TERCERA PARTE
 Con mucha normalidad se oye hablar del demonio de ira,
pero hay que anotar, la ira no es un demonio, la ira es un
estado alterado de la persona, no obstante debe ser
dominado. Santiago 1:19.20; Prov. 16:32
Resultados de actuar bajo el estado de ira o enojo. Proverbios 19:
19
 El actuar en una forma incontrolada bajo ira nos puede traer
resultados visibles a largo plazo o inmediato.
Largo plazo
 Deterioro del hogar
 Deterioro económico
 Enfermedades
 Guerras
Corto plazo
 Perdida de amistades
 Pleitos, contiendas
 Hechos violentos que lamentamos después.
¿AIRARME ES PECADO?
La Biblia reconoce que hay lugar para
airarse pero no debe haber lugar para
el pecado. Marcos 11: 15 –18; Marcos
3:5.
Moisés se indignó al ver la idolatría de
los hebreos al rendir culto a un becerro
de oro. Éxodo 32: 19-22.
El Celo por las cosas santas produce
enojo pero no es excusa para el
pecado, si nos damos cuenta como
Jesús y Moisés manejaron la situación
veremos lo siguiente.
 Se dirigieron contra el mal
 No fue motivado por el orgullo ni
herido por el egoísmo
 Atacó la maldad y no los
malhechores
 Movido por el amor hacia los demás
¿Cuándo la ira está fuera de control?
 Cuando da como resultado explosiones de cólera y un lenguaje ofensivo.
 Cuando produzca amargura, resentimientos y hostilidad (el deseo de vengarse)
 Cuando provoca inquietud interna, pues es espiritualmente debilitante, destruye
la tranquilidad propia y es contraria a los sentimientos de bienestar.
 Cuando daña a otras personas. tanto por el testimonio que se está dando, que
pueda causar desanimo a personas débiles en la fe, que estén presenciando la
escena de ira excesiva en el momento, como a las que directamente son blanco
de insultos o maltratos.
¿CÓMO PODEMOS APRENDER A CONTROLAR LA IRA?
 a) Admitir que estamos en un estado
alterado y mirar cual Puede ser el alcance
en ese momento.
 b) Saber cuál es la fuente de ella. Lo
sabemos haciendo la siguiente pregunta:
¿siento ira porque?
 Mis deseos, lo que anhelaba (egoísmo) no
los pude realizar.
 Soy perfeccionista, y no admito que nada
salga fuera de la línea que yo he trazado,
o que las personas que están a mí
alrededor no lleguen al tope de mis
aspiraciones y necesidades. Imaginemos
cómo sufren su esposa, sus hijos y las
personas que hay a su alrededor.
3. Soy tan susceptible que llego a sospechar de las
personas y a menudo interpreto mal las situaciones.
Este punto es muy importante para tener en cuenta,
puesto que hay personas por ejemplo que si alguien
no las saluda, piensan que deliberadamente la está
pasando por alto, que la están menospreciando,
que la están humillando, que las desprecian y se
sienten profundamente ofendidas.
En este grupo de personas están los acomplejados,
que por su estatura, color de piel, nivel económico,
etc., se sienten mal tratados por los demás.
El individuo que sufre de esas tendencias paranoicas
se enceguece y llega a aislarse o vive resentido con
todas las personas, puesto que piensa que siempre
están hablando mal o maquinando contra él.
4. Será que siempre estoy viendo el defecto, lo feo
en una persona o en una situación.
Tengamos en cuenta que estas personas conflictivas
o intrigosas nunca estarán a satisfacción en ningún
lugar y le estarán buscando el lunar a todo. Mateo
7:3
c). Cuando la ira es causada por un acto de injusticia contra
nosotros debemos actuar como Jesús nos enseña a través de la
palabra. Mateo 18:15.
La palabra “reprender” significa “convencerle de su falta” quiere
decir que se habla al hermano acerca de lo que estuvo mal
hecho. La persona ofendida no debe tratar de humillar y de
castigar al ofensor, pues los dos deben estar “solos” para que no
se divulgue el problema. El gran propósito es “ganar” a su
hermano, ganarlo tanto para sí mismo como para la comunión
continua con Dios; es decir, restaurarlo.
No es la voluntad divina que el creyente tome venganza. Le
atañe a Dios, el justo juez, quien por sí mismo conoce
perfectamente los motivos del corazón para juzgar y castigar.
Romanos 12:19.
Lo que le toca al creyente es perdonar, según lo muestra la
Escritura. Mateo 18:21-22.
Aun en casos en que el ofensor no se arrepienta, es
imprescindible perdonarlo y en el mismo día. El apóstol Pablo dijo:
“No se ponga el sol sobre vuestro enojo” Efesios 4:26; Mateo 5:2225; Efesios 4:29-32.
En cuanto a la vida conyugal,
cuando surge algún motivo
de contienda y esta produzca
ira, ellos deben atacar el
problema y no atacarse el
uno al otro.
En muchas parejas se da el caso que alguno
de los conyugues afectados no descargan
su ira contra la persona que les ofende, sino
contra un sustituto que en este caso vienen
a ser los hijos, que no se pueden defender y
no entienden la actitud irascible de su
mamá o su papá, se disipa la ira del padre,
pero producirá dolor y resentimiento en el
niño.
Dense cuenta de que los cristianos deben enfrentarse a dos naturalezas
que se esfuerzan por obtener la supremacía. Debemos aprender el
principio de “despojo”, “renovarse” y “revestimiento”.
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre,
que está viciado conforme a los deseos engañosos” “Y renovaos en el
espíritu de vuestra mente” “Y vestíos del nuevo hombre, creado según
Dios en la justicia y santidad de la verdad” Efesios 4:22-24
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