EN EL TEÍSMO CRISTIANO
Pruebas de la existencia de Dios
En el teísmo cristiano se han
presentado dos vías para hablar de la
existencia de Dios: la vía positiva o
“katafática” y la vía negativa o
“apofática”.
La primera se refiere a la
demostración
positiva
de
la
existencia de Dios y de sus atributos;
es decir, concebir a Dios como
existente real y afirmar los rasgos de
su naturaleza o esencia.
La segunda se refiere a concebir a
Dios a partir de lo que no es él.
Pruebas positivas
La vía negativa
Alcances y límites de las dos vías
Problemas abiertos al ateísmo
Vía positiva:
Esta posibilidad universal de conocer a
• Sabiduría 13, 1-9
Dios, por medio de la sola razón
• Rom 1, 18-23
A partir de la posibilidad de razonar
acerca de la existencia de Dios y de
natural, es una verdad definida por el
concilio Vaticano I (1869-1870), contra
sus atributos, se ha afirmado, en la
el fideísmo y el agnosticismo, y
tradición cristiana, la posibilidad de
tradicionalmente se ha considerado
obtener un conocimiento natural
que esta posibilidad es uno de los
(racional o filosófico) de Dios, tal y
llamados
como
(preambula fiei).
puede
deducirse
de
anteriores referencias bíblicas.
las
preámbulos
de
la
fe
«El Concilio definió que el “Único Dios verdadero,
Creador y Señor nuestro, puede ser conocido con
seguridad a base de la luz natural de la razón
humana por medio de lo que ha sido creado” (Dz
1806; cfr., también Dz 1785). La vía concreta
para ese conocimiento no es descrita
detalladamente; el texto conciliar no dice cómo
ha de explicarse su carácter mediato (“a través
de lo que ha sido creado”), o cómo él puede
articularse formalmente en una prueba racional
o conceptual (cfr., Dz 2145). Sin embargo, de
anteriores manifestaciones del Magisterio (Dz
1622, 1650, 1670) se desprende que allí se piensa
también en un “raciocinio”, en el sentido de un
conocimiento conceptual o demostrativo. Por
otra parte, contra las pretensiones gnósticas o
racionalistas, la iglesia defiende la necesidad
“moral” de la revelación, para que el individuo
en particular llegue real y concretamente a
conocer a Dios. (Dz 1786)».
Este preámbulo es el resultado de un
proceso racional en el que puede
deducirse positivamente la existencia
de Dios y algunos de sus atributos
esenciales.
Mediante este proceso racional, a
partir del empleo de presupuestos
metafísicos,
se
llega
a
la
“demostración” filosófica.
E. Simons, Posibilidad de conocer a Dios, en la voz «Dios», en
Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teológica, Herder,
Barcelona 1982, vol. 2; p. 320.
Pruebas a posteriori:
Son las pruebas denominadas
también ex creaturi, es decir,
aquellas que partiendo de las
creaturas se llega a la existencia del
creador.
Tres son los elementos filosóficos
que se emplean para la
demostración positiva de Dios:
a)
Analogía: por semejanza y
comparación
b)
Causalidad: de los efectos a la
causa.
c)
Eminencia: de lo participado a lo
participante.
Pruebas metafísicas
Las pruebas metafísicas son las más propias de la filosofía de tradición escolástica, y
a las que se ha atribuido mayor carga racional. Se trata de las «cinco vías»
tradicionales de Santo Tomás de Aquino.
Las pruebas se construyen aplicando el principio de causalidad a realidades
(metafísicas) atribuibles al mundo, como la causalidad eficiente, la contingencia, la
perfección en diversos grados. Estas pruebas intentan llegar hasta un concepto de
Dios que se muestra como primera causa eficiente, ser necesario y perfecto o
infinito.
Pruebas “a priori”
 Tenemos la prueba de la interioridad de San Agustín:
 a) ¿Puedo preguntarme por algo que ignoro absolutamente o por





algo de lo que no tengo noción alguna?
b) De ser así, no podría siquiera plantear la pregunta. De qué
pregunto si ignoro absolutamente.
c) Sólo puedo preguntarme por aquello que de algún modo ya
conozco, por aquello de lo cual tengo cierta “precomprensión”.
d) ¿Puedo hacerme la pregunta por Dios, por sus atributos, por su
esencia?
e) De hecho todos los seres humanos, en algún punto de nuestra
existencia, nos hemos planteado tal pregunta porque en ella está en
juego el sentido de la vida.
f) Si nos hemos hecho la pregunta por Dios es porque de algún modo
ya lo conocemos, tenemos una precomprensión de su él, tenemos
en nuestro interior un rastro, una huella de él, y esa es la razón para
tal interrogante.
