John McDowell
 El tema:
el modo en que los conceptos median la
relación entre las mentes y el mundo.
 El oponente: Discutirá tal punto con la
perspectiva de Donald Davidson:
El esquema para Davidson es esquema
conceptual, por tanto debe oponerse al
contenido conceptual (a las intuiciones)
 El hecho de que los conceptos no estén vacíos, el
hecho de que los conceptos posean contenido
representacional, es un resultado de la
interacción entre los conceptos y las intuiciones.
 El “contenido”, según el dualismo al que alude
Davidson, corresponde con las intuiciones, con
las unidades de información adquiridas en la
experiencia, entendido todo ello en términos de
una concepción dualista de tal interacción.
 El trasfondo kantiano es lo que explica por
qué en el dualismo á la Davidson lo que se
contrapone a lo conceptual es descrito como
“lo Dado”.
 “Dualismo de esquema y lo Dado” es una
etiqueta mejor que “dualismo de esquema y
contenido”, ya que no tiene resonancias que
apunten, de modo mistificador, hacia la idea
de contenido representacional.
 El dualismo de esquema conceptual y
“contenido empírico”, de esquema y lo Dado,
constituye una respuesta a la forma en que
podemos ajustar nuestras creencias
empíricas a las razones o justificaciones y
éstas a su vez a lo externo.
 El núcleo de este dualismo es que nos
permite reconocer que existe una
constricción externa sobre nuestra libertad de
elaboración de conceptos empíricos.
 La idea es que las justificaciones empíricas
tienen su último fundamento en las entradas
que, procedentes del exterior, penetran en el
reino de la conceptual. De manera que el
espacio de la razones resulta ser más extenso
que el espacio de los conceptos.
 La idea misma de contenido representacional, y
no sólo la idea de juicios que estén justificados
apropiadamente, requiere de la interacción
entre conceptos e intuiciones (entradas de
experiencia).
 La idea de lo Dado: el espacio de las razones,
el espacio de las justificaciones o las pruebas,
se extiende más allá de la esfera conceptual.
 El anhelo: la seguridad de que cuando
utilizamos nuestros conceptos en un juicio,
nuestra libertada (nuestra espontaneidad en el
ejercicio del entendimiento) está constreñida
por algo más allá del pensamiento, y constreñida
de modo al que podamos recurrir para mostrar
que los juicios están justificados.
 El impacto causal del mundo opera fuera del
control de nuestra espontaneidad. (Esto nos
exonera)
 Pero una cosa es quedar exonerados de culpa,
debido a que la posición en que nos hallamos
puede retrotraerse en último término a la
fuerza bruta, y otra cosa es tener una
justificación.
 la idea de lo Dado nos proporciona una
exculpación donde lo que queríamos era una
justificación.
Kant: el conocimiento empírico es el resultado de la
colaboración entre la receptividad y la espontaneidad.
 La objeción a lo Dado: los contenidos conceptuales
que se asientan lo más cerca posible del impacto de la
realidad externa sobre la sensibilidad de uno no son
algo que se halle ya, en tanto en cuanto que
conceptual, a cierta distancia de tal impacto.
 Tales contenidos no son el resultado de un primer
paso dentro del espacio de las razones, un paso al que
habría de remontarse el último paso que se da cuando
se ofrecen justificaciones (tal y como se concibe esta actividad

de justificar dentro del dualismo del esquema y lo Dado).
 Tal supuesto primer paso sería un
movimiento desde una impresión, concebida
como una mera recepción de una unidad de
lo Dado, hasta un juicio justificado por tal
impresión.
 Pero las cosas no son de este modo: los
contenidos conceptuales más básicos (en
este sentido) ya los poseen las impresiones
mismas, lo que entra del mundo en nuestra
sensibilidad.
 Propuesta:
Cuando nos remontamos al fundamento de
un juicio empírico, el último paso nos
conduce hasta las experiencias.
Y las experiencias ya tienen contenido
conceptual.
 Debido a que la experiencia es pasiva, la
participación de capacidades conceptuales en
la experiencia no basta para dar pie a la idea
de que nos las tengamos que ver con la
facultad de la espontaneidad.
 Lo que genera la tentación de recurrir a lo
dado es el pensamiento de que la
espontaneidad caracteriza el ejercicio del
entendimiento conceptual en general, de tal
forma que la espontaneidad se extiende
incluso hasta los contenidos conceptuales
que se asientan lo más cerca posible de los
impactos del mundo sobre nuestra
sensibilidad.
Las capacidades que se aprovechan en la
experiencia se reconocen como conceptuales
únicamente cuando se las considera sobre el
trasfondo de que alguien que las posea ha de ser
capaz de reaccionar ante las relaciones
racionales que ligan los contenidos de los juicios
de experiencia con otros contenidos susceptibles
de entrar en los juicios.
 Esas ligazones otorgan a los conceptos su
lugar como elementos insertos dentro de las
posibles visiones del mundo.

