Realismo Mágico en la pintura
Rasgos con los mágicorrealistas que comparten la
pintura y la literatura: inmovilidad contra dinamismo,
representación realista contra distorsión, figuras y
objetos que se destacan individualmente en vez de
estar entremezclados o fundidos.
El mundo de Cristina (1948) del
norteamericano Andrew Wyeth (1917)
El mundo de Cristina (1948) del
norteamericano Andrew Wyeth (1917)
• Es tal vez el cuadro indiscutiblemente mágicorrealista más famoso. ¿En
qué consiste su realismo mágico? Es un cuadro que parece totalmente
realista y sin embargo, tiene algo que nos asombra, que nos intriga.
Veámoslo más de cerca. A primera vista, la protagonista parece ser una
adolescente de temperamento poético gozando de la tranquilidad de la
naturaleza. Pero luego quedamos desconcertados cuando nos fijamos en
el brazo deformado y en los dedos casi grotescamente torcidos. Víctima de
la parálisis infantil, la joven puede estar luchando por arrastrarse a la casa.
Otra nota desconcertante es el contraste entre la tranquilidad, la falta de
movimiento en el cuadro y la presencia nada subrayada del viento,
atestiguada por el pelo de la chica y la ropa en el tendedero en el fondo.
Con ese viento, sería difícil percibir cada brizna de hierba y sin embargo,
ahí están individualizadas. Al hacer destacar los contornos de la casa y de
los galpones y al eliminar los árboles y las nubes que existían en la
realidad, el pintor reviste su paisaje de una nota extraña, sugiriendo
levemente una casa habitada por fantasmas. Para el colmo de notas
desconcertantes de este cuadro, la protagonista no es una adolescente
sino una mujer madura, que sale retratada en otros cuadros de Wyeth.
La leyenda de Parson Weems (1939)
de Grant Wood
La leyenda de Parson Weems (1939)
de Grant Wood
• Vemos la relación directa con la teoría dramática de
Berthold Brecht elaborada en la década del 20. Como
Brecht, Wood no quiere engañarnos en cuanto a la realidad
histórica de las escenas que estamos presenciando.
Presenta la leyenda al otro lado de la cortina como si se
tratara de una escena teatral. Además de la abundancia de
objetos perfectamente redondos y precisamente dibujados,
lo que nos desconcierta a la vez que nos encanta, en este
enfrentamiento entre el niño Jorge Washington y su padre
por el cerezo cortado con hacha, es que el niño Jorge está
presentado con la cabeza del presidente, cabeza sacada del
retrato muy conocido de Gilbert Stuart.
Dali - Retrato
de Gala con el
Angelus de
Millet(1935)
Dali - Retrato de Gala con el Angelus
de Millet(1935)
• Otro ejemplo mágicorrealista de la identidad entre
hombre y mujer. En este cuadro nada está deformado.
Todo está pintado con una gran precisión realista y el
pintor y su esposa-modelo se parecen mucho tanto por
el peinado como por la camisa. Un detalle que
desconcierta al observador perspicaz es que el
pequeño cuadro de Millet, colgado en la pared, no es
exactamente igual al original, o sea que Dalí lo cambió
a propósito para tomarnos el pelo o igual que García
Márquez cuando nos dice que Rebeca Buendía llevaría
ese apellido toda su vida haciéndonos creer que nunca
se casará.
Giorgio De Chirico (1888-1978). En Melancolía y
misterio de una calle (1914)
• El espacio vacío crea un
ambiente mágico, pero
un ambiente mágico que
refleja el susto o la
angustia del ser humano
insignificante perdido en
un mundo que no
comprende. Piensen
ustedes también
en Metamorfosis y El
proceso de Franz Kafka.
Christian Schad (1984). Graf St. Génois
d'Anneaucourt (1927)
• Su visión es tan
radiográfica, que
es capaz de
penetrar más
allá de la ropa.
Arado de otoño – 1931 de Grant Wood
Naturaleza muerta, 1922, Alexander
Kanoldt
Fuente
• http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/to
daslasartes/real/real1e.htm
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