La Biblia y la Iglesia
‘Y la Palabra se hizo carne’ (Jn 1,14)
¿Se puede decir cualquier cosa acerca de Jesús?
¿Cuáles son las fuentes para conocer a Jesús?
Fuentes para conocer a Jesús
Testimonios provenientes de la literatura no cristiana:
Flavio Josefo
Plinio el Joven
Tácito
Testimonios provenientes de la literatura cristiana:
Los evangelios del Nuevo Testamanto
La literatura apócrifa
La literatura cristiana antigua
El Nuevo Testamento
Cartas de San Pablo
Evangelios y Hechos
Otras cartas y Apocalipsis
Fuentes para conocer a Jesús
El Nuevo Testamento
«Nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se
lo quiera revelar» (Lc 10,22), por ello Jesús dijo: «Nadie va al
Padre, sino por mí» (Jn 14,6) y cuando Felipe le suplicó
«muéstranos al Padre», le respondió «el que me ve a mí, ve
al Padre» y le prometió el don del Espíritu «que lo enseñará
todo» (Jn 14,8-9.24). De este modo, sólo podemos conocer
el verdadero rostro de Dios Padre en el rostro humano de
Jesús, instruidos por el Espíritu Santo; y sólo podemos
ver el rostro de Jesús, el Hijo de María, reflejado en los
ojos de Pedro.
La Escritura y la Iglesia
Pero, ¿podemos confiar en la Escritura?
¿Quién me asegura que la Escritura es
la Palabra de Dios?
¿Cómo se interpreta ese texto?
La Escritura y la Iglesia
Tertuliano:
«Los herejes siempre arrastran donde
quieren, con sus conjeturas, las
sentencias simples y a la letra, o por el
contrario, en la lectura literal, les
quitan valor bajo ciertas condiciones y
razones» (Adversus Marcionem, V,11,9).
Pero, ¿quién tiene autoridad para
discernir la interpretación correcta?
La Escritura y la Iglesia
Ireneo:
«Los apóstoles primero proclamaron el
Evangelio, después, por voluntad de
Dios, nos lo transmitieron por escrito»
(Adversus haereses, III,1,1).
Si los apóstoles no hubiesen escrito,
hubiese bastado la Tradición eclesial.
La Escritura y la Iglesia
Tertuliano:
«La predicación es anterior a los
documentos, pues los apóstoles
primero predicaron de viva voz y
después por medio de escritos»
(De praescriptione, 21,3).
La Escritura y la Iglesia
«Los herejes no admiten ciertas
Escrituras; y si admiten algunas, no las
admiten íntegras, sino que las alteran
con añadiduras y supresiones de acuerdo
con la ordenación de su sistema; y, si
hasta cierto punto las mantiene íntegras,
las cambia, sin embargo, componiendo
interpretaciones contrarias»
(De praescriptione, 17,1).
1. La canonicidad
2. La integridad del texto
3. La interpretación del texto
La Escritura y la Iglesia
1. Agustín:
«Yo no creería en el Evangelio,
si no me moviera a ello
la autoridad de la Iglesia Católica»
(Contra Epistulam Manichaei, 5).
«Creo en el Evangelio,
porque creo en la Iglesia'».
La Escritura y la Iglesia
2. Tertuliano:
«Corrompen la Palabra de Dios, que se
ha hecho carne, ya sea con la pluma ya
sea con la interpretación»
(De Res., 63,6).
Pero, ¿quién tiene autoridad para
discernir el texto correcto?
La Escritura y la Iglesia
3. Tertuliano:
«En la polémica contra los herejes,
cuando argumentas con la Biblia, lo
único que lograrás dar vuelta, no será
la opinión del adversario, sino tu
cerebro y tu estómago. Perderás tu voz
y ganarás el enojo»
(De praes., 16,2; 17,4).
Pero, ¿quién tiene autoridad para
discernir la interpretación correcta?
Dei Verbum 19: … los cuatro Evangelios transmiten fielmente:
a. Lo que Jesús, Hijo de Dios, hizo y enseñó para la salvación,
hasta el día en que fue elevado al cielo (cf. Hech 1,1-2).
b. Los Apóstoles después de la ascensión predicaron lo que Él
había dicho y hecho, con aquel mayor conocimiento de que ellos
gozaban, ilustrados por los acontecimientos gloriosos de Cristo
y por la luz del Espíritu de verdad.
c. Los autores sagrados escribieron los cuatro Evangelios
escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se transmitían
de palabra o por escrito, sintetizando otras, o desarrollándolas
atendiendo a la condición de las Iglesias, reteniendo la forma de
anuncio. Escribieron sacándolo ya de su memoria o recuerdos,
ya del testimonio de quienes 'desde el principio fueron testigos
oculares y ministros de la palabra' para que conozcamos 'la
verdad' de las palabras que nos enseñan (cf. Lc 1,2-4).
Transmisión eclesial de la Escritura
a. Lo que Jesús, el Hijo de Dios, proclamó
b. Los Apóstoles lo predicaron
c. Los autores sagrados lo escribieron
d. La Iglesia lo transmite
San Ireneo y el carácter eclesial de la fe
Siendo yo niño todavía, te vi en casa de Policarpo, en el Asia.
Es que me acuerdo más de los hechos de entonces que de los
recientes, incluso puedo decir el sitio en que Policarpo
dialogaba sentado, sus entradas y salidas, su modo de vida, el
aspecto de su cuerpo y los discursos que hacía al pueblo.
Cómo describía sus conversaciones con Juan y los demás que
habían visto al Señor, y cómo recordaba las palabras de unos y
otros. Y qué había escuchado de ellos acerca del Señor, de sus
milagros y su enseñanza.
Y Policarpo, después de haberlo recibido de estos testigos
oculares de la vida del Verbo, todo lo relataba en consonancia
con las Escrituras.
Y estas cosas, por la misericordia que Dios tuvo para conmigo,
también yo las escuchaba entonces y las anotaba, pero no en el
papel, sino en mi corazón.
La Biblia y la Iglesia
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Eclesiologia