JESUCRISTO
REY DEL UNIVERSO
23 de noviembre 2014
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
La gracia de nuestro Señor
Jesucristo,el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos vosotros
Y con tu espíritu.
Hermanos: para celebrar
dignamente estos sagrados
misterios, reconozcamos nuestros
pecados.
Yo confieso ante Dios
todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y
omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi
gran culpa.
Por eso ruego a santa María,
siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a
vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios,
nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga
misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
Amén.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios
Padre todopoderoso
Señor, Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo
del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el espíritu Santo en
la gloria de Dios Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que
quisiste fundar todas las cosas
en tu Hijo muy amado, Rey del
universo, haz que toda la
creación, liberada de la
esclavitud del pecado, sirva a tu
majestad y te glorifique sin fin.
Por Jesucristo Nuestro Señor
Lectura de la profecía de
Ezequiel
Así dice el Señor Dios:
--Yo mismo en persona buscaré a
mis ovejas, siguiendo su rastro.
Como sigue el pastor el rastro de
su rebaño, cuando las ovejas se
le dispersan, así seguiré yo el
rastro de mis ovejas y las libraré,
sacándolas de todos los lugares
por donde se desperdigaron un
día de oscuridad y nubarrones.
Yo mismo apacentaré mis ovejas,
yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios--. Buscaré
las ovejas perdidas, recogeré a
las descarriadas; vendaré a las
heridas; curaré a las enfermas: a
las gordas y fuertes las guardaré
y las apacentaré como es debido.
Y a vosotras, mis ovejas, así dice
el Señor: Voy a juzgar entre oveja
y oveja, entre carnero y macho
cabrío.
Palabra del Dios.
Te alabamos Señor.
El Señor es mi pastor, nada me
falta
El Señor es mi pastor, nada me
falta:
en verdes praderas me hace
recostar
El Señor es mi pastor, nada me
falta
Me conduce hacia fuentes
tranquilas,
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre
El Señor es mi pastor, nada me
falta
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa
El Señor es mi pastor, nada me
falta
Tu bondad y tu misericordia me
acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor,
por años sin término
El Señor es mi pastor, nada me
falta
Lectura de la primera carta del
Apóstol San Pablo a los Corintios
Hermanos:
Cristo resucitó de entre los
muertos: el primero de todos. Si
por un hombre vino la muerte, por
un hombre ha venido la
resurrección. Si por Adán
murieron todos, por Cristo todos
volverán a la vida.
Pero cada uno en su puesto:
primero Cristo, como primicia;
después, cuando él vuelva, todos
los que son de Cristo; después los
últimos, cuando Cristo devuelva a
Dios Padre su reino, una vez
aniquilado todo principado, poder y
fuerza. Cristo tiene que reinar
hasta que Dios haga de sus
enemigos estrado de sus pies. El
último enemigo aniquilado será la
muerte. Al final, cuando todo esté
sometido, entonces también el
Hijo se someterá a Dios, al que se
lo había sometido todo. Y así Dios
lo será todo para todos.
Palabra de Dios
Te alabamos Señor
Lectura del Santo Evangelio según
San Mateo
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos:
-- Cuando venga en su gloria el
Hijo del hombre, y todos los
ángeles con él, se sentará en el
trono de su gloria, y serán
reunidas ante él todas las
naciones. Él separará a unos de
otros, como un pastor separa las
ovejas de las cabras. Y pondrá las
ovejas a su derecha y las cabras a
su izquierda. Entonces dirá el rey a
los de su derecha: "Venid
vosotros, benditos de mi Padre;
heredad el reino preparado para
vosotros desde la creación del
mundo. Porque tuve hambre y me
disteis de comer, tuve sed y me
disteis de beber, fui forastero y me
hospedasteis, estuve desnudo y
me vestisteis, enfermo y me
visitasteis, en la cárcel y vinisteis a
verme." Entonces los justos le
contestarán: "Señor, ¿cuándo te
vimos con hambre y te
alimentamos, o con sed y te dimos
de beber?; ¿cuándo te vimos
forastero y te hospedamos, o
desnudo y te vestimos?; ¿cuándo
te vimos enfermo o en la cárcel y
fuimos a verte?" Y el rey les dirá:
"Os aseguro que cada vez que lo
hicisteis con uno de éstos, mis
humildes hermanos, conmigo lo
hicisteis." Y entonces dirá a los de
su izquierda: "Apartaos de mi,
malditos, id al fuego eterno
preparado para el diablo y sus
ángeles. Porque tuve hambre y no
me disteis de comer, tuve sed y no
me disteis de beber, fui forastero y
no me hospedasteis, estuve
desnudo y no me vestisteis,
enfermo y en la cárcel y no me
visitasteis." Entonces también
éstos contestarán: "Señor,
¿cuándo te vimos con hambre o
con sed, o forastero o desnudo, o
enfermo o en la cárcel, y no te
asistimos?" Y él replicará: "Os
aseguro que cada vez que no lo
hicisteis con uno de éstos, los
humildes, tampoco lo hicisteis
conmigo." Y éstos irán al castigo
eterno, y los justos a la vida
eterna.
