A la escucha y meditación de la
Palabra de Dios desde
la
Tradición y Magisterio
III Domingo Cuaresma
Parroquia
Santa María Magdalena
Yacuanquer
A la escucha y meditación de la
Palabra de Dios desde
la
Tradición y Magisterio
La Palabra debe ser esperada y
escuchada
Con buena disposición interior
Oración al Espíritu Santo
Con Corazón limpio y humildad
ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
(San Agustín)
Espíritu Santo, inspíranos, para
que pensemos santamente.
Espíritu Santo, incítanos,
para que obremos santamente.
Espíritu Santo, atráenos,
para que amemos las cosas santas.
Espíritu Santo, fortalécenos, para que
defendamos las cosas santas.
Espíritu Santo, ayúdanos, para que no
perdamos nunca las cosas santas.
A la escucha y meditación de
la Palabra de Dios desde la
Tradición y Magisterio
Leer bien y sin prisa
Hay que leer dos o tres veces
Aprende a conocer el Corazón
de Dios en sus Palabras
Leer bien, es escuchar bien
Lectura del Santo Evangelio según Juan 4,5-42
«Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada
Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo
José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como
se había fatigado del camino, estaba sentado
junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.
Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús
le dice: "Dame de beber". Pues sus discípulos se
habían ido a la ciudad a comprar comida.
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de la Palabra de Dios desde
la Tradición y Magisterio
Le dice la mujer samaritana: "¿Cómo tú, siendo
judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer
samaritana?" (Porque los judíos no se tratan con
los samaritanos.) Jesús le respondió: "Si
conocieras el don de Dios, y quién es el que te
dice: "Dame de beber", tú le habrías pedido a él,
y él te habría dado agua viva".
Le dice la mujer: "Señor, no tienes con qué
sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde,
pues, tienes esa agua viva? ¿Es que tú
eres más que nuestro padre Jacob, que
nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus
hijos y sus ganados?"
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la Tradición y Magisterio
Jesús le respondió: "Todo el que beba de
esta agua, volverá a tener sed; pero el que
beba del agua que yo le dé, no tendrá sed
jamás, sino que el agua que yo le dé se
convertirá en él en fuente de agua que
brota para la vida eterna". Le dice la mujer:
"Señor, dame de esa agua, para que no
tenga más sed y no tenga que venir aquí a
sacarla". El le dice: "Vete, llama a tu
marido y vuelve acá". Respondió la mujer:
"No tengo marido".
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Jesús le dice: "Bien has dicho que no tienes
marido, porque has tenido cinco maridos y el que
ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho
la verdad". Le dice la mujer: "Señor, veo que eres
un profeta. Nuestros padres adoraron en este
monte y vosotros decís que en Jerusalén es el
lugar donde se debe adorar". Jesús le dice:
"Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en
este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros
adoramos lo que conocemos, porque la salvación
viene de los judíos. Pero llega la hora (ya
estamos en ella) en que los adoradores
verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en
verdad, porque así quiere el Padre que sean los
que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran,
deben adorar en espíritu y verdad". Le dice la
mujer: "Sé que va a venir el Mesías, el llamado
Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo".
Jesús le dice: "Yo soy, el que te está hablando".
En esto llegaron sus discípulos y se
sorprendían de que hablara con una mujer.
Pero nadie le dijo: "¿Qué quieres?" o "¿Qué
hablas con ella?" La mujer, dejando su
cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente:
"Venid a ver a un hombre que me ha dicho
todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?"
Salieron de la ciudad e iban donde él.
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Entretanto, los discípulos le insistían
diciendo: "Rabbí, come". Pero él les dijo: "Yo
tengo para comer un alimento que vosotros
no sabéis". Los discípulos se decían unos a
otros: "¿Le habrá traído alguien de comer?"
Les dice Jesús: "Mi alimento es hacer la
voluntad del que me ha enviado y llevar a
cabo su obra. ¿No decís vosotros: Cuatro
meses más y llega la siega? Pues bien, yo os
digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos,
que blanquean ya para la siega.
