MATERIA: CATEQUESIS I
Secretariado de Pastoral
Catequética (SEPAC)
PRIMER
SEMESTRE
MATERIA: CATEQUESIS I
01
El fin del hombre:
dar gloria a Dios, conocerle y amarle
Compendio del Catecismo
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
1. ¿Cuál es el designio de Dios
para el hombre?
Números: 1-25
Dios, infinitamente perfecto y
bienaventurado en sí mismo, en
un designio de pura bondad ha
creado libremente al hombre
para hacerle partícipe de su vida
bienaventurada. En la plenitud de
los tiempos, Dios Padre envió a
su Hijo como Redentor y
Salvador de los hombres caídos
en el pecado, convocándolos en
su Iglesia, y haciéndolos hijos
suyos de adopción por obra del
Espíritu Santo y herederos de su
eterna bienaventuranza.
Ser cristiano: pertenecer a una familia



El bautismo es como un
segundo nacimiento, que nos
introduce en la familia de la
Iglesia.
Hemos de sentir el orgullo de
pertenecer a la Iglesia.
La Iglesia nos enseña muchas
cosas: las más importantes, las
únicas verdaderamente
importantes.
El Greco – El Bautismo de Cristo (detalle)
Hospital Tavera, Toledo
Ser cristiano: pertenecer a una familia
Al nacer formamos parte de una familia que nos da el
nombre y apellidos; en esa familia nacemos,
crecemos y desarrollamos nuestras capacidades
naturales. El bautismo produce en nosotros un
segundo nacimiento —esta vez a la vida
sobrenatural de la gracia—, que nos hace cristianos
y nos introduce en la gran familia de la Iglesia. Los
bautizados somos y nos llamamos cristianos. Ése es
nuestro nombre. Como los primeros discípulos de
Cristo: Pedro, Santiago, Juan..., también nosotros
somos discípulos de Cristo.
Del mismo modo que estamos orgullosos de pertenecer
a nuestra familia, en donde aprendemos muchas
cosas, hemos de estarlo por pertenecer a la familia
de la Iglesia. La Iglesia nos enseña también muchas
cosas, que además son las más importantes, las
únicas verdaderamente importantes
SEPAC
&
INEBXVI
Ideas principales
1. Para qué estamos en la tierra
Hay personas que se preguntan para qué están en
la tierra, para qué han nacido, y nadie se lo ha
explicado. Los cristianos —seguidores de
Jesucristo— tenemos la suerte de conocer estas
cosas. Jesucristo las predicó y la Iglesia las enseña.
La doctrina de Jesucristo o doctrina cristiana da
respuesta a las preguntas fundamentales. Y las
preguntas fundamentales que los hombres nos
hacemos son: de donde vengo, quién soy, hacia
dónde voy.
 Los cristianos tenemos la suerte de saberlo:
Cristo lo predicó y la Iglesia nos lo enseña.
 Respuesta a las preguntas fundamentales:

De dónde vengo.
 Quién soy.
 A dónde voy.
2. De dónde venimos
La doctrina cristiana dice que:



MICHELANGELO Buonarroti – La creación de Adán
(detalle)
Capilla Sistina, Vaticano
Dios ha creado libremente al
hombre.
Lo ha creado para que
participe en su vida
bienaventurada: en su
felicidad.
Cada hombre ha sido creado
por Dios con la colaboración de
sus padres: VENIMOS DE
DIOS.
3. Quiénes somos
Dios está de continuo junto al hombre: lo
llama y le ayuda a encontrarle.
 Creados a imagen y semejanza de Dios.
 Hijos adoptivos de Dios por el bautismo.
 SOY HIJO DE DIOS.
Dios no sólo ha creado al hombre, sino que está
junto a él en todo tiempo y lugar. Dios lo llama
y le ayuda a buscarlo, quiere que lo conozca y
lo ame. Sabemos que hemos sido creados a
imagen y semejanza de Dios y por el bautismo
los cristianos somos hechos hijos adoptivos
de Dios, herederos de su gloria. Por tanto, si
nos preguntan quiénes somos, la respuesta es
clara: soy hijo de Dios.

