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SEMIOLOGÍA / SEMIÓTICA
Charles W. Morris sigue el
pensamiento peirciano y continúa
con la idea triádica del proceso
semiósico.
“La civilización humana depende de los
signos y de los sistemas de signos, y al
propio tiempo la mente humana es
inseparable del funcionamiento de los
signos, si es que, en verdad, la
mentalidad humana no debe identificarse
con ese funcionamiento”.
Supera la ambigüedad del término
“signo” llamando a cada componente
del proceso de semiosis de un modo
que le parece más adecuado y
comprensible:
Al signo o representamen lo llama
vehículo sígnico; al objeto lo llama
designatum; mantiene el término
interpretante; y agrega un cuarto
componente, el intérprete, como
agente del proceso.
“Un perro responde a un tipo de
conducta (I) que implica la caza de
ardillas (D) a cierto sonido (S);
Un viajero se prepara para estar a
tono (I) con la región geográfica
(D) a que se desplaza en virtud de
la carta (S).
S es el vehículo sígnico;
D es el designatum;
I es el interpretante del intérprete”.
“La caracterización más eficaz de un
signo es la siguiente:
S es un signo de D para I en la medida
en que I tome en consideración D en
virtud de la presencia de S”.
El proceso de semiosis es una
consideración mediada, en que los
mediadores son los vehículos sígnicos,
las consideraciones son los
interpretantes, los agentes del
proceso son los intérpretes y los que
se toma en consideración son los
designata.
No todo designatum debe tener un
referente real.
La figura mitológica llamada centauro,
tiene un vehículo sígnico (la palabra
centauro) que provoca un
interpretante (imagen visual del
centauro), pero el objeto no existe en
nuestra realidad.
Que un designatum no tenga un
referente real también puede deberse
a que el designatum de un signo es el
tipo de objeto al que ese signo se
refiere y no al objeto material
propiamente tal.
Esto significa que podemos encontrar
dos posibles significados; uno que es
un tipo y otro que es un espécimen del
tipo.
El designatum, entonces, es el tipo, y el
denotatum es el espécimen.
El designatum es el conjunto, y el
denotatum es el miembro del conjunto.
El término “león” se refiere a un
designatum; en la frase “ese león que
se acerca ahora”, el término “león” se
refiere a un denotatum.
En cuanto a los tres correlatos del signo,
vehículo sígnico, designatum e
intérprete (que incluye al signo
interpretante), Morris señala que se
pueden establecer una serie de
relaciones diádicas, a las que llama
dimensiones de la semiosis.
La dimensión sintáctica marca las
relaciones formales de los signos
entre sí; la relación de los signos con
los intérpretes corresponde a la
dimensión pragmática de la semiosis;
y la relación de los signos con los
objetos a los que son aplicables recibe
el nombre de dimensión semántica de
la semiosis.
Un lenguaje considera un conjunto de
elementos relacionados de acuerdo a
dos reglas:
a) Reglas de formación, que determinan las
combinaciones independientes y
permisibles de los elementos del
conjunto;
b) Reglas de transformación, que
determinan las oraciones que pueden
obtenerse a partir de otras oraciones.
Ambas reglas pueden agruparse bajo el
calificativo común de ‘regla sintáctica’.
La sintaxis, por consiguiente, es la
consideración de signos y de
combinaciones sígnicas en la medida
en que unos y otras están sujetos a
reglas sintácticas.
La señalización vial se presta
especialmente para hacer un estudio
de la sintaxis de ese sistema, pues
utiliza una serie de signos sujetos a
reglas de formación (combinando
círculos rojos, diagonales rojas,
flechas negras, dibujos de vehículos,
etc.), y en no poca medida a reglas de
transformación, haciendo nuevos
mensajes a partir de los anteriores.
La sintaxis del comic, como género narrativo,
permite combinar muchos signos gráficos:
“El comic presenta una perfecta imbricación
verboicónica a la que se añade la
secuencialidad, la manipulación del
tiempo, las angulaciones, los planos de
corte, los signos kinésicos y proxémicos,
el paralenguaje, los recursos retóricos y
otros que en su mayoría comparte con el
cine.
Tipos de signo según Morris:
a) Signo indéxico: cuando un solo signo
denota un solo objeto.
b) Signo caracterizador: cuando el signo
puede denotar una pluralidad de objetos
(como la palabra ‘gato’, con la que se
puede denotar a muchos gatos)
c) Signo universal:cuando puede denotar
cualquier cosa y tiene implicación
universal (como la palabra ‘algo’).
En el sistema de señalización vial
podemos estudiar los contenidos
hacia los que apuntan los diversos
elementos expresivos. Podemos
estudiar los elementos expresivos
mismos, su sintaxis, su combinatoria,
y en este caso estamos de lleno en el
plano de la metasemiótica.
En el sistema de señalización urbana, el
semáforo es un minisistema sígnico
en que se presentan las tres reglas:
Sintaxis:
a) Los vehículos sígnicos son las luces
roja, verde y amarilla;
b) Se encienden una por vez hacia una
calle determinada. Mientras hacia una
calle se presentan la luz verde y
amarilla, hacia la calle perpendicular
se presenta la luz roja;
c) La secuencia de encendido es verde amarillo - roja - verde - etc.
Semántica:
a) Luz verde denota ‘vía libre’;
b) Luz amarilla denota ‘transición’;
c) Luz roja denota ‘peligro’.
Pragmática:
a) Luz verde permite que el conductor
avance;
b) Luz amarilla hace que el conductor
tome precauciones, acelerando o
disminuyendo la velocidad;
c) Luz roja prohíbe el paso y el
conductor debe detenerse.
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