(pescador Bretón)
Señor: Tú sabes, mejor que yo mismo,
que estoy envejeciendo
y que algún día seré viejo.
Guárdame del funesto hábito de creer que,
en toda ocasión debo decir algo
acerca de cada tema.
Líbrame del ansia de querer arreglar
todos los asuntos ajenos.
Hazme previsor, mas no preocupado;
servicial, pero no dominante.
Con mi gran cúmulo de sabiduría comprendo
que es una lástima no aprovecharla al máximo,
pero Tú sabes Señor,
que deseo contar con unos pocos amigos al final.
Preserva mi mente de la
enunciación de prolijos detalles;
dame alas para llegar a
la esencia de los problemas.
Sella mis labios ante mis penas
y miserias.
Unas y otras van en aumento,
y la tentación de airearlas
se hace mayor
con el paso de los años.
No me atrevo a pedir la gracia necesaria para
disfrutar escuchando la narración de males ajenos,
pero ayúdame a soportarla con paciencia.
Tampoco me atrevo a pedirte
una memoria más fiel,
pero sí mayor humildad
y menor dogmatismo,
cuando mi memoria
esté en desacuerdo
con la de los demás.
Enséñame la gloriosa lección
de que, a veces puedo estar
equivocado.
Consérvame razonablemente tratable.
No quiero ser un santo
–resulta difícil convivir con algunos-
pero un viejo amargado
es una de las obras cumbre del demonio.
Concédeme la facultad de descubrir
cosas buenas en lugares imprevistos,
y talento en personas inesperadas.
Y otórgame, Señor, la gracia de decírselo.
Amén.
OH God be good to me,
Thy sea is so wide and my Ship is so small..
(Breton fisherman’s prayer)
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