¿Qué le está pasando a mi hijo/a?
¿Cómo me comunico con él/ella?
DEPARTAMENTO DE ORIENTACIÓN
Curso 2013/2014
[email protected]
Cambios en la adolescencia
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CAMBIOS FÍSICOS (cambios hormonales,
pubertad, cambios voz, etc.).
CAMBIOS
PSICOLÓGICOS
(inestabilidad
afectiva y fluctuación, inseguridad, actitud de
autoafirmación, tendencia a la instropección,
debilidad en la voluntad, necesidad de
independencia y autonomía).
CAMBIOS
EN
EL
RAZONAMIENTO
E
INTELIGENCIA (pensamiento formal, capacidad
crítica, abstracción, pensamiento influido por
carga afectiva…).
Cambios en la adolescencia
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CAMBIOS EN EL INTERÉS SOCIAL (tendencia
conducta gregaria, dependencia del grupo,
hipersensibilidad al ridículo, necesidad de
amistad íntima para expresar lo que siente y
desea).
CAMBIOS EN LAS RELACIONES FAMILIARES
(más discusiones familiares, más capacidad de
negociar, demandan más autonomía, presencia
de expectativas diferentes).
Algunos sentimientos frecuentes en
padres de hijos/as adolescentes
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Miedos: “¿qué le pasará allí donde yo no
puedo
controlarle?”
(sexo,
drogas,
violencia...).
Sentimientos de culpa: “no lo hice
suficientemente bien”, ¿Qué he hecho mal?
Sentimientos de inutilidad: “ya no nos
necesitan como antes, ya no me cuenta sus
cosas, ya no es mi niño/a”.
Sentimientos de desesperación: “¿cuándo
dejará de ser un crío y se comportará de
forma responsable?”, “¡qué paciencia hay que
tener!”, “¡no lo entiendo, no sé comunicarme
con él!”.
ANALIZANDO NUESTRO
“ESTILO DE MOLDEAR”
FAMILIAS CON ESTILO PERMISIVO:
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Tratan de evitar que sus hijos/as
se enfrenten a las dificultades de
la vida y van quitándoles
obstáculos.
No comunican las reglas con
claridad y no mantienen los
límites.
Siempre ceden en los conflictos
con los hijos/as.
FAMILIAS CON ESTILO AUTORITARIO:
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Creen que el respeto de los hijos/as será
mayor cuánto más les teman.
En los conflictos imponen soluciones.
Dirigen y controlan todo el proceso de toma de
decisiones
Critican a la persona no al comportamiento.
Temen perder el control de la situación y
utilizan órdenes, gritos, amenazas para obligar
al niño a hacer algo.”Porque lo digo yo”.
Son muy rígidos en cuanto a las normas y no
explican con suficiente claridad los límites.
Combinan poco afecto y alto nivel de control
sobre sus hijos/as.
Respuesta de los hijos ante el
estilo permisivo:
Los hijos/as:
 Tienden a dar respuestas emocionales
desproporcionadas y manifiestan poca
estabilidad en sus estados de ánimo.
 Al no tener un código de conducta
marcado no saben a qué atenerse.
 Pierden el control.
 Suelen ser agresivos e impulsivos.
Respuesta de los hijos ante el
estilo autoritario:
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Los hijos/as:
Suelen enfadarse a menudo.
Son miedosos y aprensivos.
Suelen estar melancólicos y tristes.
Albergan sentimientos de
culpabilidad.
Pueden sentir y/o mostrar
agresividad y odio hacia sus
progenitores.
FAMILIAS CON ESTILO DEMOCRÁTICO:
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Consideran que los hijos/as se pueden
equivocar en sus decisiones.
Buscan y potencian que los hijos/as aprendan
de forma autónoma.
Consideran que los conflictos son un reto para
la superación personal.
Establecen reglas claras y refuerzan o
sancionan su cumplimiento o incumplimiento.
Manifiestan desagrado ante ciertas conductas.
Ni imponen ni dejan hacer: “negocian”.
Respuesta de los hijos ante el estilo
democrático:
Los hijos/as:
 Desarrollan el sentido de la
responsabilidad y asumen las
consecuencias de sus actos.
 Tienen autocontrol e iniciativa para
realizar nuevas tareas sin que les cause
estrés.
