Lectio Divina
A la escucha y meditación de la
Palabra de Dios desde
la
Tradición y Magisterio
VII Domingo Ordinario
Parroquia
Santa María Magdalena
Yacuanquer
A la escucha y meditación de la
Palabra de Dios desde
la
Tradición y Magisterio
La Palabra debe ser esperada y
escuchada
Con buena disposición interior
Oración al Espíritu Santo
Con Corazón limpio y humildad
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
(San Agustín)
Espíritu Santo, inspíranos, para
que pensemos santamente.
Espíritu Santo, incítanos,
para que obremos santamente.
Espíritu Santo, atráenos,
para que amemos las cosas santas.
Espíritu Santo, fortalécenos, para que
defendamos las cosas santas.
Espíritu Santo, ayúdanos, para que no
perdamos nunca las cosas santas.
A la escucha y meditación de
la Palabra de Dios desde la
Tradición y Magisterio
Leer bien y sin prisa
Hay que leer dos o tres veces
Aprende a conocer el Corazón
de Dios en sus Palabras
Leer bien, es escuchar bien
Lectura del Santo Evangelio según Mateo 5, 38-48
«Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por
diente." Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que
os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla
derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito
para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te
requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a
quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo
rehúyas.
A la escucha y meditación
de la Palabra de Dios desde
la Tradición y Magisterio
Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y
aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo:
Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os
persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está
en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos,
y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a
los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo
mismo también los publicanos? Y, si saludáis sólo a
vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario?
¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto,
sed perfectos, como vuestro Padre celestial es
perfecto».
Composición general del
Evangelio de San Mateo

1,1- 4,16:
Presentación de Jesús.

4,17-16,20:
Misión de Jesús.

