Lupita
3er. Aniversario
Luctuoso
23 – Marzo – 2004
1979 - 2001
Lupita
3er. Aniversario
Luctuoso
23 – Marzo – 2004
1979 - 2001
“Queridos Mamá y Papá”:
Les escribo desde mi nueva vida y aunque hace tiempo que nos hemos
separado, siento que aún sigo siendo alguien de casa.
En un “de repente” tan insospechado, Dios me llamó a su luz y presencia. Es
verdad que nuestra pequeña familia marchaba muy bien ... teníamos tantos
proyectos e ilusiones por compartir, Recién descubría yo el amanecer del Amor...
pero Dios me llamó.
Ahora mi familia es muy numerosa. Desde luego son ustedes mismos, pero en
Dios. Estoy vivo en un “hoy” sin límites, en donde el Señor me colma de Amor y
Paz; ese Amor y esa Paz que con esta carta busco transmitir a ustedes.
Soy inmensamente feliz. Respiro y vivo de Dios. Con sus ojos los miro a ustedes,
los acaricio y abrazo con sus manos y los amo con su corazón. Y aunque no me
ven físicamente, estoy ahí, en cada amanecer, en cada flor en cada uno de ustedes.
Ustedes me enseñaron a ser y a vivir en la felicidad y en el servir a los demás. ¡
Estoy viva ! La nueva vida que Dios me ha regalado no es otra cosa más que la
comunión eterna con el Universo y con Él. ¡ Créanlo ! Dios me necesitaba aquí.
Necesitaba de mi espíritu y yo, siempre le pertenecí.
Ábranse a Su calor y con una esperanza despierta, mantengan brillante la luz de la
fe que ustedes mismos acuñaron en mí. Y aunque hace tan poco que nos hemos
separado, si mantienen alerta la fe, yo estaré siempre con ustedes.
“Queridos Mamá y Papá”:
Les escribo desde mi nueva vida y aunque hace tiempo que nos hemos
separado, siento que aún sigo siendo alguien de casa.
En un “de repente” tan insospechado, Dios me llamó a su luz y presencia. Es
verdad que nuestra pequeña familia marchaba muy bien ... teníamos tantos
proyectos e ilusiones por compartir, Recién descubría yo el amanecer del Amor...
pero Dios me llamó.
Ahora mi familia es muy numerosa. Desde luego son ustedes mismos, pero en
Dios. Estoy vivo en un “hoy” sin límites, en donde el Señor me colma de Amor y
Paz; ese Amor y esa Paz que con esta carta busco transmitir a ustedes.
Soy inmensamente feliz. Respiro y vivo de Dios. Con sus ojos los miro a ustedes,
los acaricio y abrazo con sus manos y los amo con su corazón. Y aunque no me
ven físicamente, estoy ahí, en cada amanecer, en cada flor en cada uno de ustedes.
Ustedes me enseñaron a ser y a vivir en la felicidad y en el servir a los demás. ¡
Estoy viva ! La nueva vida que Dios me ha regalado no es otra cosa más que la
comunión eterna con el Universo y con Él. ¡ Créanlo ! Dios me necesitaba aquí.
Necesitaba de mi espíritu y yo, siempre le pertenecí.
Ábranse a Su calor y con una esperanza despierta, mantengan brillante la luz de la
fe que ustedes mismos acuñaron en mí. Y aunque hace tan poco que nos hemos
separado, si mantienen alerta la fe, yo estaré siempre con ustedes.
¡Piensen en Mi!
QUERIDOS PAPÁ Y MAMÁ:
Si ustedes me aman, no lloren más por mí...
Si conocieran el misterio insondable del cielo donde me encuentro. Si
pudieran ver y sentir lo que yo siento y veo en los horizontes sin fin y en
esta Luz que todo lo alcanza y penetra, ustedes jamás llorarían por mí.
Estoy absorta por el encanto de Dios y por sus expresiones de infinita
belleza. En confrontación con ésta nueva vida, las cosas del pasado son
pequeñas e insignificantes.
Conservo aún todo mi amor por ustedes y una ternura que jamás pude en
verdad revelarles. Nos amamos entrañablemente en vida pero todo era
entonces muy fugaz y limitado.
Piensen en mí en sus luchas diarias; piensen en ésta maravillosa morada
donde no existe la muerte y donde estoy junto a la Fuente inagotable de la
alegría y del amor.
Si verdaderamente me aman, no lloren más por mí.
¡ Estoy en paz !
Su hija que les adora,
Lupita.
¡Piensen en Mi!
QUERIDOS PAPÁ Y MAMÁ:
Si ustedes me aman, no lloren más por mí...
Si conocieran el misterio insondable del cielo donde me encuentro. Si
pudieran ver y sentir lo que yo siento y veo en los horizontes sin fin y en
esta Luz que todo lo alcanza y penetra, ustedes jamás llorarían por mí.
Estoy absorta por el encanto de Dios y por sus expresiones de infinita
belleza. En confrontación con ésta nueva vida, las cosas del pasado son
pequeñas e insignificantes.
Conservo aún todo mi amor por ustedes y una ternura que jamás pude en
verdad revelarles. Nos amamos entrañablemente en vida pero todo era
entonces muy fugaz y limitado.
Piensen en mí en sus luchas diarias; piensen en ésta maravillosa morada
donde no existe la muerte y donde estoy junto a la Fuente inagotable de la
alegría y del amor.
Si verdaderamente me aman, no lloren más por mí.
¡ Estoy en paz !
Su hija que les adora,
Lupita.
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Lupita. - Angelfire