“LA COORDINACIÓN HACENDARIA, PIEZA CLAVE
PARA EL FEDERALISMO MEXICANO DEL SIGLO XXI”
1 DE AGOSTO DE 2008
Dip. César Camacho
Presidente de la Comisión de Justicia
Cámara de Diputados, LX Legislatura
 Una tendencia global se deja sentir en los
países occidentales.
 México, desafortunadamente, no participa de
esa tendencia a cabalidad.
 Urge
concretar
el
fortalecimiento
federalismo
mexicano
del
siglo
especialmente en el ámbito fiscal.
del
XXI,
I. PODER POLÍTICO Y FINANZAS PÚBLICAS
Los pocos países que aparentemente escapan a la corriente que confirma el
incremento de los ingresos (Canadá y Estados Unidos), han logrado tal nivel de
descentralización previo que no hacen, sino confirmarla.
Desde la primera perspectiva, la del ingreso, la descentralización se incrementó
en todos los casos -con las excepciones mencionadas- y, dado el pálido incremento
en México, nuestro país se ubica como el más rezagado, incluso por debajo de
Francia, nación de sistema de gobierno unitario y, como tal, teóricamente poco
predispuesta a la descentralización.
EVOLUCIÓN DE LOS INGRESOS DE LOS GOBIERNOS LOCALES
Como proporción del ingreso nacional, en términos porcentuales[1]
1er corte
1987-1993
2do corte
1994-1995
3er corte
1998-2003
Canadá
52.5
53.9
51.7
Suiza
43.7
43.6
49.4
Argentina
40.6
40.8
43.5
Estados Unidos
42.7
41.6
41.4
Dinamarca
31.5
32.1
35.5
Suecia
29.3
30.9
35.0
Brasil
18.7
28.9
31.2
Bolivia
16.3
22.5
23.3
Francia
12.4
13.3
12.6
México
7.5
7.9
8.0
País
[1]
De acuerdo con estadísticas elaboradas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) a partir de datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Aparecen en cursivas los países que cuentan con sistema federal de gobierno
Por lo que se refiere a los egresos, también se ha incrementado su
descentralización –salvo en Canadá y en Argentina por condiciones
muy singulares- lo que, una vez más, confirma la tendencia de los
últimos años.
EVOLUCIÓN DEL GASTO A CARGO DE GOBIENOS LOCALES
Como proporción del gasto nacional, en términos porcentuales[1]
[1]
País
1er corte
1987-1993
2do corte
1994-1995
3er corte
1998-2003
Canadá
Dinamarca
Suiza
Estados Unidos
Suecia
Argentina
Brasil
México
Bolivia
Francia
58.3
43.3
50.6
44.1
36.7
45.8
37.2
25.2
16.3
17.3
58.3
43.5
48.3
45.5
30.7
43.3
36.5
31.5
21.2
17.5
58.1
57.4
55.4
48.1
44.3
43.2
41.7
38.6
25.8
17.8
De acuerdo con estadísticas elaboradas por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) a partir de datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Tres lecciones:

Primera. Para la descentralización hacendaria es fundamental que ingreso y
gasto reciban similar impulso; y en ambas vías, se precisa la participación
activa de los diversos ámbitos de gobierno.

Segunda. Si se incrementa el ingreso ampliando o distribuyendo las
potestades tributarias, se acentúa la descentralización; si crece el gasto
mediante transferencias fiscales, se incrementa la dependencia.
Indudablemente, el efecto nunca es neutro.

