 De
nada sirve enterarse o darse por enterado, de los
nuevos tratados de didáctica si no los comprendemos y
mucho menos podemos ponerlos en práctica con un
mínimo de racionalidad educativa.
¿Cómo es que los
profesores perciben su
obligación de enseñar?
¿Cuántos de nosotros
manifestamos nuestro hastió o
malestar cuando se nos pide
entregar la planeación del
curso que nos fue asignado?
¿Cuántos de nosotros hacemos
pasar el índice programático
del libro más reciente
(Argumentos) en lugar de la
planeación que nos obliga?
 ¿Cuántos
de
nosotros
nos
enfrentamos a la más cruel
incompetencia educativa y a la
ignorancia
técnico-pedagógica
cuando intentamos planear nuestros
cursos, que no nos queda otra salida
que reclamar la inutilidad de tal
planeación?
Finalmente
suelen percibir
como tarea, a manera de ir
cerrando el ciclo de su
quehacer docente, la actividad
de evaluar, examinar o poner
nota.
 planeación,
metodología didáctica y
evaluación;
preparar
las
clases,
impartirlas y examinar a los alumnos.
 La
obligatoriedad de los contenidos
declarativos de las diversas áreas y subáreas, la presión social hacia cierto tipo de
rendimientos académicos, la disponibilidad
real de recursos didácticos, los criterios
pedagógicos en la organización de los
horarios, el clima de las relaciones entre
profesores, el sistema de autoridad vigente
de la administración educativa, la ausencia
de programas de formación docente, tiempo
de dedicación retribuida de los docentes,
etc.
 Triple
laguna transversal, la falacia
separabilidad y el simplismo secuencial.
de
la
 La comprensión de la enseñanza que los profesores
traen consigo.
 Después de todo los profesores practicamos los métodos
que nos aplicaron y no los que nos enseñaron.
 La decisión de perfeccionamiento.
 El perfeccionamiento técnico profesional a través de la
innovación, investigación y de la capacitación didáctica.
 Todas las tareas del profesor, la de planear, la de dar sus
clases, la de evaluar a sus alumnos y la de perfeccionarse o
no, atienden a una organización institucional
concreta, y no a una nube especulativa de un tratado de
didáctica escrito sobre la mesa de un despacho estéril
 las tres tareas mencionadas anteriormente (comprensión,
perfeccionamiento y organización), no son tres
momentos operacionales que añadir a la secuencia lineal
percibida por los docentes, sino que se trata de tres tareas
transversales que siempre están presentes y, por tanto,
redefinen la acción didáctica de los docentes al momento
de enseñar.
 Con qué enseñar, cómo enseñar y cómo examinar a los
alumnos.
 Así las tareas de comprensión, perfeccionamiento y el
contexto organizacional,
atraviesan
(vertical
y
horizontalmente) en forma de espiral al ciclo didáctico,
dicho de otra forma son transversales al ciclo didáctico.
 Transversalidad que se constituye como una orientación
global coherente que debe penetrar todo el proceso de
enseñanza-aprendizaje.
 Cuando yo, como profesional de la enseñanza (o de la
cirugía) me dispongo a entrar en el aula (o en el
quirófano), a fin de intervenir con mi metodología
didáctica (o con mi bisturí) sobre el tejido mental (u
orgánico) de mi cliente (alumno o paciente), no puedo
permitirme el lujo de ignorar la anatomía (estructura,
componentes) ni la fisiología (funcionamiento,
dinamismo) del complejo, delicadísimo y a veces vital
tejido sobre el cual pretendo actuar (...).
 Se considera que muchos de los problemas que aparecen
en la relación docente-alumno, podrían desaparecer si el
maestro no tratara de reprimir sus afectos, si fuese más
auténtico, reconociendo sus errores, su subjetividad, etc.
 Se trata de dar más creatividad a los alumnos, tratando
de eliminar barreras entre docentes y educandos,
ocultando el maestro muchas veces su autoridad, bajo la
apariencia de un guía del aprendizaje.
 ¿Están los maestros preparados para
educar alumnos del Siglo XXI?
 ¿Saben cómo enfrentar los cambios
vertiginosos que se gestan en la sociedad?
 En la era de Internet, seguimos
enseñando con el borrador y la tiza, como
en siglos anteriores.
 La vocación de enseñante imprime carácter a quien siente
su llamado; es algo que se nota en su actitud general, en la
profunda conciencia que tiene de lo que está haciendo, en
la capacidad para llevar con alegría los sinsabores de un
oficio duro y estresante en ocasiones.
 Los buenos profesores son esos que echan a la sabiduría el
grano de sal indispensable para que los demás la puedan
degustar sabrosamente sazonada. Esos que saben muy
bien que enseñar es aprender dos veces. Los que, más que
al conocimiento en sí mismo, aman al sujeto del
conocimiento; es decir, al alumno.
 Pocas cosas hay que se recuerden más, y pocos regalos
más perdurables puede recibir el niño de hoy, que la
palabra sabia y serena del buen profesor.
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La Profesión de Enseñar - Laboratorio de Formación Docente