Pensamiento complejo y marxismo
(Hacia una hermenéutica cualificadora de dos cosmovisiones con fundamentos comunes)
Prof. e Inv. Titular Consultante Rigoberto Pupo Pupo
Dr. en Filosofía. Dr. en Ciencias
Universidad de La Habana
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Sumario
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1. El marxismo como saber cosmovisivo complejo
2. La praxis como núcleo esencial de la actividad humana
3. El devenir objetivo – subjetivo como proceso complejo, mediado por la praxis.
4. Las tesis sobre Feuerbach y el nacimiento de un paradigma fundado en la complejidad.
5. Marx y Lenin. Constructivismo y complejidad
6. El marxismo es ante todo, una filosofía de la praxis, de la subjetividad.
7. El marxismo y su complejidad aprehensiva de la realidad
8. Marx y su hermenéutica analógica compleja con sentido clasista
9. Similitud entre los principios del pensamiento complejo y del marxismo
10. Morin y Marx claman por nuevas bases epistemológicas superadoras del paradigma reduccionista
11. Principios del pensamiento complejo y su paridad con los del marxismo
12. Dialéctica de la mediación y pensamiento complejo
13. La teoría de la complejidad no es excluyente.
14. 14. Similitudes Morin – Marx
15. Los siete saberes necesarios y la visión marxista
16. Fin del pensamiento complejo.
17. Cinco conclusiones
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1. El marxismo como saber cosmovisivo
complejo.
• El marxismo es una filosofía, un método y una cosmovisión de naturaleza compleja
por el elan cultural, holístico y transdisciplinario en que se despliega como sistema
abierto y flexible. Una filosofía que siguiendo la lógica particular del objeto
especial y las diferencias específicas, deviene metáfora de la vida.
• Marx, junto a Nietzsche y Freud está considerado como filósofo de la sospecha y
superador en gran medida del paradigma de la racionalidad moderna. Y esta
superación crítica de la simplicidad paradigmática de la modernidad, tiene lugar
con la asunción dialéctica de la actividad como base de la cultura. Una dialéctica de
la mediación práctica del hombre en relación con la naturaleza y la sociedad que la
hace compleja. Por eso se estatuye y funda en su advenimiento y devenir como
filosofía de la praxis, de la subjetividad. Las tesis sobre Feuerbach, sientan los
fundamentos que desarrollará en su obra posterior. En La Ideología Alemana se
sistematiza como visión compleja del hombre y la sociedad. Sencillamente, la
conciencia no es otra cosa que el ser consciente y el ser de los hombres, un
producto de su vida real y práctica. Ha emergido una teoría cosmovisiva compleja,
acompañada de una hermenéutica analógica y una epistemología de segundo orden.
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2. La praxis como núcleo esencial de la
actividad humana
• La determinación del status filosófico de la
actividad y su asunción como objeto específico de la
reflexión filosófica, se revela como un momento
esencial del contenido revolucionario que inaugura
el marxismo en la historia de la filosofía. Un
elemento esencial que supera la simplicidad de la
racionalidad moderna para expresarse como
pensamiento complejo. Por eso Marx, junto a
Nietzsche y Freud, está incluido entre los filósofos
de la sospecha que critican el paradigma moderno
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3. El devenir objetivo – subjetivo como proceso
complejo, mediado por la praxis.
• En el marxismo, por primera vez en la historia de la
filosofía, las categorías actividad-práctica- reflejo, se
imbrican indisolublemente en un proceso de mediación
dialéctica compleja del devenir objetivo - subjetivo, donde
lo ideal resulta expresión de lo material, mediado por lo
práctica. Esta nueva perspectiva de análisis dio la clave para
explicar sobre bases científicas el proceso de objetivación y
desobjetivación de la actividad humana, así como concebir a
esta última, como expresión categorial que concreta los
aspectos objetivo y subjetivo de la realidad social, en su
síntesis.
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4. Las tesis sobre Feuerbach y el nacimiento de un paradigma
fundado en la complejidad.
