EDUCACIÓN Y RELIGIÓN
DISTINCIONES NECESARIAS
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Para entender adecuadamente la relación entre
educación y religión es importante distinguir cuatro
términos que se mezclan continuamente entre sí y que,
cotidianamente, las manejamos con la idea genérica de
religión.
1) MAGIA
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La magia consiste en un doble movimiento, 1) lo
divino confiere directamente a ciertas realidades
intramundanas una causalidad que por ellas
mismas no poseerían;
2) tales acciones o intervenciones puntuales de lo
divino se entienden al modo como una causa
intramundana actúa sobre otra del mismo orden;
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La persona se percibe como un centro vital digno de
consideración y respeto: él es él con sus circunstancias y
no puede permitir que le alienen o anulen lo que es
(principio de supervivencia y autonomía).
En la búsqueda de perfección y supervivencia anida un
cierto deseo universal de alguna trascendencia en un
“más allá” de la existencia.
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Al mismo tiempo, nos sentimos seres potencialmente
amenazados: lo externo nos llega desde afuera, extraño
o advenedizo, tal vez rival, siempre potencial
modificador de nuestra autonomía; y ello nos induce a
ponernos en guardia.
(principio de protección y defensa)
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Celosos de nuestra autonomía pero amenazados,
nos descubrimos precarios y limitados. En
germen apunta un sentimiento vago de finitud.
(principio de finitud)
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Lo anterior nos hace esperar y solicitar alguna salvación
donde la haya. En situaciones graves, en alguna
realidad que se antoja superior (principio de la
necesidad de salvación), so pena de frustración y
privación de ese plus de sentido que el afán de
supervivencia postula.
Así surge, al parecer, el sentido religioso en su
contenido más amplio: desde la fe en la salvación por la
divinidad hasta el recurso al amuleto, la medalla, el
escapulario o las cartas del tarot .
2) SUPERSTICIÓN
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Aquí se atribuyen poderes extraordinarios a
ciertos ritos sin relación a la divinidad.
Se vale de objetos –amuletos-, ritos singulares y
oraciones milagreras para vencer el temor y la
angustia que producen las fuerzas amenazantes
incontroladas.
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Sus
manifestaciones
principales
son
la
adivinación, los hechizos profilácticos y los
maleficios.
Le caracteriza la falta de convicción religiosa y la
credulidad
3) HECHICERÍA
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Parte de una comprensión de naturaleza que
excluye todo poder sobrenatural;
Es una apropiación de poderes naturales ocultos
con fines maléficos mediante una habilidad
extraordinaria en quien la ejerce.
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Los medios empleados son variadísimos y
dependen de los pueblos y culturas, y se
transmiten de padres a hijos;
Los curanderos, chamanes y “médicos brujos” de
muchas culturas premodernas entran en esta
categoría.
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Cuando en la Europa medieval se vinculó la
hechicería con Satanás, nació el concepto de
brujería.
La brujería es la forma religiosa de la hechicería,
pues está insertada en un aparato doctrinal
concreto.
4) RELIGIÓN
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Es el reconocimiento consciente y operante de
una verdad absoluta y sagrada, -totalmente otra,
inefable, simbólica- de la que el ser humano sabe
que depende su existencia.
Este reconocimiento implica una relación
personal armónica en el ámbito del misterio.
En el origen del término se aduce la expresión
relegere (Cicerón) que implica reflexionar, poner
atención. De ahí la idea de reconocer y cumplir
fielmente los deberes con los dioses;
 Lactancio habla de religare, que pone de relieve
el aspecto de compromiso con la divinidad como
valor supremo.
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Religión, en síntesis, es una actitud antropológica
fundamental, que se articula en construcciones
simbólicas variadas, dependiendo de los modelos
culturales, sociales y hasta económicos.
La clave de la religión es que está inscrita en la
conciencia y genera la weltanschauung fundamental de
cada persona.
LOS SISTEMAS DOCTRINALES
Las llamadas “religiones” son, en su mayoría,
sistemas filosóficos o teosóficos.
 Estos sistemas se articulan mediante una serie
de principios axiomáticos mínimos.
 Estos principios constituyen, ordinariamente,
una doctrina que implica tres ejes: ideológico,
cultual y ético.
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EJE IDEOLÓGICO
Se constituye por lo que se conoce como “verdades
que hay que creer”.
 Se basa en la creencia o fe. Esto se fundamenta
en la dimensión misteriosa del hecho religioso.
 No se puede conocer, sólo se cree lo que ha sido
revelado por la divinidad o algún mediador de
ésta.
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EJE CULTUAL
El relato fundacional del sistema remite a ciertas
prácticas que reproducen el encuentro de la
divinidad con el ser humano.
 El culto implica el recuerdo y la renovación de
este encuentro mediante el rito.
