MINISTERIO DE
LA CATEQUESIS
Ministerios y Corresponsabilidad
A todos corresponde la misión de
apostolado,
de
participación
y
responsabilidad. En esto tienen su
fundamento los ministerios y servicios
del pueblo de Dios.
La
corresponsabilidad
supone
la
capacitación y la misión, la obligación y
el derecho de compartir con otros
aquellas
funciones,
decisiones
y
acciones que se refieren y afectan la
realidad eclesial.
La corresponsabilidad eclesial se
fundamenta en:
• Todos somos iglesia.
• Todos participamos de la misión.
• Todos somos sacerdotes.
• Todos somos servidores para la
comunión.
• Todos portamos carismas.
Ministerios y Vocación Cristiana
La vocación cristiana es aquella que nos
viene de Dios por Cristo y en cuanto a
discípulos de Cristo, según la cual
hemos sido llamados a seguir sus
enseñanzas y su ejemplo, a realizar los
valores del Reino y a vivir las
bienaventuranzas, a continuar su obra y
su misión en la tierra, a anunciar la
esperanza del reino futuro.
Esta vocación tiene como meta llegar a
participar de la vida de Dios en la
plenitud del amor y la unidad que se
realizan por Cristo y en el Espíritu.
La vocación eclesial es aquella por la
que el creyente en Cristo, a través de la
Iglesia y sus sacramentos asume de
modo significante y público ante la
comunidad
el
compromiso
de
conducirse según su vocación cristiana.
La vocación implica dones y
carismas. Todo carisma guarda
una relación necesaria con el
servicio y debe expresarse en
servicio, pero no todo carisma
implica una realización por un
ministerio.
Todo ministerio nace de
carisma y supone un carisma
un
Ministerio
Es un servicio siempre determinado e
importante
para
la
vida
de
la
comunidad,
que
supone
una
preparación y capacitación especiales
por parte del sujeto, unidas a una
permanencia mayor en el compromiso,
y por parte de la comunidad una
elección y encomienda especial, unida a
una significación ritual o litúrgica
diferenciada
según
se
trate
de
ministerios
laicales
o
ministerios
ordenados.
Fundamentación Sacramental de
los Ministerios
Todos los ministerios, ordenados o
laicales,
encuentran
su
origen
fundamentador en el Bautismo y en la
Confirmación.
Todos los ministerios tienen sus centros
de animación y renovación en los
sacramentos de la Eucaristía y la
Penitencia.
El Bautismo, fundamento de los
Ministerios
• Bautismo y Sacerdocio Universal.
• Bautismo e Inserción en Cristo.
• Bautismo y realización de la misión
por servicios y ministerios.
La
Confirmación,
aceptación
pública de la tarea ministerial
• Confirmación e iniciación cristiana.
• Confirmación y participación en el
acontecimiento Pentecostal.
• Confirmación
y
compromiso
ministerial.
El Ministerio
necesidad
del
Catequista:
Los ministerios son una condición
de posibilidad de existencia y
persistencia de la Iglesia en el
espacio y el tiempo y, la adecuada
estructuración ministerial de la
Iglesia, es una condición de
posibilidad del cumplimiento de su
misión en el mundo.
La catequesis en cuanto iniciación a
vida cristiana abarca y conduce a
comunión eclesial, a la celebración de
fe y al compromiso en el servicio de
caridad.
la
la
la
la
La Catequesis tiene como finalidad
específica y centro el anuncio, la
transmisión y la profundización en la fe.
Por tanto el ministerio del catequista ha
de estar ordenado al mismo fin.
El catequista ejerce su
ministerio en la comunidad,
llevando a concreción la misión
catequética de toda la
comunidad cristiana,
constituida no sólo en objeto
de catequesis, sino también en
sujeto activo de la misión.
Cualidades del Catequista
• Estar Bautizado y Confirmado.
• Estar
preparado
y
cualificado
convenientemente.
• Estar dispuesto a ejercer el servicio en
coordinación con otros servicios o
ministerios de la comunidad.
• Jóvenes (eficacia de testimonio y
adaptación al mundo).
Perfil
• Madurez en la fe (equilibrio humano y
cristiano).
• Conocimiento
de
los
contenidos
catequéticos.
• Integración en las diversas dimensiones de
la misión.
• Capacidad
de
sintonizar
con
los
catequizandos.
• Actitud de apertura y acogida.
• Encarnación y pertenencia a la comunidad.
• Testimonio de conversión.
• Disposición a contar con los demás.
Importancia del Ministerio
Sentirse llamado a ser catequista y
recibir de la Iglesia la misión, para ello,
puede ser durante un periodo limitado
de la vida, de modo meramente
ocasional, pero preferentemente ha de
ser de manera estable y públicamente
reconocido por la Iglesia en comunión
con los sacerdotes y el obispo.
En las parroquias y comunidades
cristianas han de promoverse los
“catequistas a tiempo completo”,
para que puedan dedicarse a la
catequesis de manera más intensa
y
estable;
sin
descuidar
o
menospreciar a los catequistas de
tiempo parcial.
El ministerio del catequista no es
creado desde fuera o desde arriba de
la comunidad, sino que surge desde
dentro y desde abajo, movido por el
Espíritu, como forma de servicio a la
misma comunidad, cuyo único señor
es el Cristo.
La institucionabilidad implica tres
aspectos:
1. Encomienda oficial o investidura (rito).
2. Responsabilización más estricta.
3. Cierta estabilidad y permanencia en el
servicio.
Ventajas del Ministerio
• Hace de la Iglesia un campo
ministerial más flexible, donde
aparece la comunidad local como
el punto de referencia primario e
inmediato del ministerio. Serían
escogidos aquellos que hayan dado
signos en sus propias comunidades
de
cualificación,
capacidad
y
voluntad.
• Supondría un reconocimiento público
por parte de la comunidad al catequista.
Se deposita la confianza en él, pues
tiene derecho a desempeñar tal función,
ya que está capacitado para la misma.
• Exigiría de la comunidad su total apoyo
al catequista con la oración, el ánimo, la
valoración positiva de su acción y su
función, e incluso la colaboración
económica, si fuese necesario.
• Significaría la valoración no sólo de
los ministerios cultuales laicales
(lector y acólito) sino también de
los ministerios laicales de la
palabra.
• Se recuperaría un ministerio que
tuvo
una
trascendencia
fundamental en la Iglesia primitiva.
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Ministerio del Catequista