 Sus reacciones conductuales son
adecuadas.
 Tienen tolerancia a la frustración.
 Suelen ser alegres, autónomos, decididos.
Reconociendo nuestro estilo
educativo
Si un padre/madre considera que
se acerca al perfil del estilo
autoritario y/o permisivo, ya ha
dado el primer paso para cambiar
su modo de ejercer la autoridad,
que es reconocer que esas
actitudes no son válidas. El
siguiente paso es tener paciencia
para cambiar, y si es necesario,
pedir ayuda.
¿Cómo nos comunicamos
con nuestros hijos/as?
Algunas afirmaciones sobre la comunicación de
padres con hijos/as adolescentes
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¡En mi casa no nos entendemos!
¡Es como si mi hijo y yo no
hablásemos el mismo idioma!
¡Cualquier conversación termina
siempre en bronca!
Mi hijo se comunica mejor con
cualquiera que conmigo.
Algunas herramientas y estrategias
para comunicarnos con nuestros
hijos/as
Escucha y observación
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Qué es...
demostrarle que nos interesa lo que dice, lo que siente, lo
que le ocurre.
Sirve para:
Que nuestro hijo nos escuche porque se siente escuchado.
Conocer a nuestro hijo y saber realmente lo que siente, lo
que ha ocurrido...
Qué hacemos...
Les preguntamos por sus cosas, amigos, preocupaciones,
intereses...
Les miramos mientras hablamos.
Asentimos o usamos expresiones: “ya, ya, claro...”
Resumimos la información del otro: “Así que me cuentas
que…”
Sólo escuchamos.
Empatía
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Qué es...
Ponerse en el lugar de ellos, su mentalidad, necesidades...
aunque no nos guste o no estemos de acuerdo.
Sirve para:
Posibilitar y mejorar la comunicación y las relaciones ya
que favorece que confíe en los padres.
Controlar la alteración emocional de nuestro hijo.
Qué hacemos...
Pensamos la etapa por la que pasa nuestro hijo.
Usamos expresiones: “Te comprendo”, “te entiendo”, “lo
siento mucho”, “sé que te sientes...”
Los gestos acompañan lo que decimos de forma sincera.
En un primer momento no corregimos ni damos consejos.
Refuerzo
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Qué es...
manifestar valoraciones positivas hacia los aspectos
correctos, que nos gustan de ellos, sus esfuerzos...
Sirve para:
Favorecer que se repitan determinadas conductas en
los hijos.
Favorecer el aprendizaje de conductas nuevas.
Mejorar nuestras relaciones y la comunicación.
Qué hacemos...
Observar los aspectos positivos de las conductas de
nuestros hijos.
Expresárselo en un momento adecuado: por ejemplo, a
los adolescentes no les gusta que les digan ciertas
cosas delante de la gente.
Ser sincero y expresivo.
Lenguaje
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¿Cómo debemos usar el lenguaje en la
comunicación?
Mensajes yo: yo prefiero, yo siento, quiero, he
decidido, me gusta...
Lenguaje emocional: me encanta, disfruto, es
precioso, me incomoda, etc.
Ir al grano, ser directo y sincero: evitar los rodeos y
las justificaciones.
Evitar el uso de términos peyorativos y las
exageraciones: “pareces una guarra”, “eres un
inocente”, “eres un mocoso...”
Ser concreto: Me gusta mucho tu forma de vestir, es
original, no me gusta que no lleves la ropa sucia a la
lavadora.
Buscar lo positivo incluso de los aspectos negativos:
“no has aprobado matemáticas pero he de reconocer
que te has esforzado”.
Buscar ocasiones
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Los adolescentes no cuentan cuando
se les ordena, sino cuando ellos
quieren.
Necesidad de estar disponible.
En general las mejores conversaciones
se dan cuando se hacen cosas
compartidas (lavar el coche, cocinar,
mover muebles, pintar una habitación.
No exagerar…
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Si ante un error o incumplimiento de nuestro hijo se reacciona
desproporcionadamente es muy posible que acaben en gritos
e insultos.
Es importante controlar nuestra rabia sin dejar de expresar
nuestra preocupación.
¿Cómo hacerlo?
Una buena forma es preguntar, lo más calmado posible, su
opinión al respecto y a partir de ahí hablar de las diferencias.