Tercera. En cualquier caso, si se pretende aumentar el ingreso y la capacidad
de decisión de los gobiernos locales sobre el destino de los recursos, es
inevitable que estos últimos asuman responsabilidades recaudatorias; lo que
significa que tomen parte en la decisión acerca de qué, quién y cuánto cobrar.
II. AVANCES PARCIALES E INCOMPLETOS EN MÉXICO
Se puede tener la falsa impresión de que los ingresos de estados y municipios
han crecido importantemente y sus gastos también.
Prácticamente todos los gobiernos locales padecen los problemas financieros de
siempre, a pesar de que la hacienda pública nacional cuenta con más recursos que
nunca.
Esa supuesta descentralización, aparente en el ingreso e insuficiente en el
egreso, no puede pasar inadvertida. Como precisan los especialistas, no distribuye
racionalmente la responsabilidad ni los recursos entre federación, entidades y
municipios.
EL SISTEMA NACIONAL DE COORDINACIÓN FISCAL
Esas nuevas reglas propiciaron la arrogación, por parte de la
federación, de diversas potestades tributarias, incluyendo las que eran
originariamente de los estados, de manera destacada los impuestos al
consumo y a la renta, por lo que los convenios que en lo sucesivo se
firmaron, implicaron la renuncia de las entidades a su facultad
recaudatoria.
Así las cosas, a veintiocho años de su creación, es evidente la
obsolescencia de este sistema. Nuevas condiciones y actores políticos
obligan a su cambio.
LA CONVENCIÓN NACIONAL HACENDARIA
Pero si bien se han consolidado algunos acuerdos de la
Convención Nacional Hacendaria, faltan aspectos fundamentales
como: otorgar facultades tributarias de las entidades federativas;
establecer responsabilidades claras para la revisión del gasto
federalizado particularmente en educación y salud; y crear, con la
más alta jerarquía legal, una instancia responsable de la
coordinación interinstitucional.
UNA REFORMA CONSTITUCIONAL NECESARIA
En los discursos, los políticos de toda extracción partidaria se
han expresado a favor de la descentralización que conduzca a un
federalismo asimétrico, cooperativo y equilibrador.
En esta delicada materia se propone modificar a fondo la
situación actual derivada de que la amplísima competencia federal
consagrada en el Artículo 73 fracción VII, desborda a todas las
demás, al permitirle a la Federación gravar no sólo sus materias,
sino toda fuente impositiva, incluyendo las materias locales que,
por vía de convenios, igualmente se arroga.
III. PARA FORTALECER EL FEDERALISMO
HACENDARIO MEXICANO
Si la voluntad es que las decisiones calen hondo y
trasciendan, en un estado social y democrático de derecho,
éstas deben impactar la Constitución. El desafío parece ser la
implantación de un “Federalismo a la mexicana”.
EL FEDERALISMO A LA MEXICANA
CINCO PROPUESTAS CONCRETAS:
1. Para recuperar facultades tributarias perdidas, es conveniente que las entidades federativas
puedan imponer de manera privativa o concurrente, las contribuciones necesarias para cubrir su
presupuesto y los de sus respectivos municipios. Es decir, no habrá federalismo hacendario, en tanto
las entidades federativas no contribuyan al aumento del ingreso nacional.
2. Adicionalmente, vale la pena establecer principios y criterios para distribuir las participaciones
federales. Entre los primeros podrían estar la equidad pues la participación tiene que ser proporcional
y adecuarse a las características de cada estado, y la justicia distributiva ya que los que tienen menos
deben recibir apoyos adicionales que atemperen las disparidades.
Y entre los criterios, los de población por ser un indicador objetivo respecto del número de
personas a las que se debe atender; desarrollo económico que alienta la productividad y la
competitividad, marginación que sirve para diseñar las políticas de desarrollo social y esfuerzo
recaudatorio que busca reconocer el desempeño acreditado por cada entidad en el cobro de sus
propias contribuciones.
3.
Sería conveniente que la distribución de las aportaciones federales no sea rígida e
inamovible, sino que se realice con los criterios y principios mencionados y,
seguramente con fórmulas complejas, vale la pena que se asignen caudales
presupuestales por entidad, señalando grandes trazos y estableciendo amplios
márgenes para que sean las legislaturas locales las que destinen con precisión el
destino de dichos recursos, con criterios mejor afinados que consideren
prioritariamente las necesidades sociales; de igual manera, serían los órganos de
fiscalización dependientes de ellas, los que controlarían su correcta aplicación.
4.
Con el propósito de que también el gasto público local sea eficiente, sería conveniente
marcar cauces y diques a la manera como las entidades federativas administrarían su
hacienda. Principios como legalidad, eficiencia, racionalidad, transparencia y rendición
de cuentas, podrían normar el ejercicio de los recursos públicos en manos de dichas
autoridades inmediatas a la comunidad.
5.
Finalmente, la tan necesaria y anunciada implantación de un Sistema Coordinador de la
Hacienda Pública Nacional, que sustituiría al Sistema Nacional de Coordinación Fiscal.
Un sistema integrado por representantes del gobierno federal y de las entidades
federativas, que por mandato legal, aplique los mecanismos de compensación de los
egresos de ambos ámbitos de gobierno. Además, esta instancia le daría coherencia a la
potestad tributaria en general y orden al ejercicio del gasto público.
Esta reforma estructural del
Estado mexicano es posible.
Federalizar
es
recuperar.
Recobrar el derecho a la esperanza de
construir el México con el que todos
alguna vez hemos soñado.
Muchas gracias.
Presentación disponible en:
www.cesarcamacho.org
Descargar

Comentarios en torno a la iniciativa de reforma …