LA NARRATIVA
MEDIEVAL EN VERSO
LOS ROMANCES
LO QUE HAY
QUE LEER
Conde Niño, por amores
es niño y pasó a la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
- Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
- No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
- Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
AMOR MÁS PODEROSO
QUE LA MUERTE
-Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.
Responded en vuestro cuaderno a la siguientes preguntas
sobre el romance “Amor más poderoso que la Muerte:
1) Este fragmento pertenece al género narrativo ¿Por qué?
2) Comenta la relación que tiene el título con el asunto del romance
3) ¿Qué poder mágico tiene el cantar del conde Niño?
4) ¿Se menciona en el romance el motivo por el que la reina persigue a los
amantes?
5) Aunque tampoco se explique en el romance ¿cómo se deja entrever que
han muerto los dos protagonistas?
6) ¿Qué maravillosas transformaciones experimentan los dos amantes una
vez muertos? En este sentido, comenta los dos últimos versos.
ROMANCE DEL ENAMORADO
Y LA MUERTE
Un sueño soñaba anoche
soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,
que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,
muy más que la nieve fría.
— ¿Por dónde has entrado, amor?
¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,
ventanas y celosías.
— No soy el amor, amante:
la Muerte que Dios te envía.
— ¡Ay, Muerte tan rigurosa,
déjame vivir un día!
— Un día no puede ser,
una hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba,
más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,
en donde su amor vivía.
— ¡Ábreme la puerta, blanca,
ábreme la puerta, niña!
— ¿Cómo te podré yo abrir
si la ocasión no es venida?
— Mi padre no fue al palacio,
mi madre no está dormida.
— Si no me abres esta noche,
ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,
junto a ti vida sería.
— Vete bajo la ventana
Donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda
Para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare,
mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;
la muerte que allí venía:
— Vamos, el enamorado,
que la hora ya está cumplida.
Responded en vuestro cuaderno a la siguientes preguntas
sobre el “romance del enamorado y la muerte”:
1) Este fragmento pertenece al género narrativo ¿Por qué?
2) Cuando el enamorado ve a la señora blanca ¿quién se imagina que es?
¿por qué?
3) ¿Adónde se dirige el enamorado?
4) ¿Qué le pide el enamorado a su amada? ¿Por qué rechaza ella su
petición? ¿A qué se debe que después ella cambie de opinión?
5) Comenta el desenlace (si es previsible, si es rápido o lento) y el efecto que
produce.
6) Las repeticiones, muy abundantes en los romances, sirven para facilitar la
transmisión oral. En este aparecen sobre todo en forma de paralelismos:
sucesión de dos versos iguales o con una pequeña modificación. Señálalos.
7) Hay algún elemento que introduzca los diálogos? ¿Cómo crees que sabía
el oyente quién hablaba?
¡Quién hubiese tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de San Juan!
Andando a buscar la caza
para su falcón cebar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar.
Las velas traía de seda,
la ejarcia de oro torzal,
áncoras tiene de plata,
tablas de fino coral.
Marinero que la guía
diciendo viene un cantar
que la mar ponía en calma,
los vientos hace amainar,
los peces que andan al hondo,
arriba los hace andar,
las aves que van volando
al mástil vienen posar.
Allí habló el infante Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
- Por Dios te ruego, marinero,
dígasme ora ese cantar.
Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
- Yo no digo esta canción
sino a quien conmigo va.
ROMANCE DEL CONDE
ARNALDOS
Responded en vuestro cuaderno a la siguientes preguntas
sobre el “Romance del Infante Arnaldos”:
1) Este fragmento pertenece al género narrativo ¿Por qué?
2) ¿De qué manera se ensalza en el romance la belleza del cantar del
marinero?
3) ¿Sabrías decir en qué otro romance aparecen este mismo poder mágico?
4) ¿Qué da a entender el marinero con su respuesta?
5) ¿Cómo te imaginas que sería la reacción del Infante Arnaldos ante la
respuesta que le ofrece el marinero al final del poema? Cuéntala en breves
palabras. (Recuerda que un infante era un noble, de la familia del rey.)
6) Los romances se cataban o recitaban delante de un público. ¿Hay alguna
expresión en la que podamos ver que el juglar se está dirigiendo a un
auditorio?
7) ¿Qué tiempos verbales alternan la narración?
ROMANCE DEL PRISIONERO
Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
LO QUE HAY
QUE SABER
LOS ROMANCES
Como ya deberíamos saber, el romance es un poema no
estrófico compuesto por una serie de versos octosílabos
que riman en asonante los pares y los impares quedan
sueltos.