Jan van EYCK
Adán (detalle)
Catedral de San Bavo, Gante
4. Hacia dónde vamos
Dios ha creado al hombre para que le sirva
libremente en esta vida y goce de Él después,
para siempre en el cielo.
 ¿Hacia dónde vamos los cristianos? AL
CIELO.
 Si no conseguimos esta meta, nuestra vida
será un fracaso.
Dios ha creado al hombre para manifestar y
comunicar su bondad y amor de forma que
pueda conocerle y amarle cada día más y así le
sirva libremente en esta vida, gozando después
con Él para siempre en el cielo. Dios quiere que
seamos felices aquí en la tierra y después
eternamente con Él en el cielo. Si nos
preguntan a los cristianos hacia dónde vamos,
la respuesta también es clara: al cielo. Si no
consiguiéramos esta meta, nuestra vida sería
un fracaso

Jacob de BACKER
El Juicio Final (detalle)
O.-L. Vrouwekathedraal, Amberes
5. Para qué existe el hombre



Yo existo para dar gloria a
Dios: para manifestar su
bondad y su amor.
Dios no tiene otra razón para
crear.
El hombre responde con amor
al amor de Dios: en eso
consiste su felicidad.
Ahora podemos responder de modo más explícito a esta pregunta que
se debe hacer el hombre: yo ¿para qué existo?. Y tenemos que decir de
modo absoluto: para dar gloria a Dios, es decir, para manifestar la
bondad y el amor del Creador. Dios no tiene otra razón para crear. El
hombre es objeto del amor de Dios, y responde a Dios amándole. En
eso está la felicidad del hombre.
TRANSMITIR LA FE: LA CATEQUESIS
Muy pronto se llamó catequesis al
conjunto de los esfuerzos realizados en la
Iglesia para hacer discípulos, para ayudar
a los hombres a creer que Jesús es el
Hijo de Dios a fin de que, por la fe, tengan
la vida en su nombre, y para educarlos e
instruirlos en esta vida y construir así el
Cuerpo de Cristo (cf. JP II, CT 1,2).
En su sentido más restringido,
"globalmente, se puede considerar aquí
que la catequesis es una educación en la
fe de los niños, de los jóvenes y adultos
que comprende especialmente una
enseñanza de la doctrina cristiana, dada
generalmente de modo orgánico y
sistemático con miras a iniciarlos en la
plenitud de la vida cristiana" (CT 18).
Sanzio RAFAELLO
San Pablo predicando en Atenas
Victoria and Albert Museum, Londres
TRANSMITIR LA FE: LA CATEQUESIS
La catequesis prepara para: primer anuncio del Evangelio o
predicación misionera para suscitar la fe; búsqueda de razones para creer;
experiencia de vida cristiana: celebración de los sacramentos; integración en
la comunidad eclesial; testimonio apostólico y misionero (cf. CT 18).
"La catequesis está unida íntimamente a toda la vida de la Iglesia. y
más aún su crecimiento interior, su correspondencia con el designio de Dios
dependen esencialmente de ella" (CT 13).
Los periodos de renovación de la Iglesia son también tiempos
fuertes de la catequesis. Así, en la gran época de los Padres de la Iglesia,
vemos a santos obispos consagrar una parte importante de su ministerio a la
catequesis. Es la época de S. Cirilo de Jerusalén y de S. Juan Crisóstomo,
de S. Ambrosio y de S. Agustín, y de muchos otros Padres cuyas obras
catequéticas siguen siendo modelos.
El ministerio de la catequesis saca energías siempre nuevas de los
Concilios. El Concilio de Trento constituye a este respecto un ejemplo digno
de ser destacado: dio a la catequesis una prioridad en sus constituciones y
TRANSMITIR LA FE: LA CATEQUESIS
sus decretos; de él nació el Catecismo Romano que lleva también su nombre y que
constituye una obra de primer orden como resumen de la doctrina cristiana; este
Concilio suscitó en la Iglesia una organización notable de la catequesis; promovió,
gracias a santos obispos y teólogos como S. Pedro Canisio, S. Carlos Borromeo, S.
Toribio de Mogrovejo, S. Roberto Belarmino, la publicación de numerosos
catecismos.
No es extraño, por ello, que, en el dinamismo del Concilio Vaticano segundo
(que el Papa Pablo VI consideraba como el gran catecismo de los tiempos
modernos), la catequesis de la Iglesia haya atraído de nuevo la atención. El
"Directorio general de la catequesis" de 1971, las sesiones del Sínodo de los
Obispos consagradas a la evangelización (1974) y a la catequesis (1977), las
exhortaciones apostólicas correspondientes, "Evangelii nuntiandi" (1975) y
"Catechesi tradendae" (1979), dan testimonio de ello. La sesión extraordinaria del
Sínodo de los Obispos de 1985 pidió "que sea redactado un catecismo o compendio
de toda la doctrina católica tanto sobre la fe como sobre la moral" (Relación final II B
A 4). El santo Padre, Juan Pablo II, hizo suyo este deseo emitido por el Sínodo de
los Obispos reconociendo que "responde totalmente a una verdadera necesidad de
la Iglesia universal y de las Iglesias particulares" (Discurso del 7 de Diciembre de
1985). El Papa dispuso todo lo necesario para que se realizara la petición de los
padres sinodales.
6. Debemos conocer la Doctrina Cristiana

