John McDowell
 El tema:
una objeción relacionada con el idealismo
 El horizonte: ir más allá de Davidson.
Por ello señala que en su planteamiento, la
necesidad de una constricción externa se satisface por
el hecho de que las experiencias consisten en la acción
de la receptividad.
 Las experiencias juegan un papel en la justificación:
las experiencias ya se encuentran equipadas, por sí
mismas, de contenido conceptual.

 La idea de operaciones de la receptividad
estructuradas conceptualmente nos coloca
en la posición de poder hablar de la
experiencia como una apertura al diseño de la
realidad, pues
 la experiencia le hace posible al diseño
mismo de la realidad el ejercer una
influencia racional sobre lo que
un sujeto piensa.
 Que las cosas sean de tal y cual modo

es el contenido conceptual de una
experiencia; si el sujeto de la experiencia no
se equivoca,
 que las cosas sean de tal y cual modo,
es también un hecho perceptible,
un aspecto del mundo perceptible.
¿Constituye esta afirmación una forma de
idealismo?
 No hay una fisura ontológica entre el tipo de
cosas que uno puede querer decir –o, en
general, el tipo de cosas que uno puede
pensar- y el tipo de cosas que
pueden ser el caso.
 Si afirmamos que ha de existir una constricción
racional sobre el pensamiento desde fuera de él
(con el fin de asegurarnos de reconocer apropiadamente la
independencia de la realidad),
 entonces nos ponemos a merced de un tipo
familiar de ambigüedad:
La palabra “pensamiento” puede designar el acto
de pensar; pero también el contenido que en un
momento dado se piensa: lo que se piensa.
 La idea clave:
Si hemos de reconocerle a la realidad su
independencia como es debido, lo que
necesitamos es una constricción fuera del
pensar y el juzgar, nuestros ejercicios de la
espontaneidad. No hace falta, pues, que la
constricción provenga desde fuera de los
contenidos pensables.
 La constricción nos llega desde fuera del
pensamiento, pero no desde fuera de lo que es
pensable:

Cuando nos remontamos hasta el final de una
justificación, lo último a lo que llegamos es un
contenido pensable; no algo más fundamental que
eso –como un mero señalar hacia algún elemento de lo
Dado-.

Cuando vemos que tal y cual es el caso, no nos
quedamos con ello (ni se queda ver tal cosa) en
algún lugar previo al hecho. Lo que vemos es:
que tal y cual es el caso.
4. REFORMULANDO LA SUBJETIVIDAD

No podríamos reconocer las capacidades que
operan en la experiencia como conceptuales de no
ser por el modo en que están integradas dentro de
una red racionalmente organizada de capacidades
que permiten el ajuste activo del pensamiento de
uno con lo que la experiencia nos proporciona.

La integración sirve para hacer, incluso de los juicios
más inmediatos de la experiencia, posibles
elementos de una visión del mundo.
 Mediante la “experiencia externa” un sujeto
se carga pasivamente de contenidos
conceptuales y deja que entren en acción
capacidades que se integran, sin solución de
continuidad, dentro de un repertorio
conceptual que tal sujeto utiliza para su
continua actividad de ajuste de su visión del
mundo (actividad que cuenta con el propósito de
que tal visión apruebe el examen acerca de un
acreditación como racional).
 Esta integración hace posible que
concibamos la experiencia como consciencia
(por lo menos, aparente) de una realidad
independiente de la experiencia.
Esta integración nos permite comprender
una experiencia como la consciencia de
“algo” independiente de la experiencia
misma, “algo” que se sostiene en su puesto
gracias a su conexión con el resto de la
realidad, más amplia, de forma que podamos
darle sentido a la idea que de que “tal cosa!”
seguiría siendo incluso aunque no se
experimentase que es así.
Tesis clave: Hemos de entender el mundo
experimentable como un objeto del
pensamiento activo constreñido
racionalmente por lo que revela la
experiencia; y
 las capacidades que entran pasivamente en
acción dentro de la experiencia pueden
reconocerse como capacidades conceptuales
tan sólo porque podemos ver que la idea de
espontaneidad casa con ellas.

El pensamiento no se queda en algún lugar previo a
los hechos:
el mundo puede abarcarse por parte del pensamiento.
Ello constituye el trasfondo sin el cual no nos sería
inteligible el modo particular en que la experiencia
capta el mundo.
 Los pensamientos, sin intuiciones, estarían
ciertamente vacíos.
Para entender el contenido empírico, en general, nos
hace falta contemplarlo en su rol dinámico dentro de
la actividad autocrítica, la actividad mediante la cual
tratamos de comprender el mundo tal y como penetra
en nuestros sentidos.


