Repartiremos la tierra, la belleza, el amor,
todo eso tiene sabor de pan,
forma de pan, germinación de harina,
todo nació para ser compartido,
para ser entregado, para multiplicarse.
ODA AL PAN.
(Pablo Neruda).
Juan 6, 41-51
19 domingo –B9 agosto 2009
Los judíos comenzaron a murmurar de él, porque había dicho:
«Yo soy el pan que ha bajado del cielo».
42 Decían:
–Éste es Jesús, el hijo de José. Conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo se
atreve a decir que ha bajado del cielo?
41
Comenzaban a tener fuerza algunos de los movimientos gnósticos.
El evangelista quiere dejar firmemente asentada la humanidad de Jesús
frente a estos grupos que no la admitían.
Es más fácil y cómodo creer en un Dios lejano, de otro mundo, que en alguien
encarnado en la humanidad que nos cuestiona y nos compromete.
Que nuestros ojos sean capaces de descubrir en el carpintero, hijo de José y María,
el único “pan” que puede alimentar nuestro espíritu.
Que la fe que profesamos no nos impida conocer a Jesús.
Jesús replicó:
–No sigáis murmurando. 44 Nadie puede aceptarme, si el Padre, que me envió,
no se lo concede; y yo lo resucitaré el último día. 45 Está escrito en los
profetas: Y serán todos instruidos por Dios. Todo el que escucha al Padre y
recibe su enseñanza, me acepta a mí. 46 Esto no significa que alguien haya
visto al Padre. Solamente aquel que ha venido de Dios ha visto al Padre.
43
¿Tenemos facilidad para murmurar? Jesús sigue recomendándonos:
“No sigáis murmurando”.
Es la fe la que nos anima, la que da sentido a nuestra vida cristiana.
La fe no consiste en conocer conceptos o verdades abstractas,
sino en conocer a Jesús, tratar de ser y actuar como él.
No es cuestión de ideas, sino de relación personal.
Os aseguro que el que cree, tiene vida
eterna. 48 Yo soy el pan de la vida.
47
En esta autopresentación, Jesús se manifiesta como la respuesta a las esperanzas
y necesidades del ser humano.
Seguir a Jesús es tener "vida eterna“, desde ahora.
De esa vida Jesús es el pan, el que la alimenta y la fortalece.
La expresión “vida eterna” no significa sólo una vida de duración ilimitada.
Se trata de un vida vivida en profundidad y calidad nueva. Una vida plena, que va más
allá de [email protected] [email protected] Una vida que no puede truncar ningún mal acontecimiento.
Ni la muerte.
Vuestros padres comieron el maná en el desierto y, sin embargo,
murieron. 50 Éste es el pan del cielo, y ha bajado para que quien lo coma no
muera.
51 Jesús añadió:
–Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
49
Creo que Jesús es vida.
Creo que la humanidad de Jesús me lleva a tener presente el hambre y la sed
de las personas que las padecen y a repartir el “pan del cielo”: alimento, alegría,
utopía, solidaridad, paz, vida...
El que come de este pan, vivirá siempre. Y el pan que yo daré es mi carne. Yo
la doy para la vida del mundo.
La invitación a comer no se refiere aquí al acto físico de llevarse
un alimento a la boca para tragarlo y digerirlo.
Jesús va más allá y pide a quienes le escuchan que se nutran interiormente
de él, que asimilen su palabra y su persona.
Para poder ser, como él, alimento y vida para el mundo.
Yo soy el Pan
de cada una de vuestras estaciones.
Yo soy el pan de vuestras primaveras,
la realidad de vuestros sueños;
yo soy el pan de vuestros veranos,
el camino de vuestra humanidad;
yo soy el pan de vuestros otoños,
la vida de cada hora que pasa;
yo soy el pan de vuestros inviernos,
la resurrección de vuestra tierra;
yo hago de cada estación de vuestra
vida una inmensa mesa compartida,
una Pascua de libertad,
una ruta de eternidad.
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19 domingo -B- 9-8-09