VOLUNTARIADO SOCIAL
CRISTIANO
INTRODUCCIÓN
• Vivimos en una sociedad donde, por
primera vez, el tiempo es objeto de
decisión.
• La vida humana tendrá en un futuro
próximo un superávit de tiempo para
que el hombre pueda DECIDIR si lo
consume ante el televisor, en un estadio
de fútbol, escalando una montaña, en
una discoteca o acompañando a una
persona enferma, necesitada o
marginada.
• La revolución del tiempo enfrenta a cada
persona con la responsabilidad de
DECIDIR por sí misma si el tiempo será
un yacimiento para el CONSUMO o será,
por el contrario, una OPORTUNIDAD
para liberar energía en función de algo
socialmente útil y que merezca la pena.
• La persona que decide ser voluntario
social es aquella que se ha tomado en
serio su condición de ciudadano:
• Se abre a otras realidades sociales.
• Sale del círculo familiar o de amigos en
el que vive.
• Atraviesa las fronteras sociales que
dividen y separan a los seres humanos, y
al hacerlo, descubre la existencia de
otras vidas humanas que necesitan y
merecen ser tenidas en cuenta.
• Es en ese contacto con las personas
excluidas del tejido social es donde el
voluntario descubre el primer impulso
de su acción: LA COMPASIÓN. No
como un sentimiento de PENA Y
CONMISERACIÓN, sino viendo la
realidad con los ojos del corazón.
• El trabajo que realiza el voluntario
social no debe quedarse en unas meras
concesiones benéficas y paternalistas,
sino que han llevar a la “inserción o
inclusión” de todas estas personas
marginadas en la sociedad.
• Para ello, el voluntario social debe
aprender a DAR EL PROTAGONISMO
a las personas que atiende y acompaña.
No se trata de “sustituir la presencia o la
voz del otro” por la del voluntario social,
sino de RECREAR el ejercicio de la
mediación con una presencia que
devuelva a todas esas personas que sufren
carencias SU PROPIO PROTAGONISMO.
• El voluntariado social es otro modo
de vivir el DESEO por construir
una sociedad más humana, más
justa, más igualitaria.
• En esta búsqueda de la justicia
comunitaria deben implicarse no
sólo el voluntario, sino también la
ORGANIZACIÓN a la que
pertenece. De lo contrario, esa
organización no será creíble.
VOLUNTARIADO Y DISCIPULADO
• El voluntariado cristiano no lo debemos
ver ni entender como algo que está de
MODA, sino que nuestra fe tiene que
tener una PROYECCIÓN SOCIAL en
ayuda a los más necesitados para romper
las estructuras de pecado en las que se
hallan sumergidos muchos de nuestros
hermanos.
• El voluntario social cristiano se debe
distinguir del voluntario social, no es las
cosas que hace, sino en las motivaciones,
en el porqué lo hace. Tiene que
encontrar su punto de referencia en
Jesús de Nazaret y que le empuja a vivir
en medio del mundo aquello en lo que
cree.
RAÍCES DEL VOLUNTARIADO
CRISTIANO
1.-El Dios que se nos revela en la Biblia es
un Dios que siempre se pone al lado de
los más desprotegidos de la sociedad:
los pobres, los enfermos, los esclavos, los
que sufren. Es un Dios que:
• ve la opresión de su pueblo,
• oye su clamor,
• baja a socorrer (Cf. Ex 3,6-10).
2.- Jesucristo, al manifestarnos el rostro
de Dios que es Amor (cfr. 1Jn.4, 8) nos
revela al hombre el AMOR como la Ley
Suprema de su Ser.
A través del Amor a Dios y a los
hermanos, irradia toda la potencia
liberadora y salvífica que se encierra en
el Amor del Padre.
3.-El voluntario social cristiano
encuentra su principal motivación
para darse a los demás en que ha
descubierto el AMOR GENEROSO
Y DESINTERESADO de Dios
para con uno mismo y él mismo se
convierte en don, en regalo para los
demás.
4.-El voluntario cristiano es el
hombre que responde al llamado de
Jesús de servirle en todas aquellas
personas que sufren necesidad
(Mt.24, 35) porque ve en cada uno
de ellos la huella de Dios y no se
contenta en dar lo que le sobra, sino
que lucha y trabaja por elevar los
sentimientos de una mera
filantropía a la altura del Amor de
Cristo.
5.- El voluntario cristiano nace de la fe y se
alimenta de ella para dar una respuesta
coherente a los compromisos nacidos del
bautismo.
6.- El voluntariado cristiano ofrece al
creyente la oportunidad de vivir más a
fondo el Evangelio y hacerlo vida “en
medio de los más variados sectores del
mundo como signo y fuente de esperanza
y amor” (Christifiledes laici 7).
7.- El voluntariado social cristiano
exige al cristiano una
disponibilidad, un amor más grande
por los demás, una íntima y sólida
amistad con el Señor y una actitud
abierta para descubrir y cumplir la
voluntad de Dios.