Pruebas “a priori”
La otra prueba es el famoso argumento ontológico, modelo de
todo argumento a priori de la existencia de Dios, formulado
inicialmente por Anselmo de Canterbury, en su Proslogion (c. II),
es también una de las pruebas metafísicas tradicionales. Busca
mostrar la existencia de Dios a partir del concepto de «aquello
mayor que lo cual nada puede pensarse», afirmación, o punto de
partida, que «hasta el necio» ha de admitir por definición.
a) Dios=perfección
b) Perfección=existencia
c) Dios=existencia
Por ello, cuando el necio dice en su corazón “Dios no existe”,
cae en una autocontradicción:
“Dios(= perfección = existencia )no existe”
La vía negativa
En esta posición se sitúan quienes le niegan
a la razón la posibilidad de conocer
positivamente la existencia de Dios y
algunos atributos suyos, con lo cual
consideran que la razón es incapaz de
ofrecer los preámbulos de la fe.
Lo que se pueda decir de Dios y la única
manera de concebirlo es negando aquello
que de imperfección o limitación vemos en
las criaturas:
Dios es in-finito; es in-temporal (eterno); es
in-mutable; es in-visible;
es in-menso
(inmensurable o inabarcable); es incorruptible;
La teología negativa no es
simplemente una posición agnóstica
que se limite a negar la posibilidad
de conocimiento objetivo, racional y
trascendente de Dios, sino que
subraya la desproporción entre
nuestras facultades cognoscitivas y
el ser y la esencia de Dios.
Así que la única vía positiva de
acceso a Dios es la experiencia
mística,
una
experiencia
contemplativa.
La dificultad de la alternativa que la
teología negativa ofrece es que
dicha experiencia y revelación o
contemplación es intransferible e
incomunicable.
Un representante de la vía negativa
es el autor de una serie de escritos
atribuidos a Dionisio Areopagita, el
filósofo
convertido
por
la
predicación de san Pable en el
areópago de Atenas (Hchs. 17 16-34).
 Los
escritos
del
denominado Pseudo
Dionisio
Areopagita
gozaron
de
total
autoridad entre los
teólogos y místicos de
la Edad Media, a quien
incluso Santo Tomás
dedica un artículo de su
Summa Theologiae
Teología negativa
 Para Pseudo Dionisio, la realidad de Dios está por encima
no sólo de los seres sino también del mismo ser, que es la
primera de las participaciones de Dios. Por esto, la
esencia divina no es accesible a los sentidos y a las
especulaciones racionales.
 No es posible encerrarla en conceptos ni expresarla con
palabras, pues unos y otras resultan insuficientes e
inadecuados. Dios es inefable; no obstante, se nos ha
revelado por medio de las Escrituras. De hecho, Dios es el
sin nombre.
 Cualquier denominación que demos a Dios sería limitar
su ser y su esencia.
Teología negativa
Pseudo Dionisio se centró en
el problema del lenguaje sobre
Dios, porque es mediante el
lenguaje como podemos
expresar la inalcanzable y
absolutamente trascendente
esencia divina, de tal modo
que purifiquemos nuestro
conocimiento, para que sobre
Dios
no
empleemos
expresiones
de
antropomorfismo.
La teología tiene, entonces,
otra tarea, analizar el lenguaje
que usamos sobre Dios,
analizar los nombres divinos.
El primer paso es hablar de
Dios afirmando algo de Él,
esto es lo propio de la gente
sencilla. Pero para la gente
científica la vía negativa es
común porque lleva a un
conocimiento más profundo
de Dios.
 Todos
los seres y en
especial
el
hombre
proceden de Dios como de
su principio creador, y
todos deben retornar a Él
como a su último fin. Su
mística, que incluye una
etapa
ascética
preparatoria, es ante todo
intelectualista. Tiende a
lograr un conocimiento
directo de Dios y unirse con
Él por la intuición.
Grado demostrativo de las pruebas a
posteriori y a priori
Emanuel Kant (1724-1804) se encargó de
desacreditar el valor demostrativo de las
pruebas de la teología metafísica,
aludiendo que éstas hablan de un concepto
deducido o concluido, pero no de un ser
personal como el que la fe cristiana y la
revelación manifiestan.
La razón teórica está condicionada por los
datos de la experiencia, por las
coordenadas espacio-tiempo, y no puede
transgredir esos límites.
El Dios del cristianismo y de la Revelación
sólo lo podemos conocer por la fe.
Sin embargo, la moral humana reclama su
existencia para que la fundamente y le dé
sentido = Dios es un postulado.
El problema de la vía negativa
 Para los teólogos ortodoxos, la vía negativa implica una
serie de problemas para el conocimiento objetivo y
universal de Dios. Ya que su acceso estaría reservado para
unos cuantos y de su experiencia no podríamos saber
nada porque es íntima, intransferible e incomunicable.
 ¿Cómo distinguir esta experiencia de un problema
emocional o psicológico? ¿Cómo confirmar la
autenticidad de tal experiencia mística?
 Nuestras estructuras racionales y lingüísticas ni de hecho
ni de derecho son proporcionales a la realidad de Dios.
 Por ello la teología negativa puede dar lugar a las
siguientes posiciones:
Fideísmo
Tradicionalismo
Teología
negativa
Ateísmo
Agnosticismo
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Sesión 2