Mediante la experiencia, el mundo ejerce una influencia
racional sobre nuestro pensamiento.
No hay un límite externo
Las impresiones sobre nuestros sentidos que mantienen en
movimiento el sistema dinámico ya están equipadas ellas
mismas con contenido conceptual. Los hechos que se nos
manifiestan en esas impresiones no están más allá de un
límite externo que encierre dentro de sí la esfera
conceptual; y cuando el mundo penetra en nuestra
sensibilidad no es que esté cruzando tal límite desde el
exterior hacia dentro.
 Dentro de la actividad conceptual que se da en
este sistema dinámico nos hallamos
comprometidos con el mundo. Cualquier
comprensión de nuestra condición que quepa
esperarse debe ser desde el interior del sistema.
 El asunto no puede consistir en trazar un imagen
de los ajustes que relacionan el sistema con el
mundo desde un punto de vista transversal, es
decir, como si el sistema estuviese circunscrito
dentro de un límite y el mundo quedase fuera de
él. (Como hace Davidson)
 Resume lo anterior:
Exposición de cómo se
integran dentro de la espontaneidad las
capacidades conceptuales que entran en acción
en la experiencia.
 La integración hace posible a un sujeto el
entender una experiencia “Externa” como la
consciencia de algo objetivo, algo independiente
de la experiencia misma.
El objeto de una experiencia, el estado de cosas que se
experimenta como existente, se entiende como
parte de total de un mundo pensable.
 Los
conceptos de la “experiencia externa”
poseen un modo específico de integrarse
dentro de la espontaneidad, mientras que los
conceptos de la “experiencia interna” se
integran en esa espontaneidad de un modo
específicamente diferente.
 Todas las impresiones, internas y externas,
son eventos pasivos en los cuales se ponen en
acción las capacidades conceptuales.
Un caso límite de la estructura conscienciaobjeto.
Podemos concebir una impresión del “sentido
interno” en la que se aplica el concepto de, por
ejemplo, dolor como si fueres la consciencia de la
circunstancia de que el sujeto padece un dolor.
La estructura consciencia-objeto se emplea de modo
apropiado justamente porque el sujeto no concibe lo
que para él es padecer un dolor –la circunstancia que
es el objeto de su consciencia- sólo desde un punto de
vista “interno”, o en primera persona, respecto a esa
circunstancia que constituye su consciencia de ello.
 En los juicios de experiencia, las capacidades
conceptuales no se aplican sobre algo no
conceptual que nos haya proporcionado
previamente la sensibilidad:
las capacidades conceptuales se hallan ya en
acción dentro de lo que la sensibilidad nos
proporciona.
Cuando rechazamos el Mito de lo Dado,
rechazamos la idea de que,
al remontarnos hasta el fundamento de
un juicio, hayamos de terminar
señalando hacia una mera presencia.

Dos concepciones diferentes del papel del acto de señalar
como justificación: Mito de lo dado y propuesta de MacDowell
 Las justificaciones pueden consistir en
señalar hacia fuera, desde la esfera del
pensamiento, en dirección a ciertas
características del mundo.
 Sólo caeremos en el Mito de lo Dado si
suponemos que este acto de señalar habría
de cruzar a través de un límite que circunda y
encierra la esfera del contenido pensable.
 Un antropocentrismo arrogante:
una confianza infundada en que el mundo se
encuentre completamente dentro del alcance
de nuestra capacidad de pensarlo.
 Respuesta de McDowell:
No existe la garantía de que el mundo quede
completamente dentro del alcance de un
sistema de conceptos y concepciones tal y
como tal sistema se encuentra en algún
momento particular de su desarrollo
histórico; y puesto que no existe ninguna
garantía en este sentido, de ahí que nos sea
permanente la obligación de reflexionar.
¿Atribuye Kant a la receptividad una contribución
separable en su colaboración con la espontaneidad?
Según Kant, la experiencia no capta fundamentos
últimos a los cuales podamos apelar señalando hacia
fuera de la esfera del contenido pensable; la
experiencia capta, a través de los impactos que se
producen sobre los sentidos, elementos de una
realidad que precisamente no queda fuera de la esfera
del contenido pensable.
Si nos ceñimos al punto de vista de la experiencia
misma, lo que hallamos en Kant es una imagen en la
cual la realidad no se localiza más allá de un límite que
encierra la esfera conceptual, rodeándola.
El hecho de que la experiencia implique receptividad
nos asegura la constricción requerida desde más allá
del pensamiento y de los juicios.
Sin embargo, y puesto que ya se han aplicado
capacidades que pertenecen a la espontaneidad sobre
aquello la receptividad nos proporciona, podemos
suponer que tal constricción es racional; y así es como
esta imagen se libra de la amenaza de lo Dado.
¿Cómo puede ser genuinamente independiente
de nosotros el mundo empírico, si somos en
parte responsables de su estructura
fundamental?
No nos sirve aquí de ayuda el que se nos diga
que sólo es desde un punto de vista
trascendental que la estructura fundamental
del mundo empírico es obra nuestra.
Si suponemos que la responsabilidad racional
cesa en cualquiera de los puntos más
externos del espacio de las razones (y más
próximos al mundo mismo) nuestra imagen
de esta cuestión dejará de ser de algo que se
pueda reconocer como el hacer juicios
empíricos, ya que habremos prescindido por
completo del contenido empírico.
(Kant, si no fuese por su “trascendentalismo”)


Contrario a las intenciones de Kant, el efecto
de su filosofía es el de aminorar la
independencia de la realidad a la cual nos dan
acceso los sentidos.
Al Idealismo Absoluto le resulta primordial el
negar la idea de que el reino de lo conceptual
cuente con un límite externo; y nosotros
hemos llegado a un punto desde el cual
cabría comenzar a domesticar la retórica
propia de la filosofía.
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