Lidia Peñalver
Mar Pérez
Belén Pena
Verónica Ocampo
 Teresa de Cepedo y Ahumada, más conocida por el
nombre de Santa Teresa de Jesús o simplemente Teresa
de Ávila, fue una religiosa, doctora de la Iglesia
Católica, mística y escritora española y fundadora de
las carmelitas descalzas.
Familia.
 El padre de Teresa era Alfonso Sánchez de Cepedo.
Alonso tuvo dos mujeres. Con la primera tuvo dos hijos
y con la segunda tuvo diez hijos. La segunda mujer
murió cuando Teresa tenía aproximadamente 12 años.
Infancia.
 Desde sus primeros años mostró una imaginación
vehemente y apasionada. Su padre tenía algunos
romanceros; estas lecturas comenzaron a despertar el
corazón y la inteligencia de Teresa.
 En dicho tiempo pensó ya en sufrir el martirio para lo
cual, trataron de ir pidiendo limosna, perdió a su
madre en 1527. Desde ese tiempo su vocación religiosa
había sido continuamente demostrada. Era aficionada
a libros de caballería.
Mudanza espiritual y física.
 Afectada por una grave enfermedad, volvió a casa de su
padre, y ya curada llegó a decir a su padre que deseaba
ser monja. Su padre contestó que no. Teresa dejó la
casa paterna y entró el 2 de Noviembre de 1533 en el
convento de la Encarnación de Ávila y allí profesó el
día 3 de Noviembre de 1534.
 Tras entrar al convento su salud empeoró. Padeció
desmayos, una cardiopatía no definida y otras
molestias el primero año. El 1539 Teresa recuperó la
salud. Afligida un tiempo después abandonó la
oración.
 Según su testimonio se le apareció Jesucristo.
Obra literaria.
 Las obras místicas de carácter didáctico más importantes de
cuantas escribió la santa se titulan: Camino de perfección,
Conceptos del amor de Dios y El castillo interior (o Las
Moradas). Además de estas tres, pertenecen a dicho género
las tituladas: Vida de Santa Teresa de Jesús, escrita por ella
misma y cuyos originales se encuentran en la biblioteca
del Monasterio de San Lorenzo del Escorial; Libro de las
relaciones; Libro de las fundaciones; Libro de las
constituciones; Avisos de Santa Teresa; Modo de visitar los
conventos de religiosas; Exclamaciones del alma a su
Dios; Meditaciones sobre los cantares; Visita de
descalzas; Avisos; Ordenanzas de una
cofradía; Apuntaciones; Desafío espiritual y Vejamen.
Vivo sin poder vivir en mí.
 Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
Fin. 
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Santa Teresa de Jesús