados aplicaron
métodos científicos en el
análisis y tratamiento de
los hechos, elevando a la
Historia a la categoría de
ciencia social.
La Historia entró a formar
parte de la educación
popular impartida en las
escuelas.
Se crearon las academias
de la Historia que
buscaron dar a conocer la
historia nacional desde
los parámetros de la
Nación.
El siglo XIX estuvo influido por la
Revolución francesa, el ascenso
de la burguesía, la creación de los
Estados contemporáneos y la
revolución industrial.
Al propio tiempo, se dieron
también procesos
contrarrevolucionarios, y surgió
un proletariado sin encaje en la
Historia desarrollada por la
burguesía.
Participando de todos estos
extremos, el Romanticismo se
presentó como una ideología
contrapuesta al racionalismo de
los ilustrados
La HISTORIOGRAFÍA
LIBERAL es una escuela
que justifica la Revolución,
antimonárquica y
proburguesa.
Tuvo su centro ideológico
en Francia, donde nacieron
muchos de los
movimientos
revolucionarios que
ocurrieron en Europa
durante el siglo XIX.
François Guizot (1787-1874)
interpreta toda la historia de
Europa occidental desde la
óptica de la burguesía
triunfante. Convierte al estado
llano (o Tercer Estado) en el
protagonista de la Historia.
Para Guizot la Historia culmina
con la revolución de 1830, el
triunfo definitivo de la
burguesía y el fin de la lucha de
clases.
Agustín Thierry (1795-1856) va
más allá, despreciando la
historia que sólo trata de reyes
y gobernantes, y da al pueblo el
carácter de protagonista de la
Historia, no sólo a la burguesía,
aunque le asigna a esta un
papel dirigente.
Alexis de Tocqueville (1805-1859)
analiza la expansión de la
democracia en dos libros
fundamentales: «La democracia en
América» y «El Antiguo Régimen y la
Revolución».
En Inglaterra la historiografía
liberal muestra un cierto temor a la
radicalización popular. El liberalismo
británico considera la revolución
como un período de caos y pillaje en
el que el pueblo se impone por la
fuerza, al contrario de lo que sucede
en el tradicional compromiso de la
burguesía y la aristocracia inglesas
que había dado origen al
“parlamentarismo de propietarios”
desde la “Gloriosa revolución” del
siglo XVII
EL POSITIVISMO
HISTORIOGRÁFICO
introduce la necesidad de
dotar a la Historia de un
método científico y técnico
objetivo. Esta corriente es
la responsable de que entre
en las universidades, y de
que se creen academias de
historia en toda Europa y
América.
El positivismo pretenderá
desmarcarse de las
corrientes políticas e
ideológicas y ser neutral.
La OBJETIVIDAD y la
ERUDICiÓN se convierten
en las guías maestras del
historiador.
Los primeros historiadores
positivistas surgen en Alemania,
con Leopold von Ranke (17951886), fundador de la
historiografía contemporánea. La
tarea del historiador es exponer
CÓMO ocurrieron las cosas.
Defiende la objetividad y la
neutralidad y presenta la
erudición como instrumento de
trabajo fundamental
Los documentos y la arqueología
se convierten en el objeto de
estudio, tratados científicamente.
La Historia se hace con
documentos, y el historiador no
debe interpretarlos, sólo
ordenarlos para comprender los
hechos.
El representante del
positivismo en Francia es
Jules Michelet (17981874). En 1830 escribe
una «Introducción a la
historia universal» y en
1874 su «Historia de la
Revolución francesa».
Su concepto de la Historia
se acerca al concepto de
“historia total”, en la que el
pueblo pasa a ser el
protagonista de la historia
en todos sus aspectos, por
lo que se estudiarán los
fenómenos económicos,
sociales, culturales,
ideológicos…
El ROMANTICISMO HISTÓRICO
se desarrolla con la filosofía de
Kant y Hegel . Sus bases
teóricas se formularon en
Alemania, donde configuraron el
movimiento nacionalista
alemán.
Herder (1744-1803) fue el
pionero de esta ideología. La
historia de la humanidad, y su
evolución diversa, es producto
del espíritu o el alma colectiva de
cada pueblo, que se concretan
en el lenguaje, la literatura, la
educación, las costumbres, etc.
Este enfoque se sitúa en el
origen de los movimientos
nacionalistas contemporáneos.
Hegel (1770-1831) elaboró una
filosofía de la Historia, una visión
racional de la historia universal, situando
en el centro el espíritu de los
acontecimientos que hacen surgir los
hechos. Es el padre del método
dialéctico (tesis+antítesis=síntesis).
Hegel cree que la historia universal es el
progreso de la conciencia de la Libertad.
En este proceso, el Estado es la
representación que el pueblo da a sus
aspiraciones y el que garantiza la
Libertad. Sólo en el Estado el hombre
tiene existencia racional. Por lo tanto, la
historia es la historia del Estado.
El MATERIALISMO HISTÓRICO
surge con el socialismo y se
desarrolla con la filosofía de Marx y
Engels, que interpreten la historia
situando al proletariado industrial
surgido en el siglo XIX en el centro
de su modelo.
Se trata de una crítica radical al
capitalismo y a la nueva hegemonía
de la burguesía, vinculado a la lucha
social, económica y política de la
nueva clase obrera. Es una
interpretación de la historia que
rompe con la tradición burguesa y
toma de Hegel el método dialéctico.
Para el materialismo
histórico, toda la Historia parte
de la situación material de los
individuos y de su relación con
la naturaleza, y debe estudiar
las transformaciones que sufre
la naturaleza a través del
trabajo humano.
La producción se
convierte en elemento
prioritario en la Historia de la
humanidad. La forma en que
los hombres llevan a cabo la
producción depende de los
medios de que disponen. Estos
medios suponen una forma
determinada de actividad, una
forma de vida concreta, una
organización de la sociedad y
del poder, una forma de cultura
y espiritualidad.
El modo de producción de
la vida material condiciona al
proceso de vida social, política, e
intelectual en general.
Los modos de producción no son
estables, cambian en función de
las contradicciones que se dan en
su seno entre propietarios de los
medios de producción y
poseedores de la fuerza de
trabajo (las distintas clases
sociales).
Las transformaciones en los
modos de producción (la
infraestructura) acarrean cambios
en los demás niveles del sistema
(sociedad, política, cultura).
El materialismo
histórico o marxismo, como
instrumento de análisis,
alcanzará gran influencia
historiográfica (más allá de
la política) a lo largo del
siglo XX, y de diversa
manera y en diversas
proporciones se encontrará
presente en la mayoría de
las corrientes de este siglo.
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