 El operar pasivo de las capacidades conceptuales
en la sensibilidad no es inteligible de forma
independiente a su ejercicio activo en los juicios
(y en los pensamientos que surgen de tales
juicios).
 Que aunque la idea de espontaneidad no sea
algo que case del todo con la experiencia misma,
incluso los conceptos observacionales más
inmediatos están constituidos en parte por su
papel en algo que, ciertamente, se concibe de
modo apropiado cuando se concibe en
términos de espontaneidad.
 El problema con el Mito de lo Dado era que
nos proporcionaba, como mucho,
exculpaciones donde lo que queríamos era
justificaciones.
 Tal problema vuelve a aparecer aquí, en relación
con aquello que entra en la espontaneidad
procedente de aquello que, por así decir, le
entrega la sensibilidad en forma conceptual.
 Si tales entradas se conciben como algo que
queda fuera del campo de la espontaneidad,
fuera del dominio de la libertad responsable,
entonces lo máximo que pueden suministrarnos
es una exculpación por creer cualquier cosas que
tales entradas nos hagan creer, y no un motivo
para que justifique nuestras creencias.
La experiencia, aun siendo algo pasivo,
hace que se manejen capacidades que
genuinamente pertenecen a la
espontaneidad
 Davidson:
Si concebimos la experiencia en términos de
impactos sobre la sensibilidad ocurridos fuera
del espacio de los conceptos, entonces nos
hemos de creer que podamos recurrir a la
experiencia a la hora de justificar juicios o
creencias.
Donald Davidson:
 cree que la experiencia consiste en un impacto
no conceptual sobre la sensibilidad, de modo
que la experiencia ha de quedar fuera del
espacio de las razones.
 Señala que la experiencia resulta causalmente
relevante para las creencias y juicios de un
sujeto, mas no tiene interés a la hora de
otorgarle a estas creencias y juicios el estatus de
justificados o probados.
“Nada puede contar como una razón para sostener
una creencia excepto otra creencia”.
“La creencia se verídica por su propia
naturaleza”.
 Davidson argumenta favor de esta tesis
conectando la creencia con la interpretación, y
reclamando que pertenece a la naturaleza de la
interpretación el que el intérprete deba hallar que
los sujetos que interpreta están básicamente en lo
cierto acerca del mundo con el cual puede
observar que interactúan causalmente.

El Mito de lo Dado tiene una motivación
más profunda, que reside en el
pensamiento de que, en el caso de que la
espontaneidad carezca de toda constricción
racional desde el exterior (tal y como el
coherentismo de Davidson insiste que
carece), entonces no podremos hacernos
inteligible cómo es que el ejercicio de la
espontaneidad puede representar en
absoluto el mundo.
 El problema que se le plantea a Davidson,
según McDowell, no se resuelve otorgando a
la intuiciones un impacto causal sobre los
pensamientos;
 podremos poseer contenido empírico según
nuestra concepción sólo si reconocemos que
los pensamientos y las intuiciones se hallan
conectados racionalmente.
 Wittgenstein: la mera presencia de algo no
puede ser el fundamento de nada
 La mera presencia de algo no puede ser el
fundamento de nada, no puede suministrar la
entrada dentro de un repertorio conceptual –
y desde fuera de él- de una justificación

El argumento del Lenguaje Privado es
simplemente el rechazo de lo Dado, por lo
que atañe a sus posibilidades en el lenguaje;
no consiste, pues, en la aplicación a un área
en particular de un rechazo general de lo
Dado. Cuando sí realizamos una aplicación
del argumento general es cuando
rechazamos las meras presencias de algo
como aquello que las sensaciones y demás
son.

¿Cómo podemos repudiar lo Dado sin rechazar así el
mismo tiempo la consciencia “interna”? Para conceder su
justo papel a las impresiones del “sentido interno” a la
hora de justificar juicios, debemos concebir tales
impresiones, al igual que las del “sentido externo”, como
algo que ya posee de por sí contenido conceptual; y, con el
fin de proporcionar a la libertad de la espontaneidad su
límite necesario, hemos de insistir al mismo tiempo en que
son verdaderamente impresiones, productos de la
receptividad. Por consiguiente, las impresiones del
“sentido interno” han de ser, al igual que las impresiones
del “sentido externo”, sucesos pasivos en los cuales se
opere con capacidades conceptuales.
 Más allá de la oscilación entre mito de lo
Dado y Coherentismo
 Las experiencias son pasivas pero se
aprovechan de capacidades conceptuales
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Mente y Mundo