Juan 1, 35-41
“Al día siguiente, Juan se encontraba
en aquel mismo lugar con dos de sus discípulos.
De pronto vio a Jesús que pasaba por allí, y dijo:
Este es el cordero
de Dios...”
Señor...
“No quiero que mi silencio sea una máscara,
No quiero ahogar las palabras de mi corazón.
No quiero amarrar mi lengua con cadenas de temor, para
esconder mi rostro verdadero.
Anhelo que mi silencio sea yo mismo delante de tu rostro
oculto.
Ese silencio no pertenece al mundo de las tinieblas.
Es el otro lado de la luz.
Señor, soy un rey destronado; pero para ser tu hijo
reencontrado...”
P. Esteban Gumucio
Salmo 143
“Señor, escucha mi oración, atiende a mi súplica, tú que eres justo y
fiel respóndeme, no me lleves a juicio pues nadie es inocente frente
a ti; tengo sed de ti como tierra reseca
“Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te amo”
Me falta el aliento y en mi interior se estremece el corazón;
me acuerdo del pasado, medito todas tus acciones y repaso las
hazañas que has realizado.
“Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te amo”
Hazme sentir tu amor cada mañana, que yo confío en ti;
Indícame el camino a seguir, porque a ti dirijo mi oración;
Enséñame a cumplir tu voluntad, pues tú eres mi Dios
“Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te amo”
“Hemos
hallado
al Mesías...”
Juan 1, 35-41
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Juan 1, 35-41