Debemos conocer las
enseñanzas de Jesucristo,
porque es:

Nuestro Dios.
 Nuestro Maestro.
 Nuestro Modelo.

Sanzio RAFAELLO
San Pablo predicando en Atenas
Victoria and Albert Museum, Londres
Sus enseñanzas muestran el
camino para conocer y amar a
Dios, ser felices en esta tierra y
después eternamente en la
otra.
7. Partes principales de la Doctrina Cristiana
CATECISMO DE LA IGLESIA
CATÓLICA
1. Las verdades de nuestra fe, en EL
SÍMBOLO DE LA FE o CREDO.
2. La celebración de la fe, en LA
LITURGIA y LOS
SACRAMENTOS.
3. Qué quiere Dios que hagamos
para ser felices y hacer felices a
los demás, en LA MORAL
CRISTIANA en LOS
MANDAMIENTOS.
4. El sentido y la importancia de la
oración, en LA ORACIÓN EN LA
VIDA CRISTIANA.
Codex Manesse
Schulmeister von Esslingen
7. Contenido del Catecismo:
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

Lo primero que hay que saber son las verdades de nuestra fe: quién
es Dios, quién es Jesucristo, quién creó el mundo, quién es el
Espíritu Santo, quién es la Virgen, para qué fundó Cristo la Iglesia,
cuál es el premio o el castigo que nos espera, etc. Estas cosas las
conocemos al estudiar EL SÍMBOLO DE LA FE o CREDO.
Si queremos saber cómo se celebra nuestra fe cristiana, cómo nos
hacemos cristianos, cómo se alcanza el perdón de Dios, de qué
forma Dios nos ayuda para vencer las dificultades que
encontramos..., lo aprendemos al estudiar LA LITURGIA y LOS
SACRAMENTOS.
También necesitamos saber lo que Dios quiere que hagamos para
ser felices y hacer felices a los demás y poder llegar al cielo, cómo
vivir en Cristo. Lo sabemos al estudiar LA MORAL CRISTIANA en
LOS MANDAMIENTOS.
Hay que conocer también el sentido y la importancia de la oración en
nuestra vida; por eso la cuarta parte estudia LA ORACIÓN EN LA
VIDA CRISTIANA.
8. Como aprovechar este Catecismo:
FIN Y DESTINATARIOS DE ESTE CATECISMO
El catecismo tiene por fin presentar una exposición orgánica y sintética de
los contenidos esenciales y fundamentales de la doctrina católica tanto sobre la fe
como sobre la moral, a la luz del Concilio Vaticano II y del conjunto de la Tradición de
la Iglesia. Sus fuentes principales son la Sagrada Escritura, los Santos Padres, la
Liturgia y el Magisterio de la Iglesia.
Está destinado principalmente a los responsables de la catequesis: en
primer lugar a los Obispos, en cuanto doctores de la fe y pastores de la Iglesia. A
través de los obispos a: los redactores de catecismos, a los sacerdotes y a los
catequistas. Será útil para todos los fieles cristianos.
INDICACIONES PRÁCTICAS PARA EL USO DE ESTE CATECISMO
Está concebido como una exposición orgánica de toda la fe católica. Las
referencias en el interior del texto y el índice analítico al final permiten ver cada tema
en su vinculación con la fe.
Con frecuencia, los textos de la Sagrada Escritura no son citados
literalmente, sino indicando sólo la referencia (mediante cf). Para una inteligencia más
profunda de esos pasajes, es preciso recurrir a los textos mismos. Estas referencias