Ya el segador recibe el salario, y recoge fruto
para vida eterna, de modo que el sembrador se
alegra igual que el segador. Porque en esto
resulta verdadero el refrán de que uno es el
sembrador y otro el segador: yo os he enviado a
segar donde vosotros no os habéis fatigado.
Otros se fatigaron y vosotros os aprovecháis de
su fatiga". Muchos samaritanos de aquella
ciudad creyeron en él por las palabras de la
mujer que atestiguaba: "Me ha dicho todo lo que
he hecho".
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Cuando llegaron donde él los samaritanos, le
rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó
allí dos días. Y fueron muchos más los que
creyeron por sus palabras, y decían a la mujer:
"Ya no creemos por tus palabras; que nosotros
mismos hemos oído y sabemos que éste es
verdaderamente el Salvador del mundo".»
Composición general del
Evangelio de San Juan
Prólogo o Himno solemne al Logos de Dios (1,1-18).
2). Primera parte o Libro de los signos (2,1-12,50)
La gran novedad (2,1-4,42).
Jesús, palabra que da vida (4,43-5,47)
Jesús, pan de vida (6,1-71).
Jesús, luz y vida (7,1-8,59).
Jesús, luz que juzga al mundo (9,1-10,42).
Victoria de la vida sobre la muerte (11,1-57).
La muerte camino hacia la vida (12,1-50).
3). Segunda parte o Libro de la pasión-gloria (13,1- 20,31).
Discurso de despedida (13,1-17,26).
Historia de la pasión- resurrección (18,1-20,31).
4). Epílogo (21,1-25).
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Nos encontramos con un domingo
donde el carácter simbólico nos
lleva a verdades más profundas
que con un simple vistazo a las
lecturas no son claras de ver y de
vivir a plenitud, por eso, la
invitación es a que volvamos a leer
las lecturas y especialmente el
Evangelio de Juan y mientras lo
leemos recordemos que él está
puesto en este domingo como la
puerta hacia esa liturgia bautismal
que viviremos en la Pascua.
En la liturgia cristiana de preparación
hacia la Pascua, aparecen varios signos
que desarrollan los Evangelios de estas
tres semanas (agua, luz, y vida), ellos
representan a Jesús y su misión
salvadora para el ser humano que cree
y acepta su mensaje.
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la Tradición y Magisterio
El texto de Juan que nos habla de la
samaritana está cargado de toda una
teología que se debe desarrollar con
paciencia y que difícilmente en estas
cortas líneas podemos reducir. Por eso,
hoy haremos una aproximación al texto
y al deseo que él nos quiere transmitir.
La samaritana no es solo una mujer
que viva en una penumbra de pecado,
ella simboliza más bien al ser humano
que
busca
incesantemente
la
verdadera
experiencia
de
Dios,
algunas veces solo se habla de ella
como la mujer adultera llena de
pecado, pero, ella es algo más.
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El diálogo que se desarrolla entre ella
y Jesús demuestra su afán por
conocer, por descubrir la verdadera
fuente de la felicidad y de la religión
verdadera. Ella encarna al ser humano
del
siglo
XXI,
que
busca
incesantemente la verdad.
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la Tradición y Magisterio
En cuanto a Jesús, el evangelista
nos lo presenta como el amigo de
camino, como aquel que no vino a
juzgar sino a darnos el sendero
correcto para ser felices. Jesús,
habla en todo momento con la
verdad y quiere que sus oyentes
también experimenten el deseo
por hablar y vivir en la verdad. Por
eso, al final la samaritana se
convierte en la primera testigo de
la verdad, y por eso, sale
corriendo a proclamarla a sus
connacionales.
El ambiente en el que se desarrolla el
diálogo, tiene como telón de fondo un lugar
y una estructura en conflicto, especialmente
en el mundo religioso. Los samaritanos
como los judíos no se aceptaban tanto en lo
social, como en lo religioso, sus diferencias
traspasaban los años y la misma vida, pero,
con el Maestro las cosas comienzan a
cambiar, por lo menos, para aquella mujer y
para los vecinos que participaron al final de
la presencia de Jesús.