Esta estructura métrica tuvo su origen en la recitación
de fragmentos de cantares de gesta, que gustaban
especialmente al público. Al recitarlos se amplió la
pausa que se hacía en la cesura, así de cada verso del
cantar de gesta surgían dos versos en el romance. Esto
explica que los versos impares, cuyo origen era un
hemistiquio, no tengan rima.
Romance veinticinco
EL LEÓN DEL CID
Pavor de los condes de Carrión
Acabado de yantar,
la faz en somo la mano,
durmiendo está el señor Cid
en el su precioso escaño.
Guardándole están el sueño
sus yernos Diego y Fernando,
y el tartajoso Bermudo,
en lides determinado.
Fablando están juglerías,
cada cual por hablar paso,
y por soportar la risa
puesta la mano en los labios,
cuando unas voces oyeron
que atronaban el palacio,
diciendo: "¡Guarda el león!
¡Mal muera quien lo ha soltado!"
No se turbó don Bermudo;
empero los dos hermanos
con la cuita del pavor
de la risa se olvidaron,
y esforzándose las voces,
en puridad se hablaron
y aconsejáronse aprisa
que no fuyesen despacio.
El menor, Fernán González,
dio principio al fecho malo;
en zaga al Cid se escondió,
bajo su escaño agachado.
Diego, el mayor de los dos,
se escondió a trecho más largo,
en un lugar tan lijoso,
que no puede ser contado.
Entró gritando el gentío
y el león entró bramando,
a quien Bermudo atendió
con el estoque en la mano.
Aquí dio una voz el Cid,
a quien como por milagro
se humilló la bestia fiera,
humildosa y coleando.
Agradecióselo el Cid,
y al cuello le echó los brazos,
y llevólo a la leonera
faciéndole mil falagos.
Aturdido está el gentío
viendo lo tal; no catando
que entrambos eran leones,
mas el Cid era el más bravo.
Vuelto, pues, a la su sala,
alegre y no demudado,
preguntó por sus dos yernos
su maldad adivinando.
-Del uno os daré recaudo,
que aquí se agachó por ver
si el león es fembra o macho.
Allí entró Martín Peláez
aquel temido asturiano,
diciendo a voces: -¡Señor,
albricias, ya lo han sacado!
El Cid replicóle: -¿A quién?
Él respondió: -Al otro hermano,
que se sumió de pavor
do no se sumiera el diablo.
Miradle, señor, dó viene;
empero facéos a un lado,
que habéis, para estar par dél,
menester un incensario.
Agraviáronse los condes,
con el Cid quedan odiados;
quisieran tomar sobre él
la deshonra de ellos ambos.
Una vez inventada la estructura métrica, de gran éxito,
se empezó a utilizar no sólo en las adaptaciones de los
antiguos cantares de gesta, sino para cualquier
contenido, ya sea narrativo, dialogado o lírico.
A partir del siglo XIV los romances fueron utilizados
por los juglares, por lo que su transmisión fue oral, lo
que provocó que existan numerosas variantes de un
mismo romance y que se desconozca su autor.
Muchos romances se caracterizan por mezclar
narración y diálogo. Algunos de ellos dejan el final en
suspense al concentrarse en un momento determinado
de la acción e interrumpirse justo antes del desenlace.
En el siglo XV algunos Cancioneros medievales
incluyeron romances en sus antologías.
A partir del siglo XVI se publicaron en España
colecciones de romances. Al principio lo hicieron
mediante “pliegos sueltos”, y a partir de 1547 en
ediciones de libros.
El conjunto de romances compuestos entre los siglos
XIV y XV recibe el nombre de ROMANCERO VIEJO,
en contraposición a los escritos por poetas cultos a
partir del XVI, que recibieron el nombre de
ROMANCERO NUEVO.
R0MANCERO VIEJO
ROMANCERO NUEVO
Autor
Difusión
Época
Desconocido
Oral
XIV-XV
Conocido y culto
escrita
XVI-XVII
EL ROMANCERO VIEJO.
CLASIFICACIÓN DE LOS ROMANCES:
Romances épicos o heroicos:
Son composiciones protagonizadas por personajes de los
cantares de gesta castellanos (El Cid, los infantes de
Lara, Fernán González) y franceses (Carlomagno,
Roldán).
Romances históricos o noticieros:
Narran hechos cercanos a la composición del romance
protagonizados por personajes históricos o reales.
Incluyen los romances moriscos o fronterizos, que
evocan episodios de la Reconquista.
Romances novelescos y líricos:
De tema sentimental, amoroso o caballeresco, relatan
historias protagonizadas por personajes imaginarios.
Descargar

La Narrativa épica medieval