IGNACIO MARTIN BARÓ
“El saber psicológico debe ponerse al servicio de una sociedad donde
el bienestar de los menos no se asiente sobre el malestar de los más,
donde la realización de los unos no requiera la negación de los
otros,
donde el interés de los pocos no exija la deshumanización”
Ignacio Martín-Baró
Por.: Karem Abad
HECHOS RELEVANTES















1942: Nace en en Valladolid (España)
1959: Ingresa a la Compañía de Jesús.
1961: Estudia Humanidades en Quito, Ecuador.
1965: Obtiene la Licenciatura en Filosofía y Letras.
1966: Regresa a El Salvador.
1967: Comienza a enseñar en la UCA.
1970: Obtiene el Bachillerato en Teología, en Eegenhoven.
1971: Decano de Estudiantes, Jefe Consejo Redacción ECA. Director ECA.
1975: Licenciatura en Psicología, en la UCA.
1977: Maestría en Ciencias Sociales, en Chicago.
1979: Doctorado en Psicología Social y Organización.
1981: ViceRector Académico, miembro de la Junta de Directores.
1982: Jefe del Departamento de Psicología.
1986: Fundador y Director del IUDOP.
Profesor invitado en muchas Universidades.
Vicepresidente para México, C.A. y el Caribe de la Sociedad Interamericana de Psicología.
Pastor C. Zacamil, Párroco de Jayaque.
Publicó libros y muchos artículos.
Escritor, Maestro, Universitario, Pastor.
1989: asesinado en la UCA.
El psicólogo social Ignacio Martín-Baró, fue uno de los seis jesuitas
asesinados en 1989 en la Universidad Centro Americano José Simeón
Cañas en San Salvador. Al momento de su muerte, era Vice-Rector
de la Universidad y Director del Centro para la Opinión Pública de
la Universidad.
Martín-Baró fue un renombrado intelectual que había cursado
estudios en Europa, los Estados Unidos y América Latina; prolífico
escritor de cinco libros y más de 100 artículos, además fue un
talentoso orador. Trabajando y viviendo entre la gente salvadoreña,
dedicó su vida a la causa de los Derechos Humanos, la igualdad y la
justicia social en El Salvador. Reconociendo el impacto devastador de
la política estadounidense para su país adoptivo, visitó y habló
frente a muchas organizaciones de los Estados Unidos acerca de
nuestra obligación de denunciar la cooperación del gobierno
estadounidense con la oligarquía y el ejército salvadoreño. Tuvo así
una profunda influencia en un amplio rango de académicos, y
activistas en los Estados Unidos. A través de su discurso, investigación
y programas de rehabilitación, Martín-Baró trabajó con el objetivo
de sanar las cicatrices individuales y colectivas de la guerra y la
opresión. Poco tiempo antes de su muerte, tenía planeado abrir un
policlínico para atender niños y adultos sobrevivientes de la tortura
y la guerra. Además de su solidaridad con la gente de El Salvador,
Martín-Baró fue también una figura central en los esfuerzos por
establecer una red internacional de individuos y organizaciones que
trabajan sobre problemas de derechos humanos y salud mental.
CONTEXTUALIZACIÓN
Se conoce comúnmente como Guerra Civil de El Salvador, al conflicto bélico interno, ocurrido en el país
centroamericano, en el que se enfrentaron, el ejército gubernamental, la Fuerza Armada de El Salvador,
(FAES), en contra de las fuerzas insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional
(FMLN). El conflicto nunca fue declarado en forma oficial, pero se considera usualmente que se
desarrolló entre 1980 y 1992, aunque el país vivió un ambiente de crisis política y social durante la
década de 1970.
En la época de los 70 el salvador se transformo progresivamente en un país donde la falta de libertades
y la abismal brecha entre ricos y pobres contribuían a la decadencia del país.
El número de víctimas de esta confrontación armada ha sido calculado en 75,000 muertos y
desaparecidos.
El servicio a las mayorías populares debía comenzar con un diagnóstico psicológico de la guerra, sufrida
de manera directa por los pobres, independientemente del ejército en el cual se encontrasen. Las víctimas
eran bajas o a veces comunidades enteras forzadas a abandonar sus hogares para huir al exilio o buscar
refugio en territorio salvadoreño. Ignacio Martín-Baró encontró que la guerra se caracterizaba por la
violencia, la polarización y la mentira institucionalizada. Lo mejor que cada lado tenía que ofrecer había
sido destruido por el enemigo respectivo, "la razón es desplazada por la agresión, y el análisis ponderado
de los problemas es sustituido por los operativos militares".
