La mayordomía de la iglesia que
vive en santidad
José: mayordomo fiel del Señor
Génesis 39 – 41
Introducción
La historia de José recibe
mucha atención en la Biblia por varias
razones. No era uno de los tres
"cabezas del pacto," pero era el
eslabón entre Canaán y Egipto, entre la
historia del Génesis y la del Éxodo.
También es importante porque José
viene a ser un "símbolo" del Señor
Jesucristo, y quizá sea el más perfecto
y pleno que se halla en las Sagradas
Escrituras.
El autor Arthur W. Pink encuentra 101 similitudes entre la
vida de José y Jesús en su libro Gleanings in Genesis. José es
importante porque parece ser que su vida llega a ser un ejemplo
para otro personaje muy importante del Antiguo Testamento:
Daniel.
Ambos fueron llevados muy jóvenes a otro país fuera de su
familia, ambos estuvieron sometidos a grandes pruebas, pero
también, ambos fueron ayudados por el Señor. Así, la vida de este
hombre de Dios llega a ser una luminaria en las páginas del Antiguo
Testamento.
Dentro de todas las hermosas cualidades que tuvo este
hombre de Dios, resalta de manera sobresaliente la de
administrador o mayordomo. Por la presencia de Dios en su vida,
su sabiduría y disposición al trabajo no pasó mucho tiempo en ser
reconocido por la gente que lo rodeaba como un hombre muy
capaz.
¿Qué elementos
contribuyeron para el éxito de
José como administrador?
¿Qué principios de
mayordomía podemos
aprender de su vida?
I. La presencia divina en la vida de mayordomo
de Dios.
“Mas Jehová estaba con José, y fue varón prósperop; y
estaba en la casa de su amo el egipcio.” Gn 39:2
“Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él
hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.” Gn 39:3
(1) El mayordomo usado por Dios es aquel en el que Dios
manifiesta abiertamente su presencia ("Y Jehová estaba con
José").
(2) El mayordomo usado por Dios ve coronada su
administración con éxito ("y entregó (Potifar) en su poder (de
José) todo lo que tenía").
II. El prestigio de sabiduría en la vida del
mayordomo de Dios.
“Así halló José gracia en los ojos de Potifar, y le servía; y
Potifar le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder
todo lo que tenía.” Gn 39:4
“No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa
alguna...porque Jehová estaba con José.” Gn 39:23
(1) El mayordomo usado por Dios es aquel que es reconocido
por la gente como poseedor de la gracia ("Y Jehová le dio
gracia en los ojos del jefe de la cárcel").
(2) El mayordomo usado por Dios ve coronada su
administración con un progreso de responsabilidades.
III. El proceder con rectitud en la vida del
mayordomo de Dios.
“No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me
ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo,
pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”
Gn 39:9
(1) El mayordomo usado por Dios es aquel que se mantiene
en rectitud moral delante de Dios ("¿Cómo, pues, haría
yo este grande mal, y pecaría contra Dios?").
(2) El mayordomo usado por Dios ve coronada su
administración con el avance de sus negocios ("y los
que él hacia (José), Jehová lo prosperaba").
Conclusión
José viene a ser un verdadero
ejemplo de mayordomía integral. El
supo aplicar los valiosos principios de
la administración a su propia vida y a
los trabajos que desempeñó. Fue un
hombre ricamente bendecido por Dios
y un hombre del que el Señor
seguramente se sintió orgulloso.
Como factores indispensables que contribuyeron para su
correcta administración pudimos mencionar: 1. La presencia
divina; 2. El prestigio de sabiduría, y; 3. El proceder con rectitud
en la vida de José. Estos factores guiaron de una manera
excepcional la vida de José y Dios le bendijo abundantemente. Es
por demás decir, que si hemos de querer encontrar la bendición de
Dios sobre nuestra administración debemos ser guiados por estos
tres factores de la administración divina.
Cada uno de nosotros estamos llamados a ser mayordomos
fieles del Señor. Cuando reconocemos la presencia de Dios en
nuestra vida, cuando tenemos un correcto concepto de quién es
Dios, cuál es la relación que tenemos con él y cuál es nuestra
posición delante de él, podremos desarrollar un claro concepto de
su presencia. Así mismo, cuando como resultado de nuestra
administración alcanzamos un prestigio de sabiduría delante de
Dios y de los hombres, podremos empezar a ver los frutos de
nuestra responsabilidad.
La gente notará que hacemos
bien nuestro trabajo y nos
responsabilizarán de más. Y finalmente,
cuando nuestra mayordomía esté
soportada por nuestra rectitud y
honestidad, recibiremos el
reconocimiento de propios y extraños.
Dios quiere hijos responsables, Dios
quiere hijos que engrandezcan su
nombre, Dios quiere hijos que sean
destacados mayordomos.
¡Que Dios bendiga nuestra
mayordomía!
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José, mayordomo fie del Señor - Gn 39-41