bíblicas son un instrumento de trabajo para la catequesis.
8. Como aprovechar este Catecismo:
Cuando, en ciertos pasajes, se emplea letra pequeña, con ello se indica que
se trata de puntualizaciones de tipo histórico, apologético o de exposiciones
doctrinales complementarias.
Las citas, en letra pequeña, de fuentes patrísticas, litúrgicas, magisteriales o
hagiográficas tienen como fin enriquecer la exposición doctrinal. Con frecuencia estos
textos han sido escogidos con miras a un uso directamente catequético.
Al final de cada unidad temática, una serie de textos breves resumen en
fórmulas condensadas lo esencial de la enseñanza.
.
LAS ADAPTACIONES
Este Catecismo quiere, ayudar a profundizar el conocimiento de la fe. Por lo
mismo está orientado a la maduración de esta fe, su enraizamiento en la vida y su
irradiación en el testimonio (cf. CT 20-22; 25).
Por su misma finalidad, este Catecismo no se propone dar una respuesta
adaptada, tanto en el contenido cuanto en el método, a las exigencias que dimanan
de las diferentes culturas, de edades, de la vida espiritual, de situaciones sociales y
eclesiales de aquellos a quienes se dirige la catequesis. Estas indispensables
adaptaciones corresponden a catecismos propios de cada lugar, y más aún a
aquellos que toman a su cargo instruir a los fieles:
8. Como aprovechar este Catecismo:
El que enseña debe "hacerse todo a todos" (1 Cor 9,22), para ganarlos a
todos para Jesucristo...¡Sobre todo que no se imagine que le ha sido confiada
una sola clase de almas, y que, por consiguiente, le es lícito enseñar y formar
igualmente a todos los fieles en la verdadera piedad.
Que sepa bien que unos son, en Jesucristo, como niños recién nacidos,
otros como adolescentes, otros finalmente como poseedores ya de todas sus
fuerzas... Los que son llamados al ministerio de la predicación deben, al transmitir
la enseñanza del misterio de la fe y de las reglas de las costumbres, acomodar
sus palabras al espíritu y a la inteligencia de sus oyentes (Catech. R., Prefacio,
11).
Por encima de todo la Caridad.
Para concluir esta presentación es oportuno recordar el principio
pastoral que enuncia el Catecismo Romano:
Toda la finalidad de la doctrina y de la enseñanza debe ser puesta en el
amor que no acaba. Porque se puede muy bien exponer lo que es preciso creer,
esperar o hacer; pero sobre todo se debe siempre hacer aparecer el Amor de
Nuestro Señor a fin de que cada uno comprenda que todo acto de virtud
perfectamente cristiano no tiene otro origen que el Amor, ni otro término que el
Amor (Catech. R., Prefacio, 10).
SEPAC
&
INEBXVI
Propósitos de vida cristiana
Un propósito para avanzar


Poner empeño en conocer muy
bien y practicar la doctrina
cristiana.
Aparte de otros momentos del
día, hacer la señal de la cruz la señal del cristiano- al
levantarse y acostarse.
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El fin del hombre: dar gloria a Dios, conocerle y amarle