El Evangelio afirma que el Maestro se quedó
con ellos dos días y su presencia fue
saludable, tanto que las personas que
hablan al final del relato son capaces de
afirman que creen en Él porque están
convencidos plenamente que Él es el
salvador del mundo.
Los temas del agua y de la verdadera
religión deben ser tratados con
especial atención, una visión simplista
puede dejar sin el valor que tienen
estos dos temas, tan centrales en la
presentación de Jesús.
En cuanto al agua, Jesús sabe del
valor que tiene ella como fuente de
vida, por eso, Él la utiliza para
reconocer en ella la verdad y el
bautismo al que todo estamos
llamados a recibir, bajo la fuerza del
Espíritu de Dios. Aquí el agua
vislumbra a quienes recibirán el don
del Espíritu Santo para vivir en la
verdad de Dios.
En cuanto, a la verdadera religión y el
lugar donde todos adorarán a Dios,
Jesús es claro y quiere que la
humanidad llegue algún día a
experimentar la necesidad de acabar
con las estructuras y proselitismos
religiosos que buscan adeptos para
nuevas “Iglesias”.
Él quiere que todos reconozcamos que
ante Dios todos somos sus hijos y que
solo necesitamos seguir el único
camino que nos lleva a Dios y esa vía
es Cristo!.
DESCUBRIR LOS “AFECTOS” QUE
LA PALABRA VA GENERANDO EN
MI CORAZÓN:
Alegría, compromiso,
interrogantes, nuevas posibilidades
Lo dicho, lo narrado por la Palabra tiene,
ahora, que ser leído con el corazón
Meditemos la Palabra con el Papa
«Díjole la mujer: Señor, dame de esa agua para
que no sienta más sed» (Jn 4, 15). La petición
de la samaritana a Jesús manifiesta, en su
significado más profundo, la necesidad
insaciable y el deseo inagotable del hombre.
Efectivamente, cada uno de los hombres
digno de este nombre se da cuenta
inevitablemente de una incapacidad congénita
para responder al deseo de verdad, de bien y
de belleza que brota de lo profundo de su ser.
A medida que avanza en la vida, se descubre,
exactamente igual que la samaritana, incapaz
de satisfacer la sed de plenitud que lleva
dentro de sí... El hombre tiene necesidad de
Otro, vive, lo sepa o no, en espera de Otro,
que redima su innata incapacidad de saciar las
esperas y esperanzas».
Juan Pablo II. Catequesis del 12 de Octubre de1983.
Da gracias, intercede por los hermanos,
por las situaciones que el texto te haya
traído a la memoria.
Da curso libre a tus capacidades
creativas de sensibilidad en la oración.
Lo dicho, lo narrado por la Palabra tiene,
ahora, que ser hablado con el corazón
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la Tradición y Magisterio
Dios, Padre Madre universal,
que en Jesús nos indicas cuál
es la verdadera religión, más
allá de toda religión formal.
Haz que comprendamos que
ha llegado la hora en que
como verdaderos adoradores
te adoremos en espíritu y en
verdad, en justicia y amor, en
apertura y solidaridad con
todos nuestros hermanos y
hermanas. Como nos enseñó
Jesús, hijo tuyo y hermano
nuestro. Amén.
Ponte en medio de la comunidad y deja
que rebose de tu interior la paz y la
bendición que has recibido.
Actúa con ellos para volver a
reencarnar en la historia a
Jesucristo, la Palabra hecha carne.
Lo dicho, lo narrado por la Palabra tiene,
ahora, que ser practicado en la vida
Mi compromiso en esta semana será:
1. ¿Reconozco la sed de Dios que
tengo? ¿Qué hago para saciarla?
2. Creo que la Iglesia en la que
vivo y celebro se esta viviendo en
Espíritu y en verdad?. Qué hago
yo para que mi Iglesia que es la de
Cristo revele la verdad?
(Desde el Evangelio de San Juan 4,5-42)
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Lectio Divina