Ustedes
son la luz
del mundo
(Domingo 5A TO)
¡Qué alegría cuando me
dijeron: “Vamos a la casa
del Señor”!
Ya están pisando nuestros
pies tus umbrales,
Jerusalén.
Liturgia de la Palabra
Vista desde la cima de las bienaventuranzas
¿Somos SAL y LUZ para este mundo?
Mt 5,13-16
En aquel
tiempo,
dijo Jesús
a sus
discípulos:
“Ustedes
son la sal
de la
tierra.
Iglesia del lugar, donde Jesús dijo estas palabras
La Buena Noticia se ha de anunciar con gracia y
“salero”, para dar buen gusto a la vida de [email protected] demás.
Quien opta por los valores del Reino aporta el sabor
del Evangelio a la sociedad en la que vive.
Vosotros sois la sal de la tierra
El gusto de la sal hace
“agradable” la vida
Sólo el
corazón
bueno
encuentra
el gusto
de cada
cosa
Pero si la sal se
vuelve sosa, ¿con
qué la salarán? No
sirve más que para
echarla fuera y que
la pise la gente.
Se pierde la sal, cuando “la Fe se
sostiene en la sabiduría humana,
no en el poder de Dios” (1a lectura)
Y la vida
se seca
Lugar solitario de la cima
La sal preserva los
alimentos.
La sal da sabor.
La sal es para los demás.
Así debemos ser.
Ustedes
son la
luz del
mundo.
Si eres justo, serás Luz que
apunta en la oscuridad (Salmo)
Si tus
ojos son
luminosos,
no habrá en
ti nada
tenebroso
(Lc 11,36)
Salida del sol desde la cima
¿Cuáles son las Fuentes de la Luz?
- La Palabra de Jesús
- La Eucaristía
Como la luna,
Reflejamos los rayos del sol.
Todos juntos,
somos un cielo estrellado.
¿Cómo somos Luz del mundo?
- Por el testimonio
- Por las obras que hacemos.
¿Qué podemos iluminar?
- La familia
- La educación
- El trabajo
- La economía
- La política
¿Quiénes son hoy Luz del mundo?
- El Papa Francisco.
- Madre Teresa de Calcuta
- S. Ignacio de Loyola con sus
Ejercicios Espirituales.
Tampoco se
enciende una
lámpara para
meterla debajo
del celemín,
sino para
ponerla en el
candelero y
que alumbre a
todos los de
casa.
No puede ocultarse una ciudad
situada en la cima de un monte
Quien vive
despegad@ del
dinero y con
corazón justo y
compasivo, no
puede ocultar su
propia felicidad y
el bienestar que
crea a su
alrededor. Como
Deja que la Luz de ¿Doy luz o
doy
Jesús te alumbre (1a
tinieblas?
lectura)
Alumbre así
la luz de
Ustedes a
los hombres,
La Luz
está en tu
mano
Si la tienes, alumbrarás...
para que vean las
buenas obras de
Ustedes, y den
gloria a su Padre
que está en el
cielo."
Brille de tal modo su luz delante de los hombres
que, al ver sus buenas obras, den gloria al Padre
que está en los cielos.
La Luz es el
bien que
hacemos,
aunque sea
participando
de la Cruz
La GLORIA es
para Dios, no
para nosotros
Debemos ser Luz y Llama
Debemos ser no
simplemente termómetros,
sino termostatos: un fuego
que enciende otros fuegos.
Como la tierra eres necesaria.
Como el fuego sustentas los
hogares.
Como el pan eres pura.
Como el agua de un río eres
sonora.
Hoy, alegría, encontrada en la
calle,
lejos de todo libro, acompáñame:
contigo quiero ir de casa en casa,
quiero ir de pueblo en pueblo,
de bandera en bandera.
No eres para mí solo.
A las islas iremos, a los mares.
¡Contigo por el mundo!
¡Con mi canto!
¡Con el vuelo entreabierto de la
estrella,
y con el regocijo de la espuma!
Voy a cumplir con todos
porque debo a todos mi alegría.
No se sorprenda nadie porque
quiero
entregar a los hombres los dones
de la tierra,
porque aprendí luchando
que es mi deber terrestre
propagar la alegría.
Y cumplo mi destino con mi canto.
Pablo Neruda
Que tu luz, Señor,
“ilumine a los que
vivimos en la
oscuridad, y guie
nuestros pasos por
caminos de Paz”
Creo en Dios PADRE todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo,
su único Hijo, nuestro Señor,
que fue concebido por obra
y gracia del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen,
Padeció bajo el poder de
Poncio Pilato, fue crucificado,
muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó
de entre los muertos,
subió a los cielos y está sentado
a la derecha de Dios Padre
Todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la Santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.
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V Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A. San Mateo 5, 13