LA SAGRADA FAMILIA
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
La gracia de nuestro Señor
Jesucristo,el amor del Padre
y la comunión del Espíritu Santo
estén con todos vosotros
Y con tu espíritu.
Hermanos: para celebrar
dignamente estos sagrados
misterios, reconozcamos nuestros
pecados.
Yo confieso ante Dios
todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y
omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi
gran culpa.
Por eso ruego a santa María,
siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a
vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios,
nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga
misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
Amén.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos,
te bendecimos, te adoramos,
te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios
Padre todopoderoso
Señor, Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo
del Padre; tú que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
tú que estás sentado a la derecha
del Padre, ten piedad de nosotros.
Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el espíritu Santo en
la gloria de Dios Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Dios, Padre nuestro, que has
propuesto a la Sagrada Familia
como maravilloso ejemplo a los
ojos de tu pueblo, concédenos,
te rogamos, que, imitando sus
virtudes domésticas y su unión
en el amor, lleguemos a gozar
de los premios eternos en el
hogar del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es
Dios por los siglos de los siglos.
Amen.
Lectura del libro del Eclesiástico.
Dios hace al padre más respetable
que a los hijos y afirma la autoridad
de la madre sobre su prole.
El que honra a su padre expía sus
pecados, el que respeta a su madre
acumula tesoros; el que honra a su
padre se alegrará de sus hijos y,
cuando rece, será escuchado; el que
respeta a su padre tendrá larga vida,
al que honra a su madre el Señor lo
escucha.
Hijo mío, sé constante en honrar a
tu padre, no lo abandones mientras
vivas; aunque chochee, ten
indulgencia, no lo abochornes
mientras vivas.
La limosna del padre no se
olvidará, será tenida en cuenta para
pagar tus pecados. Palabra de Dios
Dichosos los que temen al Señor
y siguen sus caminos
Dichoso el que teme al Señor,
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
Dichosos los que temen al Señor
y siguen sus caminos
Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.
Dichosos los que temen al Señor
y siguen sus caminos
Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde
Sión, que veas la prosperidad de
Jerusalén todos los días de tu vida.
Dichosos los que temen al Señor
y siguen sus caminos
Lectura de la carta del apostol San
Pablo a los Colosenses.
Hermanos:
Como elegidos de Dios, santos y
amados, vestíos de la misericordia
entrañable, bondad, humildad,
dulzura, comprensión.
Sobrellevaos mutuamente y
perdonaos, cuando alguno tenga
quejas contra otro.
El Señor os ha perdonado: haced
vosotros lo mismo.
Y por encima de todo esto, el amor,
que es el ceñidor de la unidad
consumada.
Que la paz de Cristo actúe de
árbitro en vuestro corazón; a ella
habéis sido convocados, en un solo
cuerpo.
Y sed agradecidos. La palabra de
Cristo habite entre vosotros en toda
su riqueza; enseñaos unos a otros
con toda sabiduría; corregíos
mutuamente.
Cantad a Dios, dadle gracias de
corazón, con salmos, himnos y
cánticos inspirados.
Y, todo lo que de palabra o de obra
realicéis, sea todo en nombre del
Señor Jesús, dando gracias a Dios
Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de
vuestros maridos, como conviene en
el Señor. Maridos, amad a vuestras
mujeres, y no seáis ásperos con ellas.
Hijos, obedeced a vuestros padres
en todo, que eso le gusta al Señor.
Padres, no exasperéis a vuestros
hijos, no sea que pierdan los ánimos.
Palabra de Dios
Lectura del santo Evangelio según
San Lucas
Los padres de Jesús solían ir
cada año a Jerusalén por las
fiestas de Pascua. Cuando Jesús
cumplió doce años, subieron a la
fiesta según la costumbre, y
cuando terminó, se volvieron; pero
el niño Jesús se quedó en
Jerusalén, sin que lo supieran sus
padres. Éstos, creyendo que
estaba en la caravana, hicieron
una jornada y se pusieron a
buscarlo entre los parientes y los
conocidos; al no encontrarlo, se
volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el
templo, sentado en medio de los
maestros, escuchándolos y
haciéndoles preguntas: todos los
que le oían, quedaban
asombrados de su talento y de las
respuestas que daba. Al verlo, se
quedaron atónitos, y le dijo su
madre:
-- Hijo, ¿por qué nos has tratado
así? Mira que tu padre y yo te
buscábamos angustiados.
Él les contestó:
-- ¿Por qué me buscabais? ¿No
sabíais que yo debía estar en la
casa de mi Padre?
Pero ellos no comprendieron lo
que quería decir. Él bajó con ellos
a Nazaret y siguió bajo su
autoridad. Su madre conservaba
todo esto en su corazón. Y Jesús
iba creciendo en sabiduría, en
estatura y en gracia ante Dios y los
hombres. Palabra del Señor
CREDO
Creo en Dios, Padre
Todopoderoso, Creador del cielo y
de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo
Nuestro Señor, que fue concebido
por obra y gracia del Espíritu
Santo.
Nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y
sepultado, descendió a los
infiernos, al tercer día resucitó de
entre los muertos, subió a los
cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre, todopoderoso.
Desde allí va a venir a juzgar a
vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa
Iglesia católica la comunión de los
santos, el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne y la vida
eterna.
Amén
ORACIÓN DE LOS
FIELES
Al celebrar hoy la solemnidad de la
Sagrada Familia de Jesús, María y
José, pidamos a Dios por la gran
familia humana y digamos juntos:
-Te lo pedimos, Señor.
Para que Dios proteja a su Iglesia
y la haga acogedora, cercana y
fraterna. Oremos.
