RASTREAR EL TIEMPO EN LA ESCUELA
Centro Educativo Rural. La Cascada. Granada
MIS RASTROS, MIS HUELLAS, MIS HUESOS
Texto tomado de: LUZ ADRIANA CUERVO OROZCO
en trabajo para la UPB. Sonsón, 15 de marzo de 2003
Elaborado en diapositivas por:
LUIS CARLOS VÉLEZ RIVERA
Director Núcleo Granada. 14-06-2008
Los niños y niñas llegan todos los días
activos y alegres para iniciar sus labores
académicas. Se inician las clases a las
08:00 a.m. Todos ingresan al salón e
inician con la oración de costumbre, la
profesora nota que falta un alumno.
Ella no dice nada y toma la asistencia y
ya han pasado 10 minutos, todos los
niños responden ”Presente”, pero aquel
niño que ella sabía que no estaba, no
había llegado.
CER. La Cascada. Granada. Prof. Diana Trejos
Continuamos con la primera
hora de clase y a las 08:30
a.m.,
llegó
Juan
Pablo
Rodríguez,
corriendo
y
sudoroso, entró al salón.
CER. La Honda. Granada. Alumnos en clase
Buenos días profesora – dijo el niño – excúseme por llegar a esta hora. Me tocó
levantarme a las 05:00 de la mañana, ir por las vacas, ayudarle a ordeñar a papá y
conseguir leña para mamá hacer el desayuno y estaba tan de malas que a las 7:30 me
iba a bañar y se fue el agua y me tocó ir a echarla, llegar a la casa, bañarme para venir
a la escuela y a mi mamá le tocó empacarme el desayuno porque yo ya no tenía
tiempo de comérmelo, pero ahora a las 10:00 a. m., en el descanso, me lo como.
Este fue el relato que Juan Pablo,
dio a la profesora y ella respondió.
CER. El Roble. Granada. Alumnos que llegan
Tranquilo, vaya siéntese en su puesto, para que no se atrasen más sus
compañeros.
La profesora sabía que así era la vida de Juan Pablo y de muchos otros niños
del campo.
Llegó la hora del descanso. Todos salen
corriendo alegres y comienzan a
compartir de sus juegos, pero Pablo está
sentado en un rinconcito tomando su
desayuno.
Hoy, Juan, tuvo tiempo para desayunar, no para
jugar y tampoco, de desatrazarse de los primeros
30 minutos de clase.
Suena la campana, son ya las 10:30 hora de continuar en clases. Juan
ingresa al salón con la disposición para comenzar con otra área desde el
principio están todos muy concentrados y juiciosos, todos participan y están
muy atentos a las explicaciones de la profesora, el tiempo pasa, miran el
reloj, algunos murmuran – ya casi es hora de almuerzo -. De pronto Juan
Pablo se acuerda que debe ir a llevarle al trabajo el almuerzo a su papá. Se
para y dice:
Profesora, me deja irme un poquito antes de salir de clase, es
que tengo que llevar el almuerzo a mi papá
Está bien, continúa con la tarea y faltando un cuarto para las
doce se va para la casa.
Él sabe que regresan a la 1:00 de la tarde.
Los demás niños continúan trabajando en sus
cuadernos, suena el timbre son las doce. Un
niño grita: “Almorzar”.
Todos salen corriendo a sacar sus almuerzos,
otros se van a almorzar a sus casas.
Ya es la una, Juan Pablo, llegó 10 minutos antes y entra al aula primero que
los demás.
Al sonar el timbre, todos ingresan nuevamente al salón y se preparan para
sus dos últimas horas de clase, ya están cansados y muy fatigados, el sol
golpea fuertemente y todos están muy acalorados y así continúan sus
labores.
Son las 2:30 de la tarde, todos
guardan sus útiles, cada uno tiene
tareas, lecciones para el día siguiente,
se disponen a hacer el aseo, todos
colaboran para terminar ligero. Hecho
el aseo, hacen formación, rezan y se
van para la casa a descansar y hacer
tareas.
Pero Juan Pablo, apenas alcanza a llegar a la casa y se toma un poco de agua
de panela, y de inmediato su padre le dice:
Vaya Juan Pablo, encierre los terneros. El pobre coge el zurriago y se va.
Son las 4:30 de la tarde, Juan apenas viene con los terneros.
Acaba de llegar, cuando el papá le manda a traer leña para la comida, y
cuando llegue corte el cuido para las vacas.
Todas estas labores las termina, Juan a las 6:30 de la noche.
La casa de Juan, no tiene energía y sólo hay una vela para él
alumbrar. Juan llega a las 6:30 de la noche, toma un poco de agua
para calmar la sed y pide agua caliente para lavarse las manos que
las tiene empantanadas.
Son las 7:00 de la noche, la mamá sirve la comida para todos.
Juan Pablo come con agrado. Juan apenas pudo sentarse a
hacer sus tareas, a las 7:30 y no las culminó todas. La lección
quedó sin aprender, el cansancio lo venció y quedó
completamente dormido sobre sus cuadernos. Su madre lo
toma en sus brazos y lo lleva a su cama, duerme hijo que
mañana hay que madrugar, le dice ella.
En conclusión los niños del campo fuera de que
deben estudiar, también les imponen trabajos en
sus casas, los cuales absorben la mayoría de su
tiempo y en algunos casos esto les perjudica para
el estudio, y lo peor de todo es que los padres de
familia no están conscientes del mal que le hacen
a sus hijos. Está bien que el niño colabore en su
hogar, pero no entorpeciendo sus estudios.
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