• Ya desde la tesis sobre Feuerbach define la vida como esencialmente
práctica y exige abordar la realidad subjetivamente, así como la
necesidad de asumir la práctica racionalmente, y en La Ideología
Alemana conceptúa la conciencia como el ser consciente y el ser de
los hombres como un resultado de su vida real y práctica, en tanto es
en la praxis, como relación esencial sujeto-objeto, donde lo ideal y lo
material se convierten recíprocamente. La actividad en su
determinación efectiva, en su expresión esencial, como práctica, como
trabajo, media y sintetiza los aspectos material y espiritual de la
realidad natural y socio-cultural. Y en esta dirección, condiciona todo
el proceso de aprehensión teórico-práctica de la realidad. La relación
entre lo ideal y lo material, se revela y con creta en la relación sujetoobjeto, como expresión determinada de la relación hombre-mundo.
Es en la relación sujeto - objeto, en la que se resuelve la
contradicción dialéctica entre lo material y lo espiritual, a través de un
proceso de conversión recíproca e interpenetración de los contrarios,
cuyo devenir se funda en la actividad práctica.
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5. Marx y Lenin. Constructivismo y
complejidad
• Es en esta lógica de razonamiento que Lenin expresa y fundamenta la
tesis de que materia y conciencia son contrarios antitéticos absolutos
sólo en un campo muy restringido, es decir, en la prioridad
gnoseológica de lo material respecto a lo espiritual. Fuera de estos
límites la contraposición resulta relativa. La definición leninista del
carácter relativo de la contraposición entre lo ideal y lo material, tiene
como fundamento la asunción de la actividad práctica y su mediación
dialéctica en la relación sujeto – objeto y sujeto – sujeto. La
intelección de este problema conduce inexorablemente a la tesis de
que lo conciencia no sólo refleja a materia sino que la crea; en la
medida que el hombre en su práctica social convierte la realidad de
“cosa en sí”, en cosa para nosotros, es decir, la integra a su mundo
social.
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6. El marxismo es ante todo, una filosofía de la
praxis, de la subjetividad.
• Las nuevas premisas que inaugura el marxismo superan
dialécticamente tanto al materialismo como al idealismo. Si
ciertamente Feuerbach comprendió el momento sensorial,
material de la actividad humana desde el punto de vista
antropológico, fue incapaz de fijar el momento subjetivo,
creador, del hombre. Por el contrario, el idealismo concibe
el aspecto subjetivo de la actividad, pero desconoce la
actividad materia, real, concreta, como tal. Sólo el
marxismo resuelve el problema a partir de una comprensión
sistémica de la actividad que penetra en su estructura y
ubica la actividad material práctica como el núcleo en torno
a la cual interaccionan los restantes elementos de la
actividad humana. Por eso el marxismo es ante todo, una
filosofía de la praxis, de la subjetividad.
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7. El marxismo y su complejidad aprehensiva de la
realidad
• Las leyes más generales de la dinámica y el desarrollo de la
naturaleza, la sociedad y el pensamiento, devienen, se fijan,
como reproducción teórico - práctica de la realidad. Su
universalidad no se determina por la suma cuantitativa de la
realidad que abarca, sino por el nivel de concreción y
esencialidad con que aprehende la realidad en relación con
el hombre. El saber filosófico y el universal concreto en que
se funda y refiere su objeto, aparecen corno la síntesis de lo
ideal y lo material, lo cual se fija en la estructura lógica de
la teoría en calidad de principios, leyes y categorías. Cada
principio, ley, categoría, resulta una reproducción teóricorefleja de la realidad, sobre la base de la actividad práctica.
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8. Marx y su hermenéutica analógica
compleja con sentido clasista
Es necesario reconocer la profunda aprehensión hermenéutica con sentido clasista realizada
por Marx en la Crítica al Programa de Gotha, pues si ciertamente, “toda lo que tiene una
significación viva, no completamente inmediata y clara, es susceptible de interpretación. Y es
donde se plantea la necesidad y vigencia de la hermenéutica”, hay que advertir que la
revelación de sentidos y significaciones plurales de Marx es extraordinaria. Porque Marx,
además de su alta sensibilidad humana y el magno elan cogitativo de su discurso, posee alma
política comprometida con la clase del proletariado. Esto le permite seguir la lógica especial
del objeto particular, sus diferencias específicas, y con ello, ver más lejos. Revelar esencias,
donde para otros son simples apariencias, encontrar verdades encubiertas o negadas por
malezas ideológicas, acercarse al ser sin quedarse en él, y en fin, soñar para elevarse, siendo.
