Texto: Juan 6, 41-51. Tiempo Ordinario 19 –B- / Comentarios y presentación: Asun Gutiérrez Cabriada.
Música: Bach. Aria de la suite en re.
Era muy lógico que los contemporáneos de Jesús,
especialmente sus vecinos y sus parientes, se resistiesen al mensaje.
Y es muy lógico que nosotros nos resistamos a salir
de nuestras concepciones mítico-mágicas.
Jesús supera en tal medida nuestras religioncillas razonables o míticas
que sentimos vértigo al creer en él.
Porque hay que creer en un hombre, no en una divinidad disfrazada,
hay que creer que la acción de Dios está verdaderamente hecha carne,
no vestida de carne.
José Enrique Galarreta.
Los judíos comenzaron a murmurar de él, porque había dicho:
«Yo soy el pan que ha bajado del cielo».
42 Decían:
–Éste es Jesús, el hijo de José. Conocemos a su padre y a su
madre. ¿Cómo se atreve a decir que ha bajado del cielo?
41
Comenzaban a tener fuerza algunos de los movimientos gnósticos.
El evangelista quiere dejar firmemente asentada la humanidad de Jesús
frente a estos grupos que no la admitían.
Es más fácil y cómodo creer en un Dios lejano, de otro mundo, que en alguien
encarnado en la humanidad que nos cuestiona y nos compromete.
Que seamos capaces de descubrir en Jesús, hijo de José y María,
el único “pan” que alimenta nuestro espíritu y nos da la fuerza para caminar.
Que la fe que profesamos no sea impedimento para conocer y seguir a Jesús.
Jesús replicó:
–No sigáis murmurando. 44 Nadie
puede aceptarme, si el Padre, que
me envió, no se lo concede; y yo lo
resucitaré el último día. 45 Está
escrito en los profetas:
Y serán todos instruidos por Dios.
Todo el que escucha al Padre y
recibe su enseñanza, me acepta a
mí. 46 Esto no significa que alguien
haya visto al Padre. Solamente aquel
que ha venido de Dios ha visto al
Padre.
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¿Tengo facilidad para murmurar? Jesús sigue recomendándonos:
“No sigáis murmurando”.
Es la fe la que nos anima, la que da sentido a nuestra vida cristiana.
La fe es conocer a Jesús, tratar de ser y de actuar como él.
No es cuestión de ideas, sino de relación personal.
Jesús no enseña fórmulas ni doctrinas, sino que revela el modo de estar ante Dios,
el modo de estar ante [email protected] demás, el modo de vivir en el mundo.
La fe es un don que requiere respuesta, la acogida y puesta en práctica de ese don
en la vida. La fe es un don y una tarea.
47
Os aseguro que el que cree, tiene vida eterna.
48 Yo soy el pan de la vida.
En esta autopresentación, Jesús se manifiesta como la respuesta a las esperanzas
y necesidades del ser humano.
Jesús es el “pan” que alimenta y fortalece la vida auténtica.
La expresión “vida eterna” no significa sólo una vida futura, de duración ilimitada.
Se trata de un vida que ya ha comenzado, vivida en profundidad y calidad nueva.
Una vida plena, que va más allá de [email protected] [email protected]
Una vida que no puede truncar ningún acontecimiento.
Ni la muerte.
Vuestros padres comieron el maná en el desierto y, sin
embargo, murieron. 50 Éste es el pan del cielo, y ha bajado
para que quien lo coma no muera.
51 Jesús añadió:
–Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
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El alimento perecedero es para sobrevivir.
Jesús es el alimento para vivir.
Creo que Jesús es vida.
Creo que la humanidad de Jesús
me lleva a tener presente las necesidades,
el hambre y la sed de las personas que las
padecen y a repartir el “pan del cielo”:
alimento, alegría, utopía, solidaridad, paz, vida...
El que come de este pan, vivirá siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne.
Yo la doy para la vida del mundo.
La invitación a comer no se refiere aquí al acto físico de llevarse
un alimento a la boca para masticarlo y digerirlo.
Jesús va más allá y pide a quienes le escuchan que se nutran interiormente
de él, que asimilen su palabra y su persona.
Para poder ser, como él, alimento y vida para el mundo.
Repartiremos la tierra, la belleza, el amor,
todo eso tiene sabor de pan,
forma de pan, germinación de harina,
todo nació para ser compartido,
para ser entregado, para multiplicarse.
Por eso pan, si huyes de la casa del hombre,
si te ocultas, te niegan,
si el avaro te prostituye, si el rico te acapara,
lucharemos por ti con otros hombres
con todos los hambrientos,
por todos los ríos y el aire iremos a buscarte,
toda la tierra la repartiremos para que tú germines.
Iremos coronados con espigas
conquistando tierra y pan para todos,
y entonces también la vida tendrá forma de pan,
será simple y profunda, innumerable y pura.
Todos los seres tendrán derecho a la tierra y a la vida,
y así será el pan de mañana el pan de cada boca,
sagrado, porque será el producto
de la más larga y dura lucha humana.
Pablo Neruda
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