Derrota a tus gigantes
1Sam 17:1-11
“Es del esfuerzo, no del éxito, de donde se
saca la satisfacción. El esfuerzo total es la
victoria total”
Mahatma Gandhi (1869-1948)
Estadista y pensador pacifista hindú
Introducción
Godzilla apareció en pantalla por
primera vez en 1954 en la película Gojira,
conocida en España con el nombre de
“Japón bajo el terror del monstruo”,
producida por los estudios Tōhō.
Godzilla ha aparecido en 28 películas
japonesas hasta la fecha y es el
personaje principal de la versión
estadounidense de 1998.
Godzilla es la referencia más popular de la cultura
japonesa del siglo XX, siendo descrita como un enorme
dinosaurio mutante, quien genera y salva del caos a Tokio y el
mundo. A pesar de que su popularidad ha ido decreciendo a
medida que avanzan los años, continúa siendo uno de los
monstruos más conocidos en todo el mundo. Hasta la fecha,
Godzilla continúa siendo uno de los íconos más representativos
del cine japonés.
Se cree que los estudios Tōhō habían pensado en Godzilla
como una representación del miedo que sintió Japón después del
bombardeo atómico sufrido en la Segunda Guerra Mundial a manos
de Estados Unidos.
En la campaña publicitaria de la
película estadounidense Godzilla, se
lanzó la frase: “El
tamaño sí
importa”, aludiendo a los más de 50
metros de altura del monstruo.
“El tamaño sí importa”.
Eso fue lo que dijo Saúl cuando vio al
gigante Goliat y tuvo miedo de su
propia existencia. David también dijo:
“El tamaño sí importa, y a semejante
“ropero” no le puedo fallar”. Nosotros,
en nuestra vida cristiana normal, nos
vamos a enfrentar a gigantes que
quieren humillarnos. El tamaño sí
importa, pues mientras más grandes
son nuestros gigantes, más preparados
tenemos que estar.
¿Cómo podemos enfrentar y derrotar a
nuestros gigantes?
¿Cómo derrotar a aquellos adversarios
que quieren obstaculizar nuestra vida
espiritual?
“Para derrotar a nuestros gigantes, debemos
considerar:”
I. Las dimensiones de nuestro enemigo, 1Sam 17:4-7
“Salió entonces Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un
palmo.
traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de
malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. 6Sobre sus
piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. 7El
asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tenía el hierro de su lanza
seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él”.
5Y
“Para derrotar a nuestros gigantes, debemos
considerar:”
II. La destreza en el uso de nuestras armas, 1Sam17:3940
“Y David echó de sí aquellas cosas. 40Y tomó su cayado en su
mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco
pastoril y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo”.
“Para derrotar a nuestros gigantes, debemos
considerar:”
III. La dirección de nuestra mirada espiritual, 1Sam 17:4247
“45Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y
lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los
ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.
46Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la
cabeza... y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.
Conclusión
Max Lucado, en su libro “Enfrente
a sus gigantes”, dice.
“Debemos enfrentar a nuestros
gigantes. Sin embargo, no
necesitamos enfrentarlos solos.
Céntrese primero y principalmente en
Dios. La vez que David lo hizo, los
gigantes cayeron.
Examine esta teoría con una
Biblia abierta. Lea 1Samuel 17 y haga
una lista de las observaciones que
David confeccionó respecto a Goliat.
David no pregunta nada con respecto al
peso de la lanza, el tamaño del escudo
o el significado del cráneo y el alambre
de púas tatuado en el brazo derecho del
gigante. David sólo piensa en Dios.
Existen nueve referencias de lo
que David sabía de Dios, y una sola de
lo que sabía de Goliat. Nueve a una.
¡Esa es la proporción! ¿Tus
afirmaciones a Dios y tus reclamos
están en esa proporción? ¿Tu
confianza y tu duda están en esa
proporción? ¿Tu fe y tu falta de fe
están en esa proporción? ¿Estás
nueve veces más dispuesto a confiar
en él que en las circunstancias?”
Yo te invito a que
derrotemos a nuestros
gigantes, considerando las
dimensiones de nuestros
enemigos, la destreza en el uso
de nuestras armas y en la
dirección de nuestra mirada
espiritual. Es cierto que la
batalla no es agradable, y
menos con enemigos como
Goliat; pero aquel que está con
nosotros es más poderoso que
cualquier Goliat. En la lucha
espiritual encaramos enemigos
poderosos, escogemos armas
poderosas y habremos de
experimentar victorias
prodigiosas.
Yo te invito a
permanecer en la lucha y a
derrotar a nuestros gigantes en
el nombre de nuestro Señor.
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Derrota a tus gigantes - 1Sam 17.1