-Te lo pedimos, Señor
Para que los pastores del Pueblo
de Dios sean generosos
dispensadores de su amor y en
nuestras familias se susciten
nuevas vocaciones para el
sacerdocio y la vida consagrada.
Oremos.
-Te lo pedimos, Señor
Para que en la familia y desde
todas las instancias sociales y
políticas se defienda la vida
humana desde su comienzo hasta
su fin natural. Oremos.
-Te lo pedimos, Señor
Para que el ejemplo de unidad de
la familia de Nazaret fortalezca los
vínculos de las familias cristianas,
los restablezca donde se han roto
y bendiga con amor a los
matrimonios que celebran sus
bodas de plata o de oro. Oremos.
-Te lo pedimos, Señor
Para que el Señor suscite jóvenes
dispuestos a preparar con su
noviazgo puro y generoso nuevos
hogares al estilo del de Nazaret.
Oremos.
-Te lo pedimos, Señor
Para que sintiéndonos miembros
de la gran familia de Dios,
promovamos dentro de nuestra
comunidad el amor y la solidaridad
entre nosotros y hacia los más
pobres. Oremos.
-Te lo pedimos, Señor.
Recibe, Señor, nuestras oraciones,
y haz que vivamos unidos,
mientras aguardamos la
manifestación definitiva de tu reino.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
LITURGIA DE LA
EUCARISTÍA
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este pan, fruto de la tierra y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios del
universo,
por este vino, fruto de la vid y del
trabajo del hombre,
que recibimos de tu generosidad y
ahora te presentamos;
él será para nosotros bebida de
salvación.
Bendito seas por siempre, Señor.
Orad, hermanos,
para que este sacrificio, mío y
vuestro, sea agradable a Dios,
Padre todopoderoso.
El Señor reciba de tus manos este
sacrificio, para alabanza y gloria de
su nombre, para nuestro bien y el
de toda su santa Iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS
OFRENDAS
Al ofrecerte, Señor, este sacrificio
de expiación, te suplicamos, por
intercesión de la Virgen, Madre de
Dios, y de san José, que guardes
a nuestras familias en tu gracia y
en tu paz verdadera.
Por Jesucristo nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el
Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro
Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias, siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios
todopoderoso y eterno. Porque
gracias al misterio de la Palabra
hecha carne, la luz de tu gloria
brilló ante nuestros ojos con nuevo
resplandor, para que conociendo a
Dios visiblemente, él nos lleve
al amor de lo invisible.
Por eso con los ángeles y los
arcángeles y con todos los coros
celestiales, cantamos sin cesan el
himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de
su gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del
Señor.
Hosanna en el cielo.
Santo eres en verdad, Señor,
fuente de toda santidad;
por eso te pedimos que santifiques
estos dones
con la efusión de tu Espíritu,
de manera que sean para nosotros
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado
a su Pasión, voluntariamente
Aceptada, tomó pan; dándote
gracias, lo partió y lo dio a sus
discípulos diciendo:
TOMAD Y COMED TODOS DE EL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERÁ ENTREGADO POR
VOSOTROS.
Del mismo modo, acabada la cena,
tomó el cáliz, y, dándote gracias de
nuevo, lo pasó a sus discípulos,
diciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE EL,
PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE
MI SANGRE, SANGRE DE LA
ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE
SERÁ DERRAMADA POR
VOSOTROS Y POR TODOS LOS
HOMBRES PARA EL PERDÓN DE
LOS PECADOS. HACED ESTO
EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Éste es el Sacramento de nuestra
fe.
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
!Ven, Señor Jesús!
Así, pues, Padre, al celebrar ahora
el memorial de la muerte y
resurrección de tu Hijo, te
ofrecemos el pan de vida y el cáliz
de salvación, y te damos gracias
porque nos haces dignos
de servirte en tu presencia.
Te pedimos, humildemente,
que el Espíritu Santo congregue en
la unidad a cuantos participamos
del Cuerpo y Sangre de Cristo.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia
extendida por toda la tierra;
y con el Papa Benedicto, con
nuestro Obispo Casimiro y todos
los pastores que cuidan de tu
pueblo, llévala a su perfección por
la caridad.
Acuérdate también de nuestros
hermanos que durmieron en la
esperanza de la resurrección, y de
todos los que han muerto en tu
misericordia, admítelos a
contemplar la luz de tu rostro. Ten
misericordia de todos nosotros, y
así, con María, la Virgen, Madre de
Dios, los apóstoles y cuantos
vivieron en tu amistad a través de
los tiempos, merezcamos, por tu
Hijo Jesucristo, compartir la vida
eterna y cantar tus alabanzas.
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria por los
siglos de los siglos. Amén.
Llenos de alegría por ser hijos de
Dios, digamos confiadamente la
oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el
cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada
día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Líbranos de todos los males,
Señor, y concédenos la paz en
nuestros días, para que, ayudados
por tu misericordia, vivamos
siempre libres de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa
venida de nuestro Salvador
Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la
gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus
apóstoles:
"La paz os dejo, mi paz os doy";
no tengas en cuenta nuestros
pecados, sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con
vosotros.
Y con tu espíritu.
Podéis daros fraternalmente la
paz.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo,
danos la paz.
Éste es el Cordero de Dios, que
quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena
del Señor.
Señor, no soy digno de que entres
en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para
sanarme.
El Cuerpo de Cristo.
Amén.
ORACIÓN
Padre nuestro, que nos amas y nos
perdonas, concede a cuantos has
renovado con estos divinos
sacramentos imitar fielmente los
ejemplos de la Sagrada Familia,
para que, después de las pruebas
de esta vida, podamos gozar en el
cielo de su eterna compañía. Por
Jesucristo Nuestro Señor.
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
La bendición de Dios
todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
Amén.
Podéis ir en paz.
Demos gracias a Dios.
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XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)