16,21-28,20:
Pasión, muerte y
resurrección de Jesús.
Lectura del Santo Evangelio según Mateo 5, 38-48
«Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por
diente." Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que
os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla
derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito
para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te
requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a
quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo
rehúyas.
A la escucha y meditación
de la Palabra de Dios desde
la Tradición y Magisterio
Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y
aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo:
Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os
persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está
en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos,
y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a
los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo
mismo también los publicanos? Y, si saludáis sólo a
vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario?
¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto,
sed perfectos, como vuestro Padre celestial es
perfecto».
Celebramos
el
séptimo
domingo del tiempo ordinario y
las lecturas están en función de
anunciarnos la plenitud de
nuestro estilo de vida que debe
tener como única meta: “el ser
perfectos como nuestro padre
Dios es perfecto”. En la Iglesia
Católica como en muchas otras
iglesias acostumbramos llamar
santos a aquellas personas que
han vivido este principio tan
interesante e importante para la
vida.
El Evangelio de Mateo, comienza
con una afirmación que se repite
dos veces: “Habéis oído que se
dijo”, e inmediatamente Jesús
afirma: “Yo, en cambio, os digo”.
La nueva experiencia del Reinado
de Dios, nos coloca frente a una
nueva ley, que no se limita al fiel
cumplimiento de una norma. Para
el Maestro, el nuevo discípulo del
Reino debe ser capaz de vivir con
mayor libertad los valores y para
ello coloca como principio básico
el amor.
Cada uno de nosotros debemos
sentirnos seguidores del Reino
haciendo visible este nuevo
parámetro de vida.
Solo en el amor sin límites
podemos reconocer que somos
santos, es decir perfectos como
nuestro Padre es perfecto.
En la época en que Jesús vivió
la moral y la religión se habían
acomodado más en la forma que
en la persona, por eso, era tan
normal solo amar, saludar y
perdonar a los que uno amaba, o
en el extremo de los casos solo
a las personas que nos eran
familiares,
los
demás
no
contaban para nuestra vida y
para nuestro deseo de ser
mejores.
Jesús nos dice que eso no debe ser
entre los que lo seguimos; nosotros
estamos para amar y perdonar y hacer
vida todos los valores del Reino sin
límites y con una nueva adición,
debemos desbordarnos en la acción y
vida del bien.
En la Iglesia llamamos santos aquellas
personas que con su cotidianidad y
sin extraordinarias manifestaciones de
religiosidad nos han enseñado lo que
significa vivir este parámetro del amor
de Dios: “sed perfectos, como vuestro
Padre celestial es perfecto”.
El santo del siglo XXI, no necesita estar
metido en un monasterio para sentir su
llamado a la santidad. La casa, oficina,
el centro de estudio o el lugar de
descanso diario son los espacios
oportunos para vivir nuestro ser
santos, nuestro llamado a ser perfectos
como Dios.
A la escucha y meditación
de la Palabra de Dios desde
la Tradición y Magisterio
Además, el Evangelio de Mateo nos
coloca el “medidor” para nuestra
santidad: la hermana o hermano
prójimo. Es en el otro, en el que vive
cerca o lejos de nosotros donde se
hace vida la verdadera santidad.
Todas las afirmaciones que Jesús
hace en este domingo tiene que ver
con nuestro hermano prójimo, en él
es donde se hace vida la santidad de
Dios, por lo tanto este domingo es un
tiempo oportuno para descubrir
nuestro ser santos y al mismo tiempo
valorar
a
tantos
hermanos
y
hermanas que diariamente se acercan
a nuestras vidas y con su modo de
ser y actuar nos recuerdan el rostro
maravilloso y perfecto de Dios.
A la escucha y meditación
de la Palabra de Dios desde
la Tradición y Magisterio
DESCUBRIR LOS “AFECTOS” QUE
LA PALABRA VA GENERANDO EN
MI CORAZÓN:
Alegría, compromiso,
interrogantes, nuevas posibilidades
Lo dicho, lo narrado por la Palabra tiene,
ahora, que ser leído con el corazón
Meditemos la Palabra con el Papa
«Este camino hacia la humildad, hacia la
infancia espiritual es necesario: es necesario
superar la actitud de arrogancia que hace
decir: yo soy mejor, en este tiempo mío del
siglo XXI, de lo que sabían los que vivían
entonces. Es necesario, en cambio, confiarse
solamente a la Sagrada Escritura, a la Palabra
del Señor, asomarse con humildad al horizonte
de la fe, para entrar así en la enorme vastedad
del mundo universal, del mundo de Dios. De
esta forma nuestra alma crece, crece la
sensibilidad
del
corazón
hacia
Dios.
Justamente dice Juan Clímaco que sólo la
esperanza nos hace capaces de vivir la
caridad. La esperanza en la que trascendemos
las cosas de cada día.
No esperamos el éxito en nuestros días terrenos,
sino que esperamos finalmente la revelación de
Dios mismo. Sólo en esta extensión de nuestra
alma, en esta autotrascendencia, nuestra vida se
engrandece y podemos soportar los cansancios y
desilusiones de cada día, podemos ser buenos con
los demás sin esperar recompensa.
Solo si Dios existe, esta gran esperanza a la que
tiendo, puedo cada día dar los pequeños pasos de
mi vida y así aprender la caridad. En la caridad se
esconde el misterio de la oración, del
conocimiento personal de Jesús: una oración
sencilla que sólo tiende a tocar el corazón del
divino Maestro. Y así se abre el propio corazón, se
aprende de Él su misma bondad, su amor. Usemos
por tanto esta "escala" de la fe, de la esperanza y
de la caridad, y llegaremos así a la vida
verdadera».
Benedicto XVI. Audiencia, 11 de Febrero de 2009
Da gracias, intercede por los hermanos,
por las situaciones que el texto te haya
traído a la memoria.
Da curso libre a tus capacidades
creativas de sensibilidad en la oración.
Lo dicho, lo narrado por la Palabra tiene,
ahora, que ser hablado con el corazón
A la escucha y meditación
de la Palabra de Dios desde
la Tradición y Magisterio
Dios nuestro, a quien reconocemos
presente en Jesús, impulsando
hacia adelante el sentimiento moral
de la Humanidad, con su propuesta
del amor mayor, el amor que da la
vida por los amigos, el amor que
ama incluso a los enemigos.
Ayúdanos a vivir a fondo este
amor, y a que esa vivencia sea una
experiencia mística, que nos
afiance en el mismo Amor.
Nosotros te lo pedimos inspirados
por Jesús, nuestro hermano
mayor. Amén.
Ponte en medio de la comunidad y deja
que rebose de tu interior la paz y la
bendición que has recibido.
Actúa con ellos para volver a
reencarnar en la historia a
Jesucristo, la Palabra hecha carne.
Lo dicho, lo narrado por la Palabra tiene,
ahora, que ser practicado en la vida
Mi compromiso en esta semana será:
1. Como estoy viviendo mi llamado a la santidad en la
casa, la oficina y en mi tiempo libre, hago una lista
sobre mis cualidades hacia la santidad en estos
espacios de vida.
2. Alguna vez leí una vida de un santo? Y si hasta ahora
no he leído, busco en internet una vida de un santo
que se relacione con mi trabajo o con mi función en
mi familia.
(Desde el Evangelio de San Mateo 5,38-48)
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