Ejemplo:
Si su hijo de 14 años le cuenta que el pasado viernes probó
una cerveza y usted pierde los estribos, lo más probable es
que no vuelva a contarle nada en mucho tiempo.
Partir de sus preocupaciones e intereses…
Tengamos en cuenta que quizás las cosas de las que ellos
quieren hablar con nosotros quizás nos aburran.
¿Cómo hacerlo?
No finja interés, lo notan.
Preguntar y escuchar.
¿Qué temas?
- Estudios: ¿Qué tal en clase hoy?, pregunta general, preguntas
más concretas.
Aficiones: Deportes, música. Preguntas concretas sobre estos
temas.
Emociones: Preguntas clave: ¿Qué importancia tiene para ti?,
¿con qué frecuencia te preocupa?, ¿Te parece un problema
pequeño, mediano, grande?.
Temas delicados: Si evitamos hablar temas delicados, los
buscaran en otro lado.
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Técnica del sándwich
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Se utiliza cuando tenemos que hacer una crítica a
nuestro hijo o hija.
Consiste en disminuir la carga negativa de lo que
decimos diciendo también la parte positiva o
incorporando la empatía de la siguiente forma.
Ejemplo:
“Tu habitación ha quedado preciosa, me encanta como la has
decorado”. “Pero quedamos en que ibas a hacer tu cama por las
mañanas”. “Con lo bien que está tu habitación, si haces la cama
quedará perfecta”.
Nos ponemos manos a la obra
Analizamos diferentes situaciones
Porqué son tan necesarios los límites y las
normas para los adolescentes:
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Aún no tienen competencias para responsabilizarse de todas
sus acciones ni para ser totalmente independientes.
Los límites que marcan los padres otorgan al adolescente
sentimiento de seguridad y protección.
Los límites marcados ayudan al menor a dar sentido a lo que
esta dentro de ellos.
Los hijos necesitan saber que el cariño que los padres sienten
por ellos requiere que les demanden determinadas actividades
y les prohíban otras que pueden amenazar su salud o su
seguridad.
Los adolescentes suelen tener dificultades para regular sus
emociones y sentimientos, lo que les lleva a no controlar
tampoco sus comportamientos. Las normas y los límites les
ayudan a regular de forma externa lo que aún no lleva a no
controlar tampoco sus comportamientos. Las normas y los
límites les ayudan a regular de forma externa lo que aún no
pueden controlar internamente.
6 Mediante las normas los menores van creando sus
propios referentes, y van adquiriendo unas pautas de lo
que es y no es válido, lo cual les ayudará a ir
conformando su propia escala de valores.
7 Los límites y las normas ayudan a lograr una convivencia
más organizada e inculca sentido del respeto hacia los
demás y hacia uno mismo.
8 Normas y límites preparan al adolescente para la vida en
una sociedad que se rige por restricciones y obligaciones
que deberá cumplir por el bien de todos.
9 Poner restricciones y límites al comportamiento de
nuestros hijos, les ayuda a generar de forma progresiva
tolerancia a la frustración, es decir, capacidad para poder
asimilar el sentimiento de frustración que le provocará
que no le salgan las cosas como le gustaría.
“ Los tres ingredientes principales y básicos
son empatía , sentido común y sobre
todo mucho, mucho amor :
ponerse
siempre
en
el
lugar
de
su
hijo, llegar a sentir como siente él,
( empatía ) tratar de ser lógico, no dejarse
llevar por el dramatismo, ni por los demás,
ser consecuente ( sentido común) , y
sobretodo
quererle, pero quererle… sin
condiciones, ( amor, puro y duro, el más
difícil pero el mejor, el amor a los hijos”.
TURNO PARA EL DIÁLOGO
Bibliografía interesante sobre adolescencia
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Los consejos del psicólogo para comprender al
adolescente. Crosera. Ed. Vecchi.
Cómo hablar para que los adolescentes le escuchen y
cómo escuchar para que los adolescentes le hablen.
Faber. Ed. Medici.
Un adolescente en casa. Joan Carles Suris. Ed. De
bolsillo.
La buena adolescencia. Pueyo. Ed. Grijalbo.
Adolescencia. Límites imprecisos. Ed. Alianza Editorial.
No me ralles: Claves para hablar con hijos adolescentes.
Goñi. Ed. Nabla Ediciones.
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