Su hermenéutica no sólo busca sentido en general para comprender y explicar, sino para
cambiar revolucionariamente, porque se siente sujeto dentro de la tragedia humana y no fuera
de ella. Su filosofía de la praxis, de la subjetividad, hizo mucho, dijo más y seguirá diciendo.
La producción intelectual de Marx y el marxismo creador, que dio continuidad a su obra,
como filosofía de la praxis, de la subjetividad, del cambio, está penetrada de sentido histórico
– cultural y complejo. Por eso en ella los conceptos enajenación, praxis y cultura, devienen
totalidad dialéctica inseparable para explicar la realidad actual y cambiarla humanamente.
Una realidad donde la aprehensión cultural del hombre resulta quimérica, en la medida que
la enajenación impuesta separa al hombre de su obra y lo convierte en “objeto”.
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9. Similitud entre los principios del
pensamiento complejo y del marxismo
• Hay similitud entre el marxismo auténtico, original, de
Marx, Lenin, Gramsci y otros creadores, con el
pensamiento complejo. En gran medida porque el propio
Edgar Morin, fundador de la teoría del pensamiento
complejo, proviene del marxismo. A veces con otras
denominaciones categoriales, muchas de sus ideas son
congruentes en su esencia con dicha filosofía. Al igual que
Marx, pero en otro contexto, es un crítico de la
modernidad y un humanista que cree en un mundo mejor,
pero con la condición que hay que construirlo.
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10. Morin y Marx claman por nuevas bases epistemológicas superadoras
del paradigma reduccionista
•
No se trata en modo alguno de asumir la modernidad desde posiciones nihilistas y hacer de ella y sus
conquistas una tábula rasa. Ella misma con todos sus paradigmas y utopías, históricamente fue
conciencia crítica que dio respuestas a su tiempo histórico, en correspondencia con el estado de las
ciencias y la práctica social. Pero históricamente las nuevas realidades exigen rupturas, cambios y
transformaciones como expresión de la quiebra de principios que se consideraban invariables.[1] El
modelo paradigmático de la modernidad, caracterizado por la simplificación y concretado en los
principios de disyunción, reducción, abstracción y el determinismo mecánico tiene que ceder paso a
nuevas perspectivas epistemológicas para aprehender la complejidad de lo real.
•
[1] “El conocimiento científico moderno tiene por objeto el disipar la aparente complejidad de los fenómenos a fin de revelar el orden
simple al que obedecen. A lo largo de los últimos tres siglos se han adquirido conocimientos sobre el mundo basados en los métodos de
verificación empírica y lógica. También han progresado los errores derivados del modo mutilador de organización del
conocimiento incapaz de reconocer y aprehender la complejidad de lo real El conocimiento científico moderno opera mediante la
selección de datos significativos y rechazo de los no significativos: separa (distingue) y une (asocia), jerarquiza y centraliza. Estas
operaciones son comandadas por paradigmas.
El paradigma científico por excelencia es el de simplificación, que está regido por los principios de disyunción, reducción y
abstracción y formulado por Descartes, que separó el sujeto pensante y la cosa extensa, separando así la filosofía de la ciencia. Este
paradigma ha permitido los enormes progresos del conocimiento científico y de la reflexión filosófica desde el siglo XVII. Al disgregar
conciencia y ciencia, el conocimiento generado no está hecho para ser reflexionado sino para ser utilizado con ignorancia. Los sabios no
controlan las consecuencias de sus descubrimientos ni controlan el sentido ni la naturaleza de la investigación. La necesidad del
pensamiento complejo surge a lo largo de un camino en el que aparecen los límites, las insuficiencias y las carencias del
pensamiento simplificador. La complejidad no sería algo definible de manera simple para tomar el lugar de la simplicidad. La
complejidad es una palabra problema y no una palabra solución
El pensamiento complejo intenta articular dominios disciplinarios quebrados por el pensamiento disgregador y aspira al conocimiento
multidimensional pero no aspira al conocimiento complejo. Uno de los axiomas de la complejidad es la imposibilidad de una
omnisciencia. Por eso, el pensamiento complejo está animado por una tensión permanente entre la aspiración a un saber no
parcelado y el reconocimiento de lo inacabado e incompleto de todo conocimiento.
Aunque ya Gastón Bachelard propuso en su libro “El nuevo espíritu científico” que lo simple no existe, sólo lo simplificado, la
ciencia moderna ha construido su objeto extrayéndolo de su ambiente complejo para ponerlo en situaciones experimentales no
complejas. Así, la ciencia no es el estudio del universo simple sino una simplificación heurística para extraer ciertas propiedades y ver
ciertas leyes. No es de extrañar por tanto, que el estudio de la complejidad ha sido poco desarrollado por filósofos como Popper,
Kuhn, Lakatos o Feyerabend interesados en el estudio del fenómeno científico”. (Francisco J.Bedoya[1]. EL PENSAMIENTO
COMPLEJO[1][1] :UNA INTRODUCCIÓN A LA COMPLEJIDAD[1][2] CELULAR. El Búho Revista Electrónica de la Asociación Andaluza
de Filosofía. Pp.4-5. httm
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11. Principios del pensamiento complejo y su paridad
con los del marxismo
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La teoría de la complejidad y el pensamiento complejo asume “(…) la heterogeneidad, la
interacción y el azar”[1]… como totalidad sistémica, fundada en tres principios: “el
dialógico, la recursividad y el principio hologramático:
1. El dialógico: No asume la superación de los contrarios, sino que los dos términos
coexisten sin dejar de ser antagónicos. Valora en grado máximo la conexión como condición
del sistema.
2. Recursividad. El efecto se vuelve causa, la causa se vuelve efecto; los productos son
productores, el individuo hace cultura y la cultura hace a los individuos.
3. El principio hologramático. Este principio busca superar el principio de holismo y del
reduccionismo. El holismo no ve más que el todo; el reduccionismo no ve más que las partes.
El principio hologramático ve las partes en el todo y el todo en las partes.”[2]
Al mismo tiempo, en Edgard Morin, estos principios están mediados por dos conceptos: el
de paradigma y el de sujeto. El primero lo define como la estructura mental y cultural bajo
la cual se mira la realidad y el segundo (el sujeto), lo conceptúa como toda realidad viviente,
caracterizada por la autonomía, la individualidad y por su capacidad de procesar
información.
Para
él,
el
sujeto
es
el
de
mayor
complejidad[3].
[1] Reyes Galindo, R. Introducción general al pensamiento complejo desde los
planteamientos de Edgard Morin. Pontificia Universidad Javeriana, Colombia, p.6
[2] Ibídem.
[3] Ibídem.
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12. Dialéctica de la mediación y
pensamiento complejo
• “Sostiene que no se puede asumir esta noción de sujeto
desde un paradigma simplista. Es necesario el pensamiento
complejo; aquel “pensamiento capaz de unir conceptos que
se rechazan entre sí y que son desglosados y catalogados en
compartimentos cerrados” por el pensamiento no complejo.
No se trata de rechazar lo simple, se trata de verlo
articulado con otros elementos; es cuestión de separar y
enlazar al mismo tiempo. Se trata pues, “de comprender un
pensamiento que separa y que reduce junto con un
pensamiento que distingue y que enlaza”. [1]
[1] Ibídem
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13. La teoría de la complejidad no es excluyente.
Sencillamente, escribe Edgar Morin:
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“Lo que actualmente me importa es lo que llamo la reforma de los pensamientos; es decir, pienso cada
vez más que ejercemos pensamientos que mutilan la realidad, pensamientos que separan las cosas en
lugar de conectarlas entre sí. Creo también que este tipo de pensamiento nos lleva hacia una inteligencia
ciega, es decir, que cada vez tenemos más necesidad de conocer el conjunto de los procesos del mundo.
Creo que el objetivo de mi trabajo y del método corresponde a un pensamiento que sea capaz de
conectar la comprensión y que, por lo mismo, nos prepare para hacer frente a los problemas del futuro.
Se trata entonces de un problema de conocimiento y también de un problema humano, pues esa
necesidad, el conocimiento del ser humano, tiene un aspecto antropológico y, si se quiere, lo que hago es
algo_ esto que yo llamo el desarrollo del pensamiento complejo, con todas las implicaciones que ello
comporta”[1]
La teoría de la complejidad y el pensamiento complejo, al igual que el marxismo, no intenta en modo
alguno constituirse en método único, sino captar la realidad como sistema complejo, en sus diversas
conexiones, mediaciones y condicionamientos. Por eso no establece relaciones antitéticas entre orden y
caos, incertidumbre y certidumbre, entre las partes y el todo, etc.[2]
•
[1] Cue, Alberto: Por un pensamiento complejo. Entrevista con Edgar Morin. La Jornada semanal, 27 de julio de 1997, México, p.2
[2]“El principio dialógico, por ejemplo, permite desde mi punto de vista relacionar temas y conceptos antagónicos que tienen sus límites en
lo contradictorio; es posible unir dos lógicas distintas, dos principios, en una unidad que no hace desaparecer la dualidad; es la idea de
``unidualidad'', que he propuesto a veces. Importa superar las alternativas que se nos presentan: o la unidad o lo múltiple; y la dialógica que no pretende sustituir a ninguna lógica previa- es un recurso para salvar la complejidad de los antagonismos. Así, me siento muy cerca de
Heráclito, quien concibe la pluralidad en lo uno. Por ello, he pensado que la unidad de un ser no se entiende mediante una lógica de
identidades en la medida en que, en el proceso de conocimiento, nos es necesario captar, establecer, con vistas a un sistema complejo, la
diversidad de lo uno, lo mismo que la relatividad de lo uno, la alteridad de lo uno, además de ese ordenamiento de los objetos y los seres
como ambiguos, antagónicos, indefinidos o escindidos, etcétera. Es decir, que a ese ser no puede definírsele intrínsecamente, pues requiere
siempre de su contexto y de un observador. Lo uno es complejo; la identidad de los seres es compleja”.( Ibídem, p. 3 )
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14. Similitudes Morin - Marx
• Admite la racionalidad, refiere a Morin; pero se opone a la
racionalización que simplifica, reduce y no aprehende la realidad en
su contexto y complejidad.” Es conocida la fórmula kantiana que
dice: ¿Qué puedo saber? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo hacer? ¿Qué
puedo esperar? Es una cuestión fundamental que cada uno debe
plantearse, y yo creo que finalmente el conjunto de mi obra se
esfuerza siempre por responder a estas preguntas, a veces en forma
más intensa pero siempre relacionadas. Pienso que este es el tono de
mi obra y el sentido que toma mi voluntad de practicar un
pensamiento complejo y, por lo mismo, querer una reforma de los
pensamientos que nos permita conocer de manera más correcta a fin
de sostener mejor nuestra acción. ¿Qué debo hacer? Y, eventualmente,
esperamos. Pero hacemos cosas, y el proceso de conocimiento nos
exige plantearnos preguntas, pero con vistas a restablecer nuestra
individualidad como cognoscentes en el proceso de conocimiento, y
éste es, contra el diagnóstico del pensamiento simplificador, una
reconstrucción, una traducción; es decir, un proceso complejo”[1].
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[1] Ibídem.
15. Los siete saberes necesarios y la visión
marxista
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En fin, desarrollado por Edgar Morin, el pensamiento es una forma de pensar lo humano, el
conocimiento y el mundo, en su unidad fundamental, a partir de la diversidad. En este sentido, la
complejidad, del latín complexus, “lo que está tejido junto”, hace alusión a una red interconectada de
fragmentos, de islas de saberes y conocimientos que posibilita la comprensión del mundo desde una
visión global y solidaria, pero no totalizadora. La noción de complejidad se une, a su vez, al origen de
un modo de pensar conocido como pensamiento complejo, cuyo método se funda sobre siete principios
o saberes necesarios para acometer la aventura humana de reconexión del conocimiento, a saber:
La ceguera del conocimiento: el error y la ilusión. No se enseña el riesgo del error y la ilusión.
Los principios del conocimiento pertinente: separación de las disciplinas, del objeto y el sujeto, lo
natural y social, separación del contexto, etc.
Enseñar la condición humana. El significado de ser humano. No todas las ciencias enseñan la condición
humana. Enseñar la calidad poética de la vida, desarrollar la sensibilidad. Necesidad de una convergencia
de la condición humana.
Enseñar la identidad terrenal. Conciencia de que se es ciudadano de la Tierra. Se comparte un destino
común y se confrontan problemas vitales. Identidad terrenal, paz, globalización…
Enseñar a afrontar las incertidumbres. Las ciencias enseñan muchas certezas, pero no los innumerables
campos de incertidumbres.
Enseñar la comprensión. Enseñar a establecer un diálogo entre las culturas. Enseñar y explicar cómo
integrarnos al otro. Tolerancia. Empatía hacia el otro.
Enseñar la ética del género humano. Una ética basada en valores universales. La humanidad debe
convertirse en verdadera humanidad y encontrar su realización en ella.
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16. Fin del pensamiento complejo.
• El fin del pensamiento complejo será el de religar los
conocimientos humanos fragmentados, mediante la
aplicación de los siete principios. Lo anterior en un
contexto de planetarización, en el cual se define la aventura
humana como un proceso de simbiosis gradual entre el
destino de la especie y el devenir del planeta y el cosmos.
• Desde la perspectiva del pensamiento complejo, el hombre
se convierte en un viajero del conocimiento a la búsqueda
del sentido de su existencia, éste último ligado
irremediablemente a una compresión del destino del
planeta en el que habita y el cosmos del que es parte”[1].
[1] Abelardo Mancinas, Joaquín Enríquez Flores. Elementos para la transdisciplinariedad. Material de Multiversidad…
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17. Cinco conclusiones.
Conclusión 1
• Pensamiento complejo y marxismo son dos cosmovisiones
con fundamentos comunes. Lo diferencia el contexto en
que cada uno se desarrolla y expresa.
• La filosofía marxista como filosofía de la praxis y de la
subjetividad humana, no sólo está en condiciones de
explicar el mundo, como hacía la filosofía anterior, en
general, sino transformarlo, en función de los intereses de
las grandes masas, que son realmente las que hacen la
historia y la cultura.
• Complejidad, pensamiento complejo y dialéctica de la
mediación son sinónimos, y sus principios, aunque
denotados con otros nombres, son similares.
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Conclusión 2
•
Un enfoque complejo coincide en su esencia con la dialéctica marxista: “En las últimas
décadas las perspectivas que hacen lugar a la complejidad han comenzado a tallar fuerte en la
cultura y nos proponen diversas alternativas para salir de Universo Mecánico de la
simplicidad y adentrarnos en los vericuetos de un Multimundo Vital en el que son
compatibles la estabilidad y el cambio, la unidad y la heterogeneidad.
Las perspectivas de la simplicidad nacen del enfoque analítico que reduce el mundo a la
unidad y que conciben la diversidad como mera combinatoria de unidades. Desde esa mirada
a lo sumo puede llegar a pensarse en términos de complicación (una gran cantidad de
unidades relacionadas de manera intrincada pero fija e invariante y por lo tanto finalmente
descomponible). Sin embargo, la complejidad es algo muy diferente de mera complicación,
implica forjar un marco conceptual completamente distinto que permita concebir sistemas
multidimensionales nacidos en una dinámica relacional y que nos llevan a pensar (nos) y a
construir mundos de sentido muy diferentes a los que surgen de los modelos de pensamiento
basados
en
oposiciones
binarias”[1].
[1] Denise Najmanovich. Dra. Vera Lennie. Pasos hacia un pensamiento complejo en salud. Http.
