Su significado en el mundo anglosajón y alto alemán, era “juicio”, y bajo
el latín pasó a designarse el “juicio de Dios”, por considerarse veredicto
divino. Pruebas a las que se sometía a los acusados para que probasen
su inocencia.
Hebreos, asirios
y babilonios.
Solución a los
conflictos: Ayuda de
Dios, modelo de
justicia social.
Sociedades
americanas, africanas
y asiáticas.
Solución a las
diferencias humanas
Perseguía eliminar
sin testimonios ni
Europa Occidental el abusos del más fuerte
pruebas: coartada a pueblo germánico y el
las autoridades
cristianismo las
adopto en los
procesos de derechos
penal.
Combates o duelos cuerpo a cuerpo o con bestias
singulares (osos, leones,…)
Pruebas de resistencia con agua hirviendo o un
hierro candente.
”Pruebas de pureza”, ingiriendo bebedizos y
pócimas preparadas por los sacerdotes.
ORDALÍAS DEL AGUA FRÍA
Acusaciones de magia,
brujas,
villanos
y
malhechores.
Lanzan al acusado a un río
para que alcanzase la orilla
opuesta. Se consideraba
culpable y ajusticiado si no
lo conseguía. También se
sumergían atados de pies y
manos en un foso lleno de
agua y comprobar el
proceso del cuerpo: si se
hundía, el veredicto era de
inocencia, pero si salía a
flote era culpable, pues ni
siquiera el agua quería
tenerlo y lo rechazaba.
ORDALÍAS DEL AGUA CALIENTE
se usaban en aclarar la
paternidad y delitos contra
la propiedad, era necesario
que el sospechoso recogiera
con las manos, piedras que
se habían metido a una
marmita
con
agua
hirviendo, se vendaban
brazos y manos, y pasados
unos días se retiraba el
vendaje
para
inspeccionarlo. La curación
de las quemaduras indicaba
inocencia y si existían eran
prueba de culpabilidad.
ORDALÍAS DEL HIERRO CANDENTE
Hierro candente, al rojo vivo
que el sospechoso debía
sujetar caminando unos pasos
con él en las manos. El proceso
seguía de la misma manera
que con el agua caliente. se
practicaban
con
mujeres
sometidas a juicios graves.
Fue el suplicio impuesto a la
madre del rey de Inglaterra
Eduardo el Confesor, que
superó
la
prueba.
ORDALÍAS DE CAMINATA SOBRE LAS
BRASAS Y DEL FUEGO
Otra Ordalía era el
caminar sobre brasas, si
el reo no presentaba
signos de tales pruebas,
era declarado inocente.
ORDALÍAS DE LAS AGUAS AMARGAS
aparece en la Ley de los celos del
Antiguo Testamento (Números 5,
11-31) , utilizada en casos de presunto
adulterio de las mujeres. La acusada
debía ingerir un brebaje preparado por
el sacerdote y en el que se diluía, en
agua consagrada y mezclada con tierra
del suelo del Tabernáculo, un papel
con estas maldiciones: “si no ha
dormido contigo ninguno y si no te has
descarriado, no has sido infiel a tu
marido, indemne seas del agua
amarga de la maldición; pero si te
descarriaste
y
fuiste
infiel,
contaminándote y yaciendo con otro,
Yavhé te maldice, entre esta agua de
María, madre de Jesús, se somete a la Ordalía maldición en tus entrañas para hacer
de “las aguas amargas” para probar su que tu vientre se hinche y se pudran
virginidad – Relieve bizantino en marfil hecho tus muslos”.
en el siglo VI. Museo del Louvre, París)
ORDALÍAS DE LAS CANDELAS
Consistía en representar
con dos velones hechos
con cera del cirio
pascual,
para
el
denunciante y acusado
en juicios de robo y
hurto, venciendo aquel
cuya
candela
se
consumiese antes.
ORDALÍAS DE ALBATS
Las familias en
litigio sumergían a
dos recién nacidos
en agua y ganaba
aquella cuyo niño
se hundiese más.
ORDALÍAS DEL DUELO JUDICIAL
Alfonso X el sabio la
regulo. practicada entre
dos partes tras una
acusación
y
ofensa
medieval, y de uso
generalizado en los siglos
XIII, XIV y XV. La
condición social de los
enfrentados determinaba
la manera en la que
debía desarrollarse el
duelo, siendo usados
palos, estacas o bastones
en los enfrentamientos
entre
plebeyos,
y
caballos,
lanzas
y
espadas si se trataba de
nobles.
ORDALÍA DEL PAN Y EL QUESO
El acusado debía
comer
cierta
cantidad de pan y
queso, si era
culpable
Dios
enviaría un ángel
para apretarle el
gaznate de modo
que no pudiese
tragar.
ORDALÍA DEL VENENO
Se utilizaba un
buen
tóxico
procurado por los
religiosos
adecuado a este
tipo de justicia.
ORDALÍAS
PROHIBICIÓN DE LAS ORDALÍAS
Durante la segunda mitad del
siglo XII el papa Alejandro
III prohibió los juicios del
agua hirviendo, del hierro
candente e incluso los
«duelos de Dios», y el cuarto
concilio Luterano, bajo el
pontificado de Inocencio III,
prohibió toda forma de
ordalía a excepción de los
combates
El Papa Inocencio III (1160-1216), fue un firme
perseguidor de las Ordalías)
ORDALÍAS
Restringidas a partir del siglo IX y en el IV concilio de Letrán (1215) la
Iglesia prohibió su uso para procedimientos civiles.
El cambio se debió a la aplicación del derecho romano en el proceso
judicial.
Su práctica tardó en desarraigarse, y en lugares tradicional, se conservo.
En la edad media cualquier contienda derivaba en un juicio de Dios,
considerando que la divinidad omnipresente, era el juez supremo que
debía decidir el resultado.
Su evolución dio origen a los juicios modernos, no son tan agresivos como en épocas
pasadas, aunque hoy en algunos casos, los costes, los plazo de solución y las argucias
de abogados mercenarios pueden ser tan injustos como los de antaño.
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