EL VOLUNTARIADO SOCIAL
COMO UNA TAREA CRISTIANA
• Existen dos fuentes para entender el
voluntariado como tarea cristiana:
1.- La preocupación de Dios por los pobres a lo
largo de Escritura. Nuestro Dios es un Dios
relacional y en Él la relación se basa en el
Amor, no en el dominio, ni en la exclusión.
Desde la Alianza de Yavé con Israel en el
Sinaí, pasa por el cuidado de todas aquellas
personas que por sí mismas no pueden
defenderse: la viuda y el huérfano (Ex.22,
21). El Dios “compasivo” va más allá de La
Ley y la justicia. El lenguaje empleado por
Dios no se basa en derechos, sino en “la
compasión y la misericordia”.
2.- El discipulado. Las primeras comunidades
entendían el discipulado como “un camino”,
un proceso, una práctica de adhesión y
participación con Jesús.
El mandamiento del amor al prójimo, junto
con la explicación que hace Jesús del
significado de “prójimo” en la parábola del
Buen Samaritano (Lc. 10,25-37) y la
propuesta de las bienaventuranzas, otorgan
un lugar central al cuidado del otro en la vida
del discípulo. De tal modo van unidos el amor
a Dios y al prójimo que no cabe confesión de fe
sin testimonio de amor y compasión por los
demás como nos lo dice Jesús en la parábola
del juicio final (Mt 25).
• Es en el envío donde el cristiano
encuentra la llamada a una acción
voluntaria. Jesús, al enviar a sus
discípulos a anunciar la Buena Nueva
les pide que “curen a los enfermos,
resuciten a los muertos, limpien a los
leprosos, expulsen a los demonios …” y
“lo que gratis han recibido que lo den
gratis” (Mt. 10,8). Esto nos está
diciendo que no cabe proclamación de
la Palabra de Dios sin práctica del
Reino.
• La práctica del voluntariado no es una
opción libre para el cristiano; es una
llamada, un mandato, una
consecuencia de nuestro discipulado.
Resulta incomprensible ser cristiano,
pertenecer a la comunidad de la
“memoria del amor y la entrega de
Dios” sin darnos gratuitamente, al estilo
de nuestro Dios y como respuesta a su
iniciativa. El obispo Echarren nos dirá
“que todo cristiano, por el hecho de ser
discípulo de Jesús, está llamado a ser
un voluntario social”
CONCLUSIÓN
• Toda fe que crece y va madurando
tiene que desembocar en un
compromiso.
• Decimos que una sociedad tiene una
calidad humana cuando esa sociedad
se abre más allá de ella misma y
busca integrar a todos, de un modo
muy especial a los más vulnerables.
• El Dios de la Alianza es un Dios que
tiene una especial PREOCUPACIÓN
por los más débiles y desprotegidos de la
sociedad. Su preocupación es tal que
imparte leyes que protejan sus vidas, sus
bienes y sus propiedades.
• Dios interviene por medio de su Hijo
Jesús. Él se presentará en medio de los
hombres como el liberador y defensor de
los que nadie los toma en cuenta.
• Quienes han optado por los valores
evangélicos tienen que tener una mayor
conciencia de los excluidos y marginados
de la sociedad porque al final de nuestra
vida este será nuestro examen final.
• Jesús, hoy día, envía también a sus
seguidores al mundo a ser continuadores de
su obra: a curar, a sanar, a levantar, a
cicatrizar heridas …causadas por las
grandes calamidades que flagelan a una gran
parte de la humanidad para que con mano
amorosa salgamos en ayuda de esas personas
o pueblos que esperan que nos solidaricemos
con sus necesidades y les ayudemos a salir de
esa situación en la que se encuentran
sumergidos para que alcancen una vida
digna.
• El voluntario social cristiano es una
persona que ha madurado en su fe y
sabe descubrir el rostro de Cristo
en todas aquellas personas que
padecen situaciones críticas porque
su dignidad de personas está
amenazada.
• Nuestro mundo, nuestra Iglesia están
urgentemente necesitados de estos
voluntarios sociales para que, por medio
de su entrega desinteresada a favor de
los más desprotegidos de nuestra
sociedad, nos ayuden a salir de nuestro
adormecimiento cristiano y nos
tomemos el proyecto de Jesús de
Nazaret un poco más en serio, más
exigente. Ellos siguen el camino que
Dios nos ha enseñado: salir de uno
mismo para darse a los demás.
Bibliografía.
• www.fespinal.com : “Discípulos y Ciudadanos”
Autor: Pedro Coduras SJ.
• www.exodo.org “Voluntarios y los Cristianos”
Autor: Joaquín García Rosa
• www.mercaba.org “El Voluntariado que nace
del Evangelio”
Autor: Basilio Pérez de Mendigueren
• www.conferenciaepiscopal.es “La Iglesia y los
pobres”
AGUSTINOS RECOLETOS
MÉXICO D. F.
Descargar

Voluntariado Social Cristiano