 Existen también prácticas cultuales personales
que se orientan al núcleo fundamental del
sistema.
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EJE ÉTICO
Las creencias suscitan una forma de ver la vida y
el mundo.
 Esa visión implica un modo de relación de la
persona con los demás, consigo mismo y con la
divinidad.
 Los valores y la concepción de bien-mal que se
deriva de ello generan la ética.
 Aquí se arraiga, en la mayoría de los sistemas, un
compromiso social.
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LA POSMODERNIDAD
La época actual ha minado la dimensión histórica
de las religiones al proclamar el fin de la historia
(Vattimo, Lyottard, Baudrillard, Derridá, entre
otros).
 La irrupción de oriente en la cultura occidental
ha generado un sincretismo especial que se ha
denominado “religiosidad light”.
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La “religiosidad light” no tiene un sistema
doctrinal definido. Se basa en la lógica del
sentimiento.
 La finalidad es sentirse bien con uno mismo, en
armonía con la naturaleza y los demás, sin
ningún referente externo.
 No existe un culto definido ni una escala de
valores morales absoluta.
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La “religiosidad light” gusta de elementos
esotéricos como:
 uso de cuarzos;
 la creencia en los ángeles;
 el uso de imágenes de diferentes tradiciones
religiosas por moda, no por convicción;
 la escucha de la palabra de los “nuevos profetas”:
Depak Chopra, Conny Méndez, Jorge Bucay,
Miguel Ángel Cornejo…
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EDUCACION
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Los diversos grupos religiosos suelen educar a
partir de los elementos que rozan en la magia y
en la superstición.
Estrictamente hablando, el elemento religioso no
es susceptible de ser “enseñado”, ya que exige el
compromiso ético y la responsabilidad personal
que nace de la convicción de la fe y de la
conciencia.
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La clave de la educación en la religión estriba en
la pregunta:
¿CÓMO ES EL DIOS
EN EL QUE CREO?
El pensamiento religioso fundamental se mueve en
la dialéctica de obtener por parte de la divinidad
beneficios a cambio de algo que yo ofrezco.
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Así entonces, los elementos que se enseñan tendrán
que ver con ese intercambio, y pueden apuntar hacia
los siguientes aspectos de la vida:
MIEDO
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El miedo es uno de los resortes más poderosos de la
psique humana. Cuando éste se vincula al aspecto
religioso, el resultado es tremendo.
La educación religiosa hace uso de él en un doble
aspecto:
a)
b)
Aprender a librarse de los miedos;
Generar miedo para conseguir algún fin determinado.
SALUD
La idea de salud señala a la salud física y a la
“salvación” -salus en latín-, es decir, a la plenitud
de la felicidad.
La natural tendencia hedonista del ser humano
favorece este aspecto. Para obtener la salud una
persona está dispuesta a hacer cualquier cosa…
Los grupos religiosos que aseguran sanar y otorgar
salud a los enfermos, ofrecen la salud como
“producto” en venta, obteniendo abundantes
ganancias económicas por ello.
Religión y salud es el mejor negocio que pueda
haber. El mejor antídoto solo puede ser la
educación.
SENTIRSE BIEN
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La posmodernidad tiene como “único bien” el
sentirse bien consigo mismo, aquí y ahora.
La educación religiosa va orientada a lograr que
la persona se sienta bien a partir de la
realización de una práctica concreta, de la
obtención de un objeto-amuleto o de, lo más
importante, calmar la conciencia.
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Una conciencia tranquila es la mejor oferta
religiosa que existe.
Si
vivir
tranquilo,
incluso
social
y
económicamente hablando, es una bendición de
Dios, hay que obtener esos medios que me dan la
tranquilidad, a cualquier precio.
LA VERDAERA RELIGIÓN
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Los grupos religiosos aseguran que a mayor
número de adeptos, más auténtico es su mensaje,
por lo tanto la educación se orienta a obtener más
fieles.
Sin embargo, existe de trasfondo la noción de
diezmo, lo que pone el acento no en la veracidad
de un mensaje sino en el poderío económico de un
grupo religioso.
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En opinión del Parlamento Mundial de las Religiones,
la “verdad” de una religión no puede ser “enseñada”, ya
que esa verdad está fundada en la práctica de la
compasión, la solidaridad y la lucha por la justicia.
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A fin de cuentas, no hay que olvidar que una
realidad no puede ser sujeto de conocimiento y de
fe al mismo tiempo.
Se pueden enseñar conceptos filosóficos y
teológicos, pero no se puede “autentificar” una
religión solo con la enseñanza de conceptos y
normas.
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Los auténticos valores de una religión solo
pueden ser testimoniados con la vida del
creyente.
Aquí se aplica el refrán popular que dice:
“Las palabras convencen,
pero el ejemplo arrastra”.
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