Martín-Baró advirtió sobre la división de la sociedad por una especie de "espejo ético", que hizo que
ambos lados se contemplasen como "ellos" y "nosotros", "los buenos" y "los malos". Cada grupo
estaba separado por un abismo insalvable, en el cual no cabía el sentido común. La mentira
ocultaba estas realidades y al mismo tiempo reforzaba la idea que la única solución a la violencia
era más violencia: "casi sin darnos cuenta nos hemos acostumbrado a que los organismos
institucionales sean precisamente lo contrario de lo que les da la razón de ser: quienes deben velar
por la seguridad se han convertido en la fuente principal de la inseguridad, los encargados de la
justicia amparan el abuso y la injusticia, los llamados a orientar y dirigir son los primeros en
engañar y manipular".
A Martín-Baró no le pasó desapercibido el cambio de la naturaleza de la guerra sucia a la psicológica,
ocurrido a mediados de la década de los ochenta; sin embargo, encontró que no había mayor
diferencia entre una y otra. Aun cuando durante el gobierno de Duarte el perfil de la violencia
cambió, el nivel de la polarización disminuyó –en su mayor parte por cansancio y desilusión ante
las posturas extremas- y el ocultamiento sistemático de la realidad experimentó una
transformación obvia, la guerra seguía siendo tan destructiva como antes.
PLANTEAMINETOS TEÓRICOS
TRAUMA PSICOSOCIAL
"Si los seres humanos somos productos históricos, es obvio pensar que esta particular historia de guerra de
El Salvador tendrá que repercutir de alguna manera en sus habitantes...este impacto se caracterizará
como un trauma psicosocial....Este trauma denotará unas relaciones sociales enajenantes, que negarán el
carácter humano del enemigo al que se rechazará como interlocutor en cuanto a tal y al que incluso se
buscará destruir".
CONVIVENCIA SOCIAL
"...Las raíces de la convivencia social de El salvador se encuentran gravemente deterioradas. ¿Y cómo no
las iban a estar en un medio donde impera el recurso de la violencia para resolver las diferencias
interpersonales e intergrupales, donde el sentido común ha sido sustituido por el sentido partidista,
donde la irracionalidad ahoga las posibilidades de contactos humanizadores entre sectores distintos e
impide el desarrollo de una normalidad cotidiana?“
TRANSFORMACIÓN SOCIAL
"...No hay saber verdadero que no vaya esencialmente con un hacer transformador sobre la realidad,
pero no hay hacer transformador de la realidad que no involucre un cambio de las relaciones entre los
seres humanos".
EFECTO DE LA GUERRA.
"...Las personas que se van formando en este contexto de guerra, van a asumir como connatural el
desprecio por la vida humana, la ley del más fuerte como criterio social y la corrupción como estilo de
vida, precipitando así un grave círculo vicioso que tiende a perpetuar la guerra tanto objetiva como
subjetivamente".
EL CAMINO DE LA PAZ.
"De poco serviría lograr una paz entre los grupos contendientes, si se mantienen las mismas estructuras
sociales de explotación y dominio, los mismos valores de competencia y poder, el mismo estilo ideal de
vida consumista que lleva al acaparamiento injusto y arrastra a la discriminación social".
PLAN PARA COMBATIR LA VIOLENCIA
1. Entrenar a las personas en el control personal y en el desarrollo de capacidades y hábitos que les
permitan canalizar simbólica o constructivamente sus frustraciones.
2. Desarrollar en la escuela y en el hogar una conciencia crítica tanto frente a los modelos sociales que se
transmiten a través de las diferentes instancias socializadoras como frente a las exigencias
institucionalizadas de determinados roles sociales.
3. Promover socialmente actitudes de cooperación y, sobre todo, un estilo de vida austero y solidario,
que refuerce el compartir y evitar el triunfo individualista.
4. Propiciar aquel nuevo ordenamiento de las relaciones sociales que devuelva la totalidad de sus sentido
a cada comportamiento y que obligue a cada actor (persona o grupo) a asumir la parte de
responsabilidad social que le corresponde.
EJERCICIO PROFESIONAL.
"Podría decirse, y con razón, que todo gremio profesional se encuentra en
nuestras sociedades al servicio del orden establecido y que, en este sentido,
nuestra profesión no constituye una excepción".
SABER DEL PSICÓLOGO.
"El saber psicológico debe ponerse al servicio de una sociedad donde el bienestar
de los menos no se asiente sobre el malestar de los más, donde la realización de
los unos no requiere la negación de los otros, donde el interés de los pocos no
exija la deshumanización".
LA SOCIEDAD!!! HOY Y SIEMPRE!!
PSICOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN
Sin duda alguna, Ignacio Martín-Baró contribuyó de manera decisiva a fundamentar teóricamente la llamada "psicología
de la liberación". A través de libros y artículos dedicados al análisis de los problemas psicosociales más importantes de El
Salvador y América Latina —la violencia política, la represión, los mitos culturales, el sometimiento de la mujer, las
ideologías— Martín-Baró dio vida a un bagaje conceptual y metodológico que, en su momento, sirvió para avanzar en la
comprensión de la compleja realidad psicosocial latinoamericana. En la actualidad, ese bagaje conceptual y metodológico
se ha convertido en un referente para la psicología latinoamericana; algo a lo que innumerables psicólogos se remiten a la
hora de medir los supuestos y alcances de su quehacer intelectual y profesional.
desde la óptica de Ignacio Martín-Baró, en América Latina la psicología sólo puede ser liberadora si se descentra de sí
misma: volcando su atención hacia las mayorías populares; si se nutre de un nuevo horizonte epistemológico: que busque
la verdad en la realidad de esas mayorías; y si se inserta en una nueva praxis: aquella orientada a liberar históricamente a
las mayorías populares. Se trata de desafíos nada fáciles, para cuya consecución no sólo se requiere audacia intelectual,
sino también honradez con la realidad histórica. Cómo ha de ser la concreción del compromiso liberador de la psicología
es un asunto abierto, pues los compromisos socio-políticos de ayer no son los de ahora ni serán los de mañana.
Precisamente, es obligación de los psicólogos latinoamericanos discernir el horizonte de su responsabilidad social en cada
situación histórica. En esta tarea, no hay recetas preestablecidas ni verdades inapelables. Ignacio Martín-Baró se esforzó
por hacer del saber psicológico un saber situado y fechado. Quienes quieran continuar su labor —sus herederos— deben
hacer el mismo esfuerzo que quien, con lucidez intelectual y con un hondo sentido del compromiso con los desposeídos,
los precedió. Obviamente, tendrán que asimilar y dominar los planteamientos del maestro. Esta es su primera obligación.
La segunda: deberán actualizar su legado, ponerlo a dialogar con los problemas de ahora.
PSICOLOGÍA SOCIAL
(...) “Se trata de encontrar las referencias concretas entre cada acción y cada
sociedad. En definitiva, la psicología social es una ciencia bisagra, cuyo
objetivo es mostrar la conexión entre dos estructuras; la estructura
personal (la personalidad humana, y su consiguiente quehacer concreto)
y la estructura social (cada sociedad o grupo social específico). En otros
términos la psicología social pretende examinar la doble realidad de la
persona en cuanto actuación y concreción de una sociedad, y de la
sociedad en cuanto totalidad de las personas y sus relaciones. La
psicología social examina ese momento en que lo social se convierte en
personal y lo personal en social, ya sea que ese momento tenga carácter
individual o grupal, es decir, que la acción corresponda a un individuo o
a todo un grupo?” (Martín-Baró, I., 1988, Pág. 16)
CONCLUSIÓN
La realización de este homenaje a Ignacio Martin Baró me permitió conocer algunos aspectos claves de su
vida los cuales repercutieron en la realización de sus obras y en los aportes que realizo a la psicología
social.
Me parece de suma importancia como estudiante de psicología conocer sobre el origen de la psicología social
latinoamericana y planteamientos propuestos por Martin –Baró como la psicología de la liberación,
algunos conceptos importantes como el de concientización, que fueron concebidos en situaciones
particulares, en medio de la violencia y de la guerra del salvador donde lo que intentó Martin Baró fue
crear conciencia sobre la importancia del hecho de que se tenga en cuenta la psicología aplicada a las
problemáticas que vivía el país , ayudar a la comunidad teniendo en cuenta que es el resultado de una
sociedad y que su problemas estaban relacionados con lo que ocurría en ella y con respecto a su
interacción.
Resumiendo , el aporte intelectual de M. Baró es una respuesta con un debido compromiso a una realidad
problemática, desde la perspectiva de la Psicología Social. Fue enriquecedor realizar esta síntesis, Un
recorrido histórico por la vida de M. Baró, por la historia de El Salvador en las décadas de los 70 y 80,
por la historia universitaria, y por el entorno teológico de su época contando con su preparación y
conocimiento como jesuita ,lo cual da cuenta de un modo muy peculiar de pensar, al que podría
catalogarse como "Psicología Social de la Liberación". "Desideologizar" es la clave de su pensamiento;
aporte fundamental y valiente que implicó el propio costo de su vida, y es aquí donde adquiere sentido
su producción intelectual, en tanto que está rubricada con su propia sangre, dato que dice mucho de su
convicción.
REFERENCIAS
Martín-Baró, I., (1983) Acción e ideología, Psicología social desde Centroamérica I.
Segunda Edición. UCA Editores, San Salvador.
Página Web Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Mártires. Ignacio
Martin Baró.
Disponible en:
http://www.uca.edu.sv/martires/new/baro/fbaro.htm
Descargar

Ignacio Martin Baró y la psicología social de