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Conclusión 3
• En esta misma dirección se enfatiza en la necesidad : “de construir un abordaje que
sea capaz de contener la dinámica de la vida y que permita religar aquello que la
simplicidad escindió: el cuerpo y la mente, el individuo y la sociedad, lo público y
lo privado, el hombre y la naturaleza. Consideramos que la salud debe pensarse en
referencia al itinerario que la misma vida fija, a los valores que el hombre construye,
a las prácticas culturales que le dan sentido. El desafío que enfrentamos es a la vez
teórico y pragmático, social e individual, político y ético. Salir del universo de la
simplicidad implica adentrarse en los territorios de la diversidad y nos lleva a
considerar que el “arte dialógico” es fundamental para el desarrollo de nuevas
perspectivas y prácticas de salud que van mucho más allá del saber-hacer médico. La
salud pertenece al ámbito comunitario en su conjunto y desde la complejidad no
debe admitirse su clausura en un “coto privado” de expertos”[1]. Precisamente,
Marx y el marxismo, como filosofía de la praxis y la subjetividad, superaron
dialécticamente el universo de la simplicidad, porque vieron actuar a los hombres en
la historia. Hombres capaces de transformar el mundo y construir el suyo. Las tesis
sobre Feuerbach marcan su nacimiento fecundo.
[1] Ibídem.
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Conclusión 4
•
•
Las tesis sobre Feuerbach y otros trabajos de Marx se enfrentan a la racionalidad simplista
moderna: Un paradigma reduccionista, dicotómico y abstracto que se fue configurando
históricamente. “La separación del mundo experiencial en “apariencia “y “realidad” y la
consecuente división dicotómica del conocimiento en mera opinión (doxa) y conocimiento
verdadero y fundamentado (episteme) fueron las marcas de estilo de un modo de reflexión
inaugurado en la Grecia Clásica que ha configurando un tipo de paisaje cognitivo que
privilegia la estabilidad y la determinación en todos los ámbitos y arroja al devenir y la
diversidad
fuera
del
reino
de
la
verdadera
realidad.
A partir de Descartes se agregaron al listado de oposiciones centrales de nuestra cultura la
distinción radical entre Cuerpo y Mente, correlativa a la que este pensador estableció entre
Sujeto y Objeto. El pensamiento moderno adoptó un marco referencial único, estableció un
cosmos fijo regido por las inmutables “leyes” de la naturaleza que podía ser observado desde
afuera por un sujeto (el “científico objetivo”) al que se supone capaz de conocer un objeto
radicalmente independiente de sí. Desde luego que no es ésta la única forma posible de
experimentar el mundo, ni de narrar nuestra experiencia, pero es la que está implícita en los
modelos regidos por el principio de simplicidad y por la lógica clásica, que han sido los
modelos hegemónicos dominantes del pensamiento occidental en los últimos siglos” [1]
Son en sí mismas, epigramas con tono aforístico, pero de una profundidad tal, que resumen
los problemas de la filosofía, en su historia y mediaciones. Ellas muestran ante todo la
esencia histórica, cultural y compleja en que se funda la nueva concepción del mundo.
[1] Ibídem.
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Conclusión 5
• En las tesis sobre Feuerbach, el concepto central en que se despliega y
compendia el discurso, es la praxis, concebida como esencial relación
sujeto – objeto y sujeto – sujeto, donde lo ideal y lo material se
convierten recíprocamente, devienen idénticos. Sobre esta premisa
esencial, y en radical crítica al objetivismo y a la contemplatividad,
propios de la racionalidad moderna, plantea la necesidad de abordar
la realidad subjetivamente, desde el prisma de la actividad humana,
pues la filosofía, en general se ha preocupado sólo por explicar el
mundo, sin tener en cuenta la necesidad de cambiarlo en función de
los intereses y necesidades del hombre, particularmente, de las
grandes masas, que son realmente las que construyen el corpus de la
historia y la cultura.
• Con las tesis sobre Feuerbach, se sientan las bases de una
epistemología de segundo orden con sentido cultural y complejo, en
la medida que revela el lugar de la mediación práctica en todo el
proceso del conocimiento, y se enfoca la relación teoría – práctica,
como un problema teórico – práctico y práctico – teórico.
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