Palabra del Señor
HOMILÍA
CREDO
Creo en Dios, Padre
Todopoderoso, Creador del cielo y
de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo
Nuestro Señor, que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu
Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de
entre los muertos, subió a los
cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a
vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa
Iglesia católica la comunión de los
santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida
eterna.
Amén
ORACIÓN DE LOS
FIELES
Jesucristo es el Rey del mundo y
de los hombres; pidámosle que su
reinado nos haga servidores del
bien y la justicia en el nuevo
milenio cristiano. Supliquémosle
diciendo.
-Reina en nuestra historia, Señor.
Por una Iglesia al servicio de los
más necesitados.
Oremos
-Reina en nuestra historia, Señor.
Por un Pueblo de Dios unido,
fraterno y evangélico.
Oremos
-Reina en nuestra historia, Señor.
Por unos gobernantes que obren
con justicia.
Oremos
-Reina en nuestra historia, Señor.
Por una sociedad donde impere
Cristo y los valores de su reino.
Oremos
-Reina en nuestra historia, Señor.
Por una comunidad capaz de vivir
cada día lo que celebra en la fe.
Oremos
-Reina en nuestra historia, Señor.
Por una humanidad redimida en la
que brille la gloria del Resucitado.
Oremos
-Reina en nuestra historia, Señor.
Reina en todos los corazones,
Señor, restaura en ellos tu imagen
y devuélvenos la alegría de vivir en
gracia trabajando por ser todos un
solo rebaño. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
Amén.
LITURGIA DE LA
EUCARISTÍA
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este pan, fruto de la tierra y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este vino, fruto de la vid y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de
salvación.
Bendito seas por siempre, Señor.
Orad, hermanos,
para que este sacrificio, mío y
vuestro, sea agradable a Dios,
Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este
sacrificio, para alabanza y gloria de
su nombre, para nuestro bien y el
de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS
OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, el sacrificio
de la reconciliación de los
hombres pidiéndote
humildemente que tu Hijo
conceda a todos los pueblos el
don de la paz y la unidad.
Por Jesucristo nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias, Padre Santo, Dios
todopoderoso y eterno. Porque
consagraste Sacerdote eterno y
Rey del universo a tu único Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
ungiéndolo con óleo de alegría,
para que ofreciéndose a si mismo,
como víctima perfecta y
pacificadora en el altar de la cruz,
consumara el misterio de la
redención humana y, sometiendo a
su poder la creación entera,
entregara a tu majestad infinita un
reino eterno y universal: el reino de
la verdad y la vida, el reino de la
santidad y la gracia, el reino de la
justicia, el amor y la paz.
Por eso, con los ángeles y
arcángeles y con todos los coros
celestiales catamos sin cesar el
himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de
su gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del
Señor.Hosanna en el cielo.
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad;
por eso te pedimos que santifiques
estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
de manera que sean para nosotros
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente
Aceptada, tomó pan; dándote
gracias, lo partió y lo dio a sus
discípulos diciendo:
TOMAD Y COMED TODOS DE EL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR
VOSOTROS.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, y, dándote gracias de
nuevo, lo pasó a sus discípulos,
diciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE EL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE
MI SANGRE, SANGRE DE LA
ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE
SERÁ DERRAMADA POR
VOSOTROS Y POR TODOS LOS
HOMBRES PARA EL PERDÓN DE
LOS PECADOS. HACED ESTO
EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Éste es el Sacramento de nuestra
fe.
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
!Ven, Señor Jesús!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte y
resurrección de tu Hijo, te
ofrecemos el pan de vida y el cáliz
de salvación, y te damos gracias
porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos, humildemente,
que el Espíritu Santo congregue en
la unidad a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra; y
reunida aquí en el domingo, día en
que Cristo ha vencido a la muerte y
nos ha hecho partícipes de su vida
inmortal;
y con el Papa Francisco, con
nuestro Obispo Casimiro y todos
los pastores que cuidan de tu
pueblo, llévala a su perfección por
la caridad.
Acuérdate también de nuestros
hermanos que durmieron en la
esperanza de la resurrección, y de
todos los que han muerto en tu
misericordia, admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten
misericordia de todos nosotros, y
así, con María, la Virgen, Madre de
Dios, los apóstoles y cuantos
vivieron en tu amistad a través de
los tiempos, merezcamos, por tu
Hijo Jesucristo, compartir la vida
eterna y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria por los
siglos de los siglos. Amén.
Llenos de alegría por ser hijos de
Dios, digamos confiadamente la
oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el
cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Líbranos de todos los males,
Señor, y concédenos la paz en
nuestros días, para que, ayudados
por tu misericordia, vivamos
siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa
venida de nuestro Salvador
Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la
gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus
apóstoles:
"La paz os dejo, mi paz os doy";
no tengas en cuenta nuestros
pecados, sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con
vosotros.
Y con tu espíritu.
Podéis daros fraternalmente la
paz.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena
del Señor.
Señor, no soy digno de que entres
en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
El Cuerpo de Cristo.
Amén.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN
Después de recibir el alimento de la
inmortalidad, te pedimos. Señor
que quienes nos gloriamos de
obedecer los mandatos de Cristo,
Rey del universo, podamos vivir
eternamente con él en el reino del
cielo
. Por Jesucristo Nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
La bendición de Dios
todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
Amén.
Podéis ir en paz.
